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Miércoles 5 de Septiembre de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.502. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Cuando la muerte corta la cinta Diecisiete años luchó contra el cáncer. Jane Tomlinson corrió maratones, triatlones, a pie o en bicicleta, y recaudó tres millones para investigación. Perdió su última carrera, pero ganó la admiración de todos S. BASCO DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany QUEMARSE A LO BONZO n inmigrante rumano, ni tan joven como para despreciar la muerte, ni tan viejo como para despreciar la vida, se ha quemado a lo bonzo en Castellón, ante una subdelegación del gobierno. Es una forma extraña de llamar la atención, y una horrible manera de encarnarse, propia de quien habita a la intemperie. Hemos hecho de España un sueño sin salida. El hombre deseaba regresar a su patria, y le faltaban cuatro, sólo cuatro billetes, que algún desaprensivo, más un algo que un alguien, se apresuró a estafarle. Quizás así, abrasado, pueda volver a casa. Para prender la mecha que hará de ti una llama, hay que sentir el fuego muy dentro de uno mismo. O haber hecho una cola interminable, o haber sentido cólera y vergüenza, o haber visto, y creído, algún telediario, o haber dado mil pasos de la nada a la nada, o haber llegado al fondo del abismo. Uno es oro o basura según por donde caigan los rayos en tu frente. En todo viaje hay un umbral oscuro, un error, un peligro, una quimera. Al fondo de la cual cruje la noche, o silba el corazón de la mañana. Ya tenemos un nuevo moribundo. Que España no era un arca ni el granero del mundo, ni siquiera el modesto paraíso que venden los burdeles en nuestras carreteras, que somos ese punto de Occidente donde chocan los trenes que van de la miseria a la arrogancia, ya lo sabe el rumano malherido. Uno apenas es quien para ayudarle. Ni siquiera conozco su lengua, tan cercana. Si decidió quemarse, fue para hacer más cálido, más tangible, el infierno. Ése que nadie apaga, ahora que ya no existe. Que Dios le dé una piel a prueba de promesas. Que Dios le dé un lugar para el olvido, y le salve de todas las llamadas. U T al vez corría para escapar a su destino. Puede que lo hiciera para demostrarse a sí misma y a los demás que de nada vale sentarse en casa a esperar la muerte. Zancada tras zancada, los pies de Jane Tomlinson se movían impulsados por la frustración más que por la rabia Pedalada tras pedalada, sus piernas la llevaban en volandas más allá porque correr es mantener alejado el sentimiento de inutilidad Un kilómetro más. Siempre un kilómetro más. Su larga y agónica pesadilla empezó un mal día de 1990, cuando Jane, una joven radióloga de 26 años, casada y ya con dos hijas, supo que tenía un cáncer de mama. Asustada y esperanzada a un tiempo, pasó por una mastectomía. Cuatro años más tarde el cangrejo fatal volvió a hincarle las pinzas. Un poco más asustada y menos esperanzada, se sometió a quimioterapia y radioterapia. Todo pareció ir bien al principio, tanto que Jane y Mike, su esposo, decidieron tener un tercer hijo, Stevenson, que nació en 1997. Tres años después, el tumor, que parecía dormido, despertó en una metástasis que los médicos entendieron como fatal. Había prendido en el pulmón. Había calado en los huesos. Le dieron seis meses de vida. Tal vez se desorientó. Quizá se le hundió el firmamento. Pero nadie lo supo. Lo que todos vieron fue una explosión de rebeldía. La energía infinita del corazón, más fuerte e inagotable que la de las estrellas, prendió en su interior y se puso a correr. En 2003, fue la primera persona sometida a quimioterapia que corrió una maratón. Como la prueba reina del atletismo tiene algo de trágico desde que Filípides reventara tras correr hasta Atenas para anunciar la victo- Jane Tomlinson culminaba uno de sus triatlones en Dorset, en 2003 ria sobre el persa, Jane decidió repetir varias veces. Empujada por su propia tragedia. Y ganó varios triatlones ironman una prueba para hombres de hierro. Y pedaleó desde Roma a Leeds. Y atravesó Estados Unidos de costa a costa en bicicleta... Recaudó casi tres millones de euros para investigar el cáncer y otros fines benéficos. Se colgó del cuello no una medalla de oro, sino la admiración de millones de personas. No fue campeona del mundo, sino reina de corazones REUTERS cuando Isabel II le rindió honores como heroína del Reino Unido. Y corrió, corrió, corrió... Hasta que, a primeros de 2005, el asesino que habitaba sus huesos le impidió caminar. Entonces se volcó en su libro, El lujo del tiempo no lo malgastéis, quiso decirnos. Ayer murió, a los 43 años. Terminó su última carrera. Jane la perdió. Todos la perdemos. Pero si el alma tiene piernas, Tomlinson correrá, correrá, correrá... para siempre.