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86 CIENCIAyFUTURO MIÉRCOLES 5 s 9 s 2007 ABC (Viene de la página anterior) tas línas de actuación es lo habitual en este tipo de convenciones de la ONU, que se centran en objetivos horizontales en los que convergen muchas actuaciones La lectura del documento lleva a Theo Oberhuber a definirlo como una recopilación de lo que ya se está haciendo, cuando lo que hay que hacer es revisar eso y elaborar un plan de trabajo, estrategia, plan de acción o lo que sea, pero que sirva para evitar la desertificación A su juicio, y en el contexto de la celebración de la Cumbre de Naciones Unidas en nuestro país, parece que el documento se ha elaborado como una justificación ante el Convenio de Lucha contra la Desertificación y en base a sus criterios técnicos que en su día se perfilaron pensando sólo en África. Sin embargo, se trata de un proceso que afecta a diferentes y amplias zonas del planeta y nuestro país no se queda atrás. Muchas regiones de nuestra geografía se encuentran potencialmente afectadas por el proceso dice el documento. De hecho, más de dos terceras partes del territorio español pertenecen a las categorías de áreas áridas, semiáridas y Medidas ya aprobadas subhúmedas secas. En el mapa puede observarse que toda la mitad sur, a excepción de las cadenas montañosas más elevadas, más la meseta norte, la cuenca del Ebro y la costa catalana entran dentro de esa categoría y, por tanto, son susceptibles de favorecer el avance de los desiertos. El coordinador de Ecologistas en Acción asegura que probablemente el nivel de desertificación sea más grave, porque los métodos de cálculo utilizados priman los efectos de la erosión sobre la pérdida de suelo fértil. En este sentido, Oberhuber recuerda que en el año 2002 España era el país europeo que había perdido más suelo fértil en aras de la urbanización, y por eso dice no entender que no se haga casi mención en el texto que se presentará mañana al desarrollo urbanístico y a la construcción de infraestructuras de transporte. Preguntado por esta cuestión, Antonio Serrano aseguró que no es el principal problema pues el urbanismo en España sólo representa un 3 del total del territorio nacional y la superficie urbanizable es del 8- 9 si bien reconoció que la urbanización está creciendo a un ritmo muy elevado en el litoral, lo que definió como un El secretario general de Biodiversidad, Antonio Serrano, cree que el urbanismo y el transporte no son los principales problemas España es el país europeo que más suelo fértil ha perdido en favor de la construcción problema de concentración En su opinión, las infraestructuras de transporte y la urbanización sólo tienen efectos locales en el territorio, siendo el abandono de la agricultura y la pérdida de población en el medio rural las principales causas para la desertificación. En este sentido, el Programa de Acción confía en las soluciones que pueda aportar la futura Ley de Desarrollo Rural Sostenible, ya planteada y que está en tramitación parlamentaria. Según los datos que se recogen en el Programa de Acción España buscará hasta el final un plan global contra la desertización La delegación española en la Conferencia de las Partes (COP 8) de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación buscará hasta el final un acuerdo que permita poner en marcha medidas concretas contra la desertificación en los próximos diez años. Se trata de un reto difícil porque se intenta llegar a un consenso entre grupos que recogen realidades muy distintas, incluso entre los países de un mismo continente explicó la subdirectora de Política Forestal y Desertificación, María Jesús Rodríguez. El hecho de poner sobre la mesa objetivos estratégicos diversos refleja la voluntad de todos por diseñar acciones específicas que combatan la erosión de los suelos en los próximos años. Algunos países ya se han manifestado a favor de incrementar los fondos para frenar este fenómeno medioambiental, por lo que el director general para la Biodiversidad, José Luis Herranz, abogó por el espíritu constructivo de todos para alcanzar un documento consensuado. Urbanización en el litoral Nacional contra la Desertificación, más de 7 millones de hectáreas, un 14,62 por ciento de la superficie total, están en riesgo alto de desertificación, mientras que en más de 9,5 millones de hectáreas ese riesgo es medio. Junto con las zonas en riesgo muy alto y aquellas en las que esta amenaza es baja, aunque existe, el total de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas en nuestro país asciende a 36 millones de hectáreas, el 72 por ciento del territorio. Unas cifras que trasladadas al mapa de España suponen que sólo quedarían fuera del ámbito de lucha contra la desertificación la Cornisa Cántabro- Pirenaica y las grandes alturas de los Sistemas Central e Ibérico y de los sistemas montañosos de la mitad sur de la Península. Y es que dos terceras partes de nuestro país corresponden a climas subhúmedo seco, semiárido o árido. Puede decirse que la aridez va aumentando desde el noroeste hacia el sureste, donde sólo llueve de un 5 a un 20 del agua que se evaporaría o aprovecharía, con zonas húmedas intermedias en las áreas montañosas. Más información sobre desertización: http: www. mma. es http: www. unccd. int