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54 MADRID Veinte años del incendio de Almacenes Arias MIÉRCOLES 5 s 9 s 2007 ABC El alcalde, Alberto Ruiz- Gallardón, colocó una corona de laurel bajo la placa conmemorativa M Luisa, madre de una de las víctimas, se hundió durante el acto Silencio en el homenaje de Montera Una ofrenda floral honró ayer a los fallecidos en la tragedia de Almacenes Arias. La frialdad del homenaje y el descontento de familiares y compañeros marcaron una jornada en la que el recuerdo no fue el único protagonista POR LETICIA TOSCANO FOTOS: CHEMA BARROSO MADRID. Sobrio, frío, escueto, sin palabras oficiales, ni discursos. El homenaje celebrado ayer en la calle Montera en honor a los diez bomberos fallecidos hace 20 años en la tragedia de Almacenes Arias destacó por su austeridad. El acto comenzó a las 10.30 horas con una ofrenda floral por parte del Cuerpo de Bomberos de Madrid a sus compañeros fallecidos. Uno a uno, representantes de los doce parques de bomberos de Madrid depositaron diez rosas rojas junto al grabado que recuerda la catástrofe que ayer cumplió dos décadas. Posteriormente, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz- Gallardón colocó una corona de laurel bajo la placa situada en la fachada de los Cines Acteón junto con la portavoz del PSOE, Pilar Gallego, y el delegado de Seguridad del Ayuntamiento, Pedro Calvo. Un respetuoso minuto de silencio fue roto por el aplauso espontáneo de los que se habían congregado frente al número 31 de la calle Montera: bomberos, familiares, concejales y vecinos de Madrid que quisieron honrar con su presencia a las Un grupo de bomberos, ayer, durante el homenaje a los fallecidos en Almacenes Arias víctimas que perecieron cumpliendo con su deber. El dolor de los familiares de los fallecidos contrastó con la frialdad del acto. A pesar de que han pasado 20 años muchos no pudieron reprimir las lágrimas en una jornada en la que el recuerdo estuvo más presente que nunca. María Luisa se vino abajo recordando la noche que perdió a su hijo, Miguel Ángel Azuaga. Entre sollozos contaba como en la noche de la tragedia le gritaba desde fuera Miguel Ángel di mamá, que yo reconoceré tu voz Ningún grito salió de entre los escombros aquella noche y María Luisa no volvió a ver a su hijo, ni siquiera pudo despedirse de su cadáver. Los hijos que perdieron a sus padres en Almacenes Arias también estuvieron allí. Ahora adultos, rindieron su particular homenaje a unos héroes que casi no llegaron a conocer. Como en la noche de la tragedia, la calle Montera se llenó ayer de silencios. Algunas voces se apagaron por las lágrimas y otras por la indignación. La falta de sintonía entre los bomberos y las autoridades municipales se hizo, una vez más, patente. Viejas reivindicaciones y quejas por la ausencia de un monumento como Dios manda protagonizaban los corrillos en una jornada triste, marcada por un homenaje que, como en 1995, volvió a saber a poco. Una placa no es suficiente reconocimiento a diez personas que dejaron aquí su vida y diez familias destrozadas afirmaba María Luisa, verbalizando lo que pensaban la mayoría de los presentes. El homenaje de ayer, el primero de una serie de actos que honrarán la memoria de los fallecidos durante toda la semana, recordó a los que se fueron hace veinte años y abrió viejas heridas en el orgullo de los que perdieron entre los escombros algo más que compañeros. Lágrimas de veinte años Los hijos que perdieron a sus padres en el suceso rindieron homenaje a sus héroes particulares