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38 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 5 s 9 s 2007 ABC Carter Andress Consejero Delegado y principal propietario del American- Iraqi Solutions Group. ESTO NO ES UNA GUERRA CIVIL STAMOS ganando esta guerra. Escribo estas palabras desde mi mesa en la Zona Roja, situada en el centro de Bagdad, mientras cientos de iraquíes que trabajan en mi empresa- -chiíes y suníes, árabes y kurdos- -desempeñan misiones de seguridad, construcción y logística por toda la capital y el Triángulo Suní. Llevamos aquí más de tres años. El American- Iraqi Solutions Group, nacido en marzo de 2004 y del cual soy fundador, ha participado estrechamente en la creación de los nuevos servicios de seguridad iraquíes. Nuestra actividad principal como contratistas del Departamento de Defensa de EE. UU. es construir bases para el Ejército y la Policía iraquíes y luego abastecerlas de agua, comida, combustible y servicios de mantenimiento. Somos la vanguardia de la estrategia de salida para el Ejército estadounidense: levantar una estructura de seguridad iraquí efectiva para, a continuación, devolver a nuestros soldados a casa. Todavía no hemos salido del desierto de Irak, pero los principales problemas que afrontamos ahora sobre el terreno son controlables, siempre que haya una presencia militar estadounidense sólida hasta finales del año 2008. Estos problemas incluyen la participación de Irán a la hora de sublevar a la militancia chií, el hecho de que los británicos no hayan cumplido sus obligaciones de seguridad en el sur y el carácter tumultuoso de toda democracia nueva. El embajador Ryan C. Crocker manifestaba recientemente que la palabra que elegiría para describir los sentimientos del pueblo iraquí es miedo A mi juicio, es una mala elección. Ésa no es la actitud predominante, con la posible excepción de las almas que se refugian en la Zona Verde y que están siendo atacadas por primera vez en más de un año por misiles y morteros proporcionados esencialmente por Irán. Lo que veo en los rostros de los miles de iraquíes que trabajan con nosotros, incluidos nuestros subcontratistas y proveedores, así como en las caras de los soldados y policías iraquíes que patrullan y gestionan los controles y ayudan a las fuerzas estadounidenses a buscar a los insurgentes, es una determinación absoluta a desempeñar su labor. También veo agotamiento: agotamiento con la insurgencia, ya sea Al Qaeda, los neosadamistas, Jaish al Mahdi (JAM) o la milicia chií de Moqtada al Sadr. El agotamiento es real, y los indicios de un des- E Todavía no hemos salido del desierto de Irak, pero los principales problemas que afrontamos ahora sobre el terreno son controlables, siempre que haya una presencia militar estadounidense sólida hasta finales del año 2008 está convirtiéndose paso a paso en una fuerza verdaderamente nacional y no sectaria. Yo no veo una guerra civil entre chiíes y suníes cuando recorro casi a diario las carreteras de Irak con mi equipo de seguridad árabe y kurdo. El potencial para una nueva guerra de aniquilación recíproca se desvanecía a comienzos de este año, cuando Al Qaeda fracasó por segunda vez en su intento de reactivar unos enfrentamientos sectarios cada vez menos frecuentes con otro atentado contra la Mezquita Dorada de Samarra. a tormenta perfecta que sobrevino a principios de 2007 generó la necesidad de una reconciliación. Los árabes suníes que habían utilizado a Al Qaeda como palanca en la contienda política para restablecer su gobierno minoritario afrontaron el genocidio en Bagdad a manos de los escuadrones de la muerte chiíes. Con la presión de la nueva mayoría democrática en el Congreso, el Gobierno chií de Nuri al Maliki se dio cuenta de que se agotaba el tiempo para una presencia estadounidense dominante en Irak y finalmente permitió al Ejército de EE. UU. limpiar Ciudad Sadr, mitigando así las actividades de los escuadrones de la muerte. Ahora, tanto el bando suní como el árabe chií de la ecuación política iraquí (los kurdos han estado de nuestra parte desde el principio) ven que no hay alternativa a la protección estadounidense. En consecuencia, las gentes de Sadr y los suníes han regresado al Parlamento. Como siempre, la democracia es caótica, pero funciona. Debemos ser pacientes, sobre todo porque esta reconciliación en ciernes ha convertido a Al Qaeda en el elemento sobrante. Al igual que los misiles que caen en la Zona Verde tienen su origen en el exterior- -Irán- buena parte de los yihadistas que se autoinmolan en explosiones encaminadas principalmente a los asesinatos en masa de civiles chiíes son extranjeros. Esto es Al Qaeda, no Irak. Siendo todavía más concisos, los iraquíes básicamente ignoran los coches- bomba de Al Qaeda, lloran a los muertos y luego salen a trabajar y a la escuela, se alistan, continúan sirviendo en el Ejército y la Policía, y la vida sigue adelante. No existe el terror si nadie está aterrado. No permitamos que el pueblo estadounidense emprenda la retirada impulsado por el miedo que le infunde nuestro enemigo- -Al Qaeda- -justo cuando éste ha empezado a quedarse solo, sin aliados, en un país que comienza a gozar de los frutos de una democracia por cuya creación hemos sacrificado mucha sangre. The Wall Street Journal 2007 Dow Jones Company, inc L censo en el apoyo a las diversas formas de insurgencia entre el pueblo iraquí son ineludibles, a menos que miremos deliberadamente hacia otra parte. Un porcentaje elevado de nuestros 1.000 trabajadores- -de los cuales un 90 por ciento son ciudadanos iraquíes- -proviene de Ciudad Sadr, la barriada chií del este de Bagdad. Muchos llevan armas. Estos guerreros chiíes han insistido durante los últimos meses en que ellos y sus vecinos están hartos del conflicto y en que lo único que quieren es alimentar a su familia. Basta con observar la falta de bajas estadounidenses en la campaña actual para expulsar a JAM del terreno urbano, altamente peligroso, de Ciudad Sadr para darse cuenta de que la gente no quiere luchar contra nosotros. Están hartos de los combates. pamento, donde antes sólo veíamos chiíes de fuera de la provincia. Los suníes de Al Anbar- -al fin cansados de que Al Qaeda asesine a sus jeques cuando discrepan con los terroristas- -han ofrecido a sus hijos a los servicios de seguridad de un Gobierno dominado por la mayoría chií y financiado y dirigido por los estadounidenses. Con esta evolución, observamos un avance real en la integración de los diversos elementos de Irak. e manera lenta pero segura, los servicios de seguridad iraquíes se están consolidando. Basta con desplazarse fuera de la Zona Verde para ver cómo corren riesgos heroicos mientras se esfuerzan por controlar la calle en grupos cada vez más numerosos y más profesionales. Durante los dos últimos meses, el Ministerio de Interior ha establecido un centro de operaciones para todo Bagdad que coordina eficazmente los movimientos logísticos no militares en toda la capital, una función que antes sólo desempeñaba un contratista de la coalición. Del caos ha surgido el orden y, a su vez, el Ejército iraquí D E n cuanto a la resistencia suní, hace poco visité el campamento de entrenamiento del Ejército iraquí que dirigimos en Habaniyah, Al Anbar, el antiguo centro de la insurgencia. Por primera vez estamos viendo cohortes de reclutamiento árabes suníes en el cam-