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ABC VIERNES 7- -9- -2007 Adiós al tenor de la voz de oro CULTURAyESPECTÁCULOS 71 Teresa Berganza Mezzosoprano Montserrat Caballé Soprano Juan Diego Flórez Tenor Roberto Alagna Tenor Estoy esperando que llegue el final me dijo la última vez que hablé con él. Era una voz luminosa, fácil... Cuando cantaba irradiaba felicidad Luciano era un maestro y un hombre repleto de bondad. Nos enseñó a ser solidarios. Durante mi enfermedad, en 1985, estuvo a mi lado Cuando el maestro me señaló como su sucesor sentí orgullo y una gran responsabilidad que ahora es mayor. Espero estar a la altura Fue parte de mi vida artística, mi padre espiritual. Hace 15 días me dijo: ¡No olvides las tres notas (mi- fa- sol) Las más difíciles para un tenor El tenor, junto a la soprano Mirella Freni (su hermana de leche y gran amiga desde la infancia) en La bohème en Turín en 1997 Pavarotti ha sido el más puro ejemplo de tenor lírico en el siglo XX. Quiere esto decir que a su naturaleza expansiva, a su estilo hedonista antes que analítico (un absurdo rumor de hace unos años difundió que carecía de conocimientos para leer una partitura y que todos los papeles los aprendía por imitación) se unía una facilidad en el registro agudo prodigiosa. En este mismo álbum puede escucharse una grabación de la Pira de Il trovatore con un remate sobrecogedor. Por algo en América se le bautizó como el rey del do y portentosa fue su carta de presentación al mundo con los nueve de Ah, mes ami de La Fille du Régiment que le colocaron en la portada del New York Times. Para entonces, Pavarotti llevaba tiempo tratando de hacerse fuerte en un repertorio que, en los años sesenta, aún buscaba reconocimiento y una voz como la suya. Así lo entendió el director Richard Bonynge, restaurador de muchas partituras belcantistas incluida esa célebre aria. Pavarotti trabaja con él y con su esposa, la soprano Joan Sutherland, de quien dirá haber aprendido los últimos secretos sobre el control de la respiración. En 1965 debutan juntos en Lucia di Lammermoor Es el inicio de una fructífera relación con Bellini y Donizetti de fondo. Hasta entonces, la carrera se ha ido haciendo poco a poco. La primera actuación escénica se ha producido cuatro años antes en Reggio Emilia, como Rodolfo de La Bohème Viene de cantar en el coro de la sociedad Gioacchino Rossini de Módena, junto a su padre, de quien dirá que era mejor tenor que él pero que padecía miedo escénico, de trabajar como agente de seguros, y de estudiar canto con Leone Magiera y con Ettore Campogalliani al lado de su amiga y casi hermana la soprano Mirella Freni. Todo ello antes de participar sin perder la fe y con poca fortuna en algunos concursos de canto. Años después tratará de compensarlo creando el suyo en Filadelfia. Poco a poco la carrera de Pavarotti va a más, también impulsada por algún golpe de suerte. La sustitución de Di Stefano en Londres o el apoyo de Karajan en su presentación en La Scala de Milán llegan a mediados de los sesenta, poco antes de que grabe su primer disco y se le oiga en Estados Unidos, desde entonces su segunda casa. El apoyo de Karajan se reafirma cuando sustituye a Bergonzi en la grabación del Réquiem de Verdi. Se dice que la competencia tomó a broma la presencia de un tenor desconocido para actuar al lado de Leontyne Price, Fiorenza Cossotto y Nicolai Ghiaurov. De esa bendita inexperiencia queda la imagen del joven Pavarotti agarrado a la partitura y la confesión de que Karajan le imponía más que respeto. El tenor belcantista se está abriendo a otros repertorios. Se hará romántico y lo demostrará como Riccardo de AFP La apertura Jesús López Cobos Director musical del Teatro Real GRANDE UN NIÑO N uestras carreras coincidieron casi al comienzo y se han cruzado continuamente: en Chicago, con Tosca en San Francisco, donde cantó su primera Luisa Miller Ha sido una de las grandes voces del siglo XX. De él destacaría dos cosas: en primer lugar, el timbre de su voz. Cuando tú escuchas una voz e inmediatamente la reconoces, eso quiere decir mucho: que tiene una gran personalidad. Y luego, el corazón que había tras ella. Muy poca gente sabe la labor que Pavarotti desempeñaba al margen de la ópera para ayudar a la gente, a los necesitados... Yo creo que son sus dos cualidades más reseñables porque, realmente, la voz no dice nada si no hay un corazón detrás. En el caso de Luciano Pavarotti se puede decir que era un niño grande que cantaba cada concierto como si estuviera empezando a vivir, con la ilusión de un niño, como si lo cantara por primera vez. Un ballo in maschera atenderá el verismo y fiel a su debut con La Bohème cantará Madama Butterfly e irá dejando algunas de las más bellas grabaciones jamás registradas en disco Tosca Turandot Pagliacci Idomeneno un Mozart que no pasa de curiosidad, los agudos estratosféricos de Guillermo Tell el secundario pero enjundioso papel del tenor italiano de El caballero de la rosa Otello que tras él será otra cosa... y canciones. Y entre ellas muchas napolitanas llenas de templanza, emoción y grandeza. Luciano Pavarotti había nacido en Módena, el 12 de octubre de 1935. En 1961 se casó con Adua Verona, con quien tendrá tres hijas. A un sonado divorcio le seguirá el matrimonio, en enero de 2003, con su secretaria Nicoletta Mantovani, treinta y cinco años más joven, de quien tuvo dos mellizos prematuros pero sólo uno sobrevivió. El 7 de julio de 2006 el tenor fue operado de cáncer de páncreas en Nueva York. Ayer murió y con él una de las voces más prodigiosas que se recuerdan.