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30 INTERNACIONAL www. abc. es internacional MIÉRCOLES 5- -9- -2007 ABC La primera dama francesa reabre el debate sobre su papel al no acudir al Parlamento Cecilia Sarkozy justifica su viaje a Libia por las enfermeras búlgaras con su vocación de negociadora humanitaria JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Cecilia Sarkozy ha explicado por vez primera su participación activa, el pasado mes de julio, en el proceso de liberación de las enfermeras búlgaras, detenidas durante varios años, en Libia, aportando algunos matices sobre el puesto que ella pudiera jugar, en el Elíseo, en acciones humanitarias sin carácter diplomático específico, más allá de toda controversia política de izquierda o derecha. La esposa del presidente de la República intenta zanjar de una vez y para siempre la tentativa de controversia que alimenta el PS, con argumentos ideológicos de diversa índole, con unas breves declaraciones a un diario de provincias, L Est Républicain editado en Alsacia, insistiendo en que considera totalmente fuera de lugar participar en ninguna operación política de ningún tipo, si aceptase someterse al interrogatorio de una comisión parlamentaria, ante la Asamblea Nacional, lo que ella rechaza. Cecilia Sarkozy insiste en varios puntos capitales: su viaje personal a Libia, para entrevistarse con el coronel Gadafi, y defender la liberación de las enfermeras búlgaras, fue una decisión puramente humanitaria, en tanto que madre y Cecilia Sarkozy y Benita Ferrero- Waldner, a la izquierda, a su llegada a Sofía el pasado 24 de julio tras la liberación de las enfermeras planteando la cuestión desde la óptica de una mujer de nuestro tiempo, sensible a la pobreza y el dolor humano, en cualquier lugar del mundo Cecilia contó con el aval personal de su esposo, pero ambos insisten en que su tarea de posible mediación estaba totalmente al margen del largo proceso negociador de la UE y de las negociaciones bilaterales entre París y Trípoli. Cecilia Sarkozy sostuvo durante dos o tres días unas cincuenta horas de diálogo personal, en inglés, sin traductores, con el coronel Gadafi y el conjunto de los diri- AFP gentes libios con responsabilidades en el caso Cecilia insiste en que a mi nivel no hubo ninguna contrapartida. La esposa del presidente francés se limitó a ofrecer ayuda médica ME PEGABAN CON BARRAS EN LA PLANTA DE LOS PIES Las enfermeras búlgaras y el médico liberados por Libia vivieron ocho años de torturas y vejaciones. Un semanario francés cuenta su sobrecogedor testimonio J. P. Q. PARÍS. Tras ocho años de pesadillas, violencias, torturas, abusos sexuales, terror policial, incertidumbre, las enfermeras búlgaras y el médico palestino, detenidos en Libia por Gadafi, han hablado por vez primera, para comenzar a dar detalles de una historia de terror. El semanario Le Nouvel Observateur ha recogido los testimonios humanamente atroces y políticamente inquietantes. Ashraf al- Hadjudi, el médico palestino, nacionalizado búlgaro, es el más directo en Snejana Dimitrova AFP sus acusaciones: El responsable directo de la contaminación de la que se nos acusaba fue el mismo Gadafi. Y su sistema de terror y corrupción. El hospital tenía una higiene dramática. He visto a las enfermeras cuidar con saliva heridas de sangre y llagas. Teníamos la orden de utilizar jeringuillas usadas, simplemente lavadas con agua Por su parte, varias de las enfermeras búlgaras, Snejana Dimitrova, Valva Tcherveniackha y Valentina Siropoulo, aportan testimonios pavorosos. De este tipo: El director del hospital me convocó en presencia de seis policías. Sin explicación, me maniataron, me vendaron los ojos, me amorda- zaron y echaron al fondo de un microbús. Los interrogatorios, con violencia, se prolongaban noches y noches. Tenía manos y piernas atadas a una barra de hierro. Y me pegaban en la planta de los pies con barras de caucho. Si me caía, me echaban agua fría, obligándome a ponerme de pie, sin comer, sin beber... ¿Cómo resistir a la tortura durante los ocho años que duró la reclusión en la cárcel de Libia? Snejana Dimitrova responde así: Dormía de día, cuando podía, y vivía o agonizaba durante la noche. Hablaba a las estrellas. Y me busqué estrellas a las que puse el nombre de mis padres, de mi marido, de mis hijos. Y les hablaba