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20 ESPAÑA Tragedia pesquera en aguas del Atlántico SÁBADO 8 s 9 s 2007 ABC Me salvaron las ganas de vivir Los supervivientes relatan a ABC su experiencia. Aunque pueden contarlo, no soportan la pérdida de sus compañeros, cuyas familias cada vez están más nerviosas por la dura espera. Y comienzan las críticas al Gobierno por la ineficacia en el rescate POR ALBERTO LARDIÉS FOTO: JAIME GARCÍA BARBATE. Lejos de remitir, el calvario de las familias de los cinco desaparecidos en el naufragio del Nueva Pepita Aurora aumenta, si cabe, conforme pasan las horas. Ya no les queda ni un atisbo de esperanza, pero quieren enterrar a sus muertos. Las horas pasan al mismo ritmo que los nervios afloran hasta hacerse incontenibles, algo que se dejó notar ayer cuando algunos familiares sacaron su ira para increpar a la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, cuando ésta les visitó. Mientras, aunque también amarga, la otra cara de la moneda de esta tragedia es la de los ocho supervivientes del siniestro. No pueden dormir porque las imágenes que secuestran su mente se lo impiden, están tristes por la pérdida de sus compañeros de faena, pero al menos ellos pueden contarlo. No sé nadar, así que no me explico cómo pude salir. Han sido las ganas de vivir, dicen los médicos afirma José Crespo Brenes. Casado y padre de tres hijos, José, de 46 años, ha aprendido de lo ocurrido y asegura que yo ya no vuelvo a la mar, le he cogido mucho miedo En realidad, José ha escarmentado a la tercera, ya que siete años atrás, cuando viajaba a bordo del Pepita Aurora -al que sustituyó el barco siniestrado- -un cable se le enganchó al tobillo y lo sumergió en el agua, lo que estuvo a punto de costarle la vida. Y en otra ocasión la embarcación en que navegaba ardió por completo. Tres accidentes. Su hermano, Gabriel, de 28 años y con dos hijos, también iba en el pesquero y pudo igualmente salvarse, pero después de más de una hora en el agua. Aún no se ha recuperado del susto y dice estar como si me hubieran dado una paliza aunque lo que más le duele es el alma. Todavía no sé ni dónde estoy, esto a mí me va a durar... asevera momentos antes de sucumbir de nuevo a la tristeza, que se materializa en lágrimas. Gabriel también ha decidido cambiar de vida: A ver si el alcalde o quien sea me puede buscar otro trabajito fuera de la mar, aunque sea pintando bordillos amarillos Bienvenido Notario, de 25 años y padre de un niño, era el más joven de la tripulación. Nos salvamos por pura suerte dice con voz tenue. Cuando me di cuenta de que el barco se iba me agarré a la puerta con fuerza. Luego, al darse la Hundido a cien metros de profundidad El Nueva Pepita Aurora se hundió ayer a 100 metros de profundidad cuando estaba siendo remolcado hacia Zahara de los Atunes, una pedanía de Barbate. Así, la búsqueda de los cinco desaparecidos se ha complicado más si cabe, y eso suponiendo que los cadáveres estén dentro del barco, una tesis que cada vez pierde más fuerza entre los expertos y marineros consultados por ABC. Al dispositivo se sumó ayer el barco Napoleón de la Armada, que dispone de un robot que ya ha conseguido las primeras imágenes del pecio. Dicho robot es necesario porque los buzos pueden trabajar como mucho a 70 metros de profundidad tal y como explicó en rueda de prensa la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, que aseguró de forma tajante que no vamos a escatimar esfuerzos Tras la exploración de los robots, está previsto que se traslade el barco a una zona de menos profundidad donde los buzos sí puedan trabajar. A la tercera... Bienvenido Notario y José Crespo, dos de los supervivientes del naufragio vuelta, me puse a bucear para salir hacia arriba recuerda. Después a nadar añade. Antonio Miguel- -uno de los fallecidos que recibieron sepultura el jueves- -estuvo todo el tiempo nadando conmigo. Cuando nos dieron el rosco- -salvavidas- -nos agarramos Antonio, el patrón- -José Miguel Vega- -y yo. Al ver que nos salvábamos le hablé a Antonio, no contestó y al volverme lo vi flotando boca arriba. El patrón- -cuya valentía fue resaltada ayer por los tres testimonios- -soltó el rosco y se tiró a por él, se le murió entre los brazos Su dramático relato de los hechos a ABC es interrumpido en dos ocasiones, una de ellas por el hijo de Manuel Justo, otro de los supervivientes, que, según el chaval, está bien, pero no puede ni hablar, se pone muy nervioso La segunda interrupción es la de un vecino, que le dice: Me alegro mucho de verte Me lo dicen hasta los que sólo conozco de vista señala Bienvenido, fuera porque iba a hacer mal tiempo comenta antes de pasar a atormentarse: Muchas veces pienso que tenía que haber estado allí, con algunos de ellos me he criado Tomás no se explica lo sucedido. Dice haber pasado peores temporales en el barco, en el que llevaba cinco años, y sin carga, que hace más frágil a la embarcación. La tragedia ha hecho mucho daño en las conciencias de los barbateños, que no quieren que se repita algo parecido y que ya por siempre llevarán en la memoria a los cinco desaparecidos y a los tres fallecidos. Eso sí, se muestran muy molestos por algunas informaciones que achacan el naufragio a un exceso de carga o a una mala colocación de la misma. Fue la mar, sólo la mar, que juega estas malas pasadas Al ver que nos salvábamos le hablé a Antonio, no contestó y al volverme lo vi flotando boca arriba. El patrón soltó el rosco y se tiró a por él, se le murió en los brazos que recuerda que el primer pensamiento que tuvo al subirse al Benamahoma fue su familia. Un accidente providencial En el Nueva Pepita Aurora viajaban 16 de sus 17 tripulantes. Tomás Pacheco, de 38 años, es el único que se quedó en tierra. El destino o la casualidad se cruzó en su camino en forma de un leve accidente de moto que tuvo la semana anterior. El martes quería irme con ellos a pescar, pero Antonio Miguel me convenció para que no ABC. es Un robot busca a los cinco marineros desaparecidos en aguas del Atlántico, en videos. abc. es