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ABC VIERNES 7 s 9 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 75 Molina fuerza la salida de Ana Martínez de Aguilar como directora del CARS Su dimisión completa la demolición controlada de los agujeros negros heredados de la gestión de Carmen Calvo en el Ministerio de Cultura JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. Sorpresa en el mundo de la Cultura, porque ayer, a estas alturas de la legislatura, la polémica Ana Martínez de Aguilar decidió abandonar irrevocablemente su puesto de directora del Museo Reina Sofía (CARS) a pesar de estar en un diálogo fluido con César Antonio Molina. No trascendió si la falta de apoyo del nuevo equipo ha influido en su dimisión, ni los términos de la renuncia, enviada por carta al ministro y al Patronato, aunque esta salida coincide con el cierre de la crisis de la Biblioteca Nacional- -igual que la dimisión de Regàs aguó la comparecencia del ministro en el Congreso- Finalmente César Antonio Molina no ha podido realizar la demolición controlada de los agujeros negros heredados de Carmen Calvo. Al parecer, Molina y la ex directora del CARS han mantenido varios encuentros cordiales, el último de ellos hace escasos días. Sabedora de que el nuevo equipo estaba decidido a convocar un concurso para cubrir su puesto de directora, ella se había comprometido a pilotar el museo durante la transición. Pero, según informaron a ABC fuentes cercanas al CARS, una discusión con la subsecretaria de Cultura, Dolores Carrión, sobre la imposibilidad de contar con siete nuevos puestos de trabajo habría sido el detonante de la crisis. Según este relato, que ABC no pudo confirmar oficialmente, Martínez de Aguilar, apeló al ministro para que no deshiciese los planes sobre esas plazas comprometidas por Carmen Calvo. Pero el ministro no atendió la petición y la ya ex directora lo dio todo por perdido. Otras fuentes subrayan que la dimisión se produce la víspera de que Molina presente al Consejo de Ministros su Plan de Modernización de Instituciones Culturales que viene a dotar de nuevas armas de gestión y la búsqueda de un consenso para proteger la vida de la Biblioteca Nacional y el CARS. Además, en dicho plan se probarán las buenas prácticas ya pactadas con el mundo del Goteras y extravíos 4- 06- 04: Ana Martínez Aguilar es nombrada directora del CARS frente a las críticas del sector. 25- 06- 04: dos muestras obligan a abrir con antelación la ampliación del arquitecto Nouvel. 01- 02- 05: nombra a Luis Jiménez nuevo gerente y a María García Yelo como subdirectora. 04- 09- 05: una filtración de agua afecta a una exposición dedicada a Juan Gris. Aguilar minimiza el problema y dice que sólo son goteras 27- 09- 05: queda inaugurada la ampliación del CARS. 18- 01- 06: se pierde una escultura de Richard Serra de 38 toneladas. 22- 01- 07: tras las críticas al plan museográfico de Aguilar, el Ministerio de Cultura anuncia el concurso internacional para renovar la dirección del CARS. 11- 08- 07: El Reina Sofía renueva el Patronato para acelerar el relevo de su directora. Víspera del plan que la elimina arte, y que incluyen la convocatoria de un concurso internacional para encontrar al nuevo director del CARS. Martínez de Aguilar sabe desde hace días que prestigiosos nombres, como el de Alfred Pacquement, director del Centro Pompidou, ya están convocados para formar parte del jurado que elegirá a su sucesor. Además, como informó ABC, Cultura ha estado preparando el pasado mes de agosto la renovación del Patronato, de acuerdo con las buenas prácticas pero sin contar con ella. Todo ello la habría llevado ayer a un último ataque de dignidad a destiempo, pero sobre todo arrojando más polémica sobre la entrada de César Antonio Molina en el Ministerio, justo en el último minuto de esta legislatura, convulsa por lo que al arte- -por no hablar del cine- -se refiere. Ana Martínez de Aguilar fue nombrada en 2004, después de que Carmen Calvo fracasara con otros candidatos. Bajo su mandato el museo ha vivido un sinfín de sustos y siniestros, además del desdén del mundo del arte. Ana Martínez de Aguilar, en una imagen de archivo SIGEFREDO Fernando Castro Crítico de arte UN FRACASO ANUNCIADO na Martínez de Aguilar dimite cuando la situación era de naufragio total. No tenía el perfil profesional adecuado para hacerse cargo de la dirección del Museo Nacional de Arte Contemporáneo. Se dijo que no era la primera opción de Carmen Calvo y que otros no aceptaron un sillón comprometido. Lo cierto es que la persona que finalmente tomó el timón ni tenía criterio ni publicaciones ni experiencia curatorial acorde con la institución que estaba, en ese momento, ya A en una situación deprimida. Ella le ha dado el remate al Museo, que ha perdido la poca credibilidad que le quedaba. El MNCARS no pinta nada en el orden artístico internacional, su programación es el colmo de lo arbitrario y la colección está montada con una desidia impresionante. Anunció un programa museográfico que era demencial y que, afortunadamente, fue guardado en un cajón oscuro. Llegó para inaugurar la ampliación de Nouvel que es, de verdad, un desastre. Aparecieron las goteras, los almacenes estaban manga por hombro, algunas piezas destrozadas, otras, como el famoso Serra, perdidas. Ella no era la culpable de todo pero su incapacidad para gestionar el Museo, para adoptar medidas correctoras e incluso para comunicar con transparencia lo que estaba pasando, agravaron la situación. Ana Martínez de Aguilar ha vivido bunkerizada en ese hospital con la verruga de for- mica roja. Veía enemigos por todas partes y recurría constantemente a su mentor Francisco Calvo Serraller para recuperar, precariamente, la confianza. Lo del otro Calvo, el crítico de arte, en el MNCARS ha sido demasiado. Ha perpetrado exposiciones infames como la del Quijote y, por supuesto, cualquier curso o conferencia eran cosa suya. Dimite, como era más que razonable aunque tarde, Ana Martínez de Aguilar, dejando para el recuerdo tan sólo su completa incapacidad, pero también tendría que valorarse la ejecutoria en la sombra de Calvo Serraller, que en el Prado también ha tenido estos años barra libre. Es normal que la defendiera, hace poco, a capa y espada, aunque su acto desesperado era bastante patético. Hemos tocado fondo: no se puede hacer peor que la directora que se marcha. Su gestión penosa en el Museo era, desde el principio, la crónica de un fracaso anunciado.