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96 GENTE www. abc. es gente MIÉRCOLES 5- -9- -2007 ABC Valentino cuelga sus agujas El famoso diseñador, sinónimo de elegancia, abandona la moda tras 45 años de carrera. Después de vestir a Jacquelline Kennedy, Farah Diba y medio Hollywood, Valentino cuelga su aguja para descansar y dedicarse a sus proyectos benéficos VERÓNICA BECERRIL SERVICIO ESPECIAL ROMA. Cuando Valentino celebró, el pasado mes de abril, sus 45 años en el mundo de la moda por todo lo alto, se veía venir que algo se traía entre manos el Maestro. Y así ha sido, Valentino Garavani, a sus 75 años, decidió ayer jubilarse pasando la aguja a sus fieles colaboradores y esperando que estos sepan continuar con su trabajo, de manera que pueda estar orgulloso de ellos En una breve nota, el modisto de la Dolce Vita, reconocía que las fastuosas exposiciones y fiestas celebradas en Roma en conmemoración de sus más de cuatro décadas al mando de su taller, fueron un momento mágico e irrepetible Sería imposible igualar la emoción y la felicidad que sentí, por la amistad y la consideración que el mundo entero me quiso expresar en esa ocasión. Este es el momento perfecto para decir adiós al mundo de la moda La fecha establecida por el modisto para su despedida es enero de 2008. Despedida por todo lo alto con la presentación en París de su última colección prêt- à- porter en octubre, y su último desfile, siempre en la capital francesa, en enero. Un broche de oro a 45 años de carrera. El mundo de la política y de la cultura en Italia, mostró ayer su pesar por la decisión de Valentino. Sofía Loren reconoció que el modisto es sinónimo de elegancia, por lo que es una pena que no siga diseñando Pero sería difícil imaginarse al grande modisto en casa, tranquilo, disfrutando de su vejez. Mi futuro estará lleno de intereses y de compromisos nuevos amenazó ya en su comunicado de ayer. De esas actividades, muchas estarán ligadas al mundo de la moda y con actos benéficos. De hecho Valentino fundó en 1990, junto a su inseparable socio, Giancarlo Giammetti, L. I. F. E. una asociación benéfica que ayuda a los niños con SIDA y cuya madrina es ni más ni menos que Liz Taylor, una de las fieles del modisto. Jacqueline Kennedy Onassis, Farah Diba y Liz Taylor, son, eran y siguen siendo, las grandes musas y amantes de las creaciones de Valentino. Eran los años 60. Un joven Valentino con su recién fundado taller de costura comenzaba a dar que hablar, y en pocos años (1967) consiguió hacerse con uno de los galardones más codiciados por los modistos, el Neiman Marcus Award. He tenido la suerte de hacer de mi pasión mi trabajo- -dijo ayer- -una ocupación que me ha dado tanta felicidad y reconocimientos, manteniéndome siempre fiel a mi estilo, a pesar de los grandes cambios de la moda Precisamente sobre esos cambios en la forma de vestir habló recientemente el modisto en una entrevista. Para Valentino el problema principal es la falta de elegancia en la moda actual. No soporto ver a gente que va a la ópera con vaqueros rotos o pantalones cortos, considero una forma de civilización saber elegir el vestido para cada ocasión Así es Valentino, la elegancia hecha tela. Es por este motivo que cada año, en la alfombra roja de los Oscar, vemos cada vez más actrices con sus modelos. Me encanta vestir el mundo del cine reconoció en más de una ocasión el modisto italiano, lamentándose de no haber conseguido diseñar los trajes para una gran ópera como Madama Butterfly Será un triste adiós el de Valentino. Ahora sólo queda disfrutar de su último toque de genio en octubre y esperar que sus seguidores sigan manteniendo la huella del carismático creador. VALENTINO YA NO TENÍA ROSA BELMONTE Si el fiestorro que celebró sus 45 años de trabajo momento mágico y seguramente irrepetible fuera motivo de retirada, hace ya tiempo que tendría que haberse jubilado. Por ejemplo, en 1989, cuando celebró sus 30 años en el negocio con dos noches romanas (son como toledanas pero al desmesurado estilo Valentino) Estrellas de la talla de Elisabeth Taylor o Gina Lollobrigida (cuando no se había devaludado) fuegos artificiales, una orquesta americana de 16 músicos, una retrospectiva de su obra, un bufé festín a lo Babette... Cinco millones de dólares costó la broma. Valentino, fuera de la moda, es bien conocido (además de por su bronceado julioiglesiano y su tinte juanitovalderramiano) por sus fiestas. En tierra o en el mar a bordo del Blue One. Su suntuosa forma de recibir y sus diseños, incluido el prêt- à- porter, forman JACKIES A QUIEN VESTIR parte de un todo. Sus colecciones lujosas, detallistas, elegantes, excesivas (encaje, terciopelo y pata de gallo en el mismo traje) el rojo y los volantes, todo está en el mismo paquete de su opulento estilo de vida (Valentino es alguien que en los peores años de secuestros de las Brigadas Rojas se paseaba por Roma en un nada discreto mercedes rojo) Tendría más sentido que se retirara por cansancio. Y porque no es lo mismo vestir a Jackie Kennedy que a Jennifer López. El dos piezas de broderie anglaise manga larga y falda corta con el que Jackie Kennedy se convirtó en Jackie O. en 1968 fue probablemente el más famoso (y el que le dio más clientela ricachona) pero no el primer valentino de Jackie, que en 1964 había encargado seis trajes de alta costura en blanco y negro para el alivio luto. Si no tienes jackies que vestir, para qué vas a trabajar. Valentino, durante la exposición que se le dedicó en julio en Roma