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76 CULTURAyESPECTÁCULOS JUEVES 6 s 9 s 2007 ABC José Jiménez reedita El Ángel Caído motivado por el 11- S El director general de Bellas Artes revisa su primer libro, publicado en 1982 I. S. R. MADRID. Wim Wenders, en su película El cielo sobre Berlín contaba la historia de un ángel que deseaba convertirse en humano para poder experimentar la vida. Este filme fue citado ayer por José Jiménez (Madrid, 1951) como perfecto ejemplo antitético de la pulsión humana, siempre creciente, de trascender, de intentar ir más allá de nosotros mismos, hilo conductor de El Ángel Caído que ayer presentó en el Centro Cultural del Círculo de Lectores. De esta forma, 25 años después de su primera edición, Jiménez recupera esta reflexión sobre el papel del ángel dentro de la cultura y las artes de nuestro tiempo. Sin apenas cambiar el texto, el escritor madrileño ha sido capaz de dotar al mismo de un mayor sentido de la búsqueda del valor antropológico de la figura de los mensajeros de Dios, al situar las ideas clave de su razonamiento en el contexto social actual, estigmatizado por los sucesos del 11- S. El Ángel Caído (Galaxia Gutenberg Círculo de Lectores) fue presentado por el director de Bellas Artes como un libro alejado de cortes academicistas, centrado en la experimentación con la escritura, partiendo de una prosa con voluntad de estilo La hipótesis de trabajo es, según el autor, preguntarse el porqué de la gran presencia de los ángeles en la cultura y en las manifestaciones artísticas de un mundo que cada vez se muestra más laico De la Generación del 27- -Alberti y su libro de poesía Sobre los ángeles fueron citados durante la presentación en numerosas ocasiones- -a contemporáneos como Kafka, Rilke, Chagall, Klee o Ernst, la narración desvela cómo el ángel de nuestros días, al igual que el concepto de hombre en su sentido más espiritual, ya no es (sobre todo tras el 11- S) el ser etéreo y fulgurante de las imágenes pictóricas. Al contrario, se acerca más una representación de la caída en su sentido pleno, llena de corrupción y desesperanza. El ángel caído expresa nuestra condición: pudiendo volar tan alto, caemos una y otra vez. La angelología está cada vez más próxima a la antropología aseguró Jiménez. Quince años después de la primera edición de El Ángel Caído su autor no se animaba a relanzarlo. A finales de los noventa cupo la posibilidad de la reedición, pero entonces nadie hablaba de los ángeles, o simplemente se banalizaban relató Jiménez. Sin embargo, la sobrecogedora visión del derrumbe de las Torres Gemelas y las declaraciones de la hija de una de las víctimas, que rechazaba que su padre fuera el hombre fotografiado mientras caía al vacío (imagen que ocupa la portada del libro) le aguijonearon para volver a publicar su primera obra. La chica en cuestión decía que su padre nunca se habría dejado arrastrar al infierno por el diablo. Eso me pareció muy interesante: quien cae se asocia con el diablo dice el prólogo. Jiménez descubre que el ser humano se siente arropado por un ineludible subterfugio en el que halla una vana resignación: La humanidad está hoy madura para un nuevo tipo de espiritualidad que supere la violencia coercitiva de la religión. Eso es lo que expresa, con el orgullo como divisa, la imagen del ángel caído: mejor caídos que sumisos y fanáticos Krystian Bala escucha su condena por planear y dirigir la muerte de Dariusz Janiszewski AP Veinticinco años de cárcel para el novelista asesino Krystian Bala describió en su primera novela un caso demasiado similar al asesinato por celos de un empresario RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLIN. El cuerpo de Dariusz Janiszewski fue pescado hace siete años del río Oder, en la frontera polaco- alemana; el misterio en torno a este modesto empresario de la publicidad, maniatado, torturado, asesinado, resultaba inaprensible. Hasta que un agente, de los que leen novela negra para hacerse cargo de hasta dónde puede llegar la mente criminal, dio perplejo con la clave: el asesino era el joven autor Krystian Bala. No era esta vez la vida la que imitaba al arte, sino al revés: el escritor de 33 años, que imparte filosofía del lenguaje y filosofía social en la universidad de Wroclaw, se había visto compelido cuatro años después de un crimen de amor y celos a describir en algunos pasajes de la novela Amok (2003, Ed. Croma, Wroclaw) un caso demasiado similar al fatídico acaecido a Janiszewski. Hasta el nombre del protagonista, Chris, resulta diminutivo del autor. Un juez de la antigua Breslau, junto al río del crimen, condenó ayer al autor a 25 años de cárcel, por planear y ordenar un delito promovido por celos. Al parecer Bala sospechaba que el publicista estaba liado con su aún mujer, de la que él estaba separado. Varios testigos informaron durante el juicio de que el escritor estaba patológicamente celoso La juez dice que Bala trataba a su mujer como una propiedad y los psiquiatras han apreciado tendencias sádicas Según los forenses el empresario fue maniatado y arrojado al Oder. Cuando años después un docudrama de la televisión polaca reinterpretó el crimen. Hasta el último momento Krystian Bala, aficionado a la fotografía y al submarinismo, ha negado su implicación: No soy el responsable de la muerte de Dariusz insistió en su última declaración. La fiscalía asegura que durante los interrogatorios el escritor llegó a confesar el crimen pero luego se habría retractado. La fiscal Bogumila Fiuto no ha obtenido pruebas periciales concluyentes de la autoría de Bala. No hay prueba directa de su culpabilidad, pero sí numerosas pruebas circunstanciales Psicólogos y expertos en novela negra han confirman similitudes entre los rasgos de Bala y los de su protagonista. Ante la falta de prueba final, la juez Lidia Hojenska explicó que la condena habla sólo de planear y dirigir el asesinato de Janiszewski. El policía lector, que había dado con un foro en internet en que se debatía la trama del libro, se vio tentado a investigar las acuciantes similitudes que empezaban a cruzarse en su mente. Hasta ese momento la policía estaba sumida en la frustración por un caso del que no tenía un solo indicio. Bala dice haberse inspirado en recortes de prensa sobre el crimen. Pero la policía descubrió que el autor había llamado a la víctima el día de su desaparición y había vendido su teléfono móvil en internet cuatro días después del asesinato. Aunque mi cliente llamara a la víctima, no se puede matar a nadie con un teléfono insistía aún ayer su abogado. En todo caso, en la ficción. el autor logra irse de rositas. Cambio de portada Un policía aficionado a la novela negra recordó un crimen sin resolver casi idéntico al libro que estaba leyendo