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8 9 07 SALUD LA DUDA ¿Engordan los zumos de frutas a los niños? Los zumos de frutas naturales o los envasados con el 100 de fruta no son responsables del aumento de peso y de la obesidad de muchos niños. Un amplio estudio, realizado por los Centros para el Control de la Enfermedad de Estados Unidos (CDC) ha descartado que estas bebidas ricas en vitaminas puedan conducir a un aumento de peso. La investigación se realizó con 3.618 niños con edades comprendidas entre los 2 y los 11 años. Los que tomaron más cantidad de zumo no subieron de peso y tampoco dejaron de consumir leche, uno de los temores de muchos pediatras. Otro de los datos positivos del jugo de frutas es que sus consumidores tienen una dieta más saludable que el resto. Toman menos cantidad de grasa, sal y azúcares y, a cambio, consumen más nutrientes claves como la vitamina C, potasio, magnesio, folatos, hierro y vitamina B 6. Los niños que más zumo bebían también eran los que más fruta masticada consumían. Un dato que llamó la atención de los investigadores es que el 57 de los niños de entre 2 y 11 años no bebía ningún tipo de zumo. Las guías dietéticas recomiendan que al menos se tome un zumo de frutas al día. Eso sí, deben ser 100 fruta, sin azúcares ni grasas añadidas. Ondas de choque Lo último contra las lesiones de tendón TEXTO: N. R. C. FOTOS: JULIÁN DE DOMINGO Cuando todo falla en el tratamiento de la tendinitis, la solución puede estar en las ondas de choque. Esta tecnología, empleada contra las piedras de riñón, alivia en lesiones de hombro, codo o pie eportistas profesionales y aficionados, pero también personas inactivas o mayores pueden tener una lesión en los tendones, esa estructura fibrosa que une el músculo con el hueso. Por accidentes, por una mala postura repetida o por la pérdida de elasticidad que causa el envejecimiento, los tendones se resienten. Las zonas más afectadas son los talones (tendón de Aquiles) el hombro (manguito de los rotadores) y el codo, donde se produce el famoso codo de tenista o golfista. La solución de estas lesiones no siempre es sencilla. A veces ni la rehabilitación, ni las infiltraciones con corticoides, ni los tratamientos farmacológicos funcionan. El dolor no desaparece y la lesión se convierte en un problema crónico que deteriora la calidad de vida de quien lo padece. La cirugía tampoco es un paso definitivo en todos los casos. Para esas lesiones que no responden al tratamiento más conservador, las ondas de choque extracorpóreas pueden convertirse en la mejor opción. Esta técnica es la misma que se utiliza para disolver los cálculos renales, aunque en los últimos años se ha hecho un hueco en traumatología y se ha desarrolla do para poder tratar lesiones de partes blandas. El tratamiento D La doctora Freitag en su consulta, con el dispositivo de ondas de choque