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28 ESPAÑA MIÉRCOLES 5 s 9 s 2007 ABC Un rumano desesperado por regresar a su país se quema a lo bonzo en Castellón El hombre había sido estafado por las mafias y llevaba semanas pidiendo ayuda para reunir los 400 euros que cuestan los billetes de vuelta para él y su familia LORENA PARDO CASTELLÓN. Apenas se defiende en español y acaso esa circunstancia le llevó ayer a denunciar su desesperanza de la forma más expeditiva. Casi le cuesta la vida. Ocurrió a las diez y media de la mañana en pleno centro de Castellón. Nicolai Marian Mirita, un inmigrante rumano de 44 años, se quemó a lo bonzo a las puertas del edificio de la Subdelegación del Gobierno. Minutos antes de producirse la dantesca escena, los agentes de la Guardia Civil que vigilan el edificio trataron de calmarlo, pero Nicolai optó por prender la camiseta del Valencia C. F. que llevaba puesta- -y que previamente roció con la gasolina que portaba en una botella de agua- -para arder como una tea en presencia de su mujer y sus dos hijos, uno de ellos de apenas 3 años de edad. El hombre había anunciado ya a su familia su intención de quitarse la vida tras haber sido víctima de una estafa laboral por parte de una de las numerosas mafias rumanas que operan en una provincia que acoge a 43.000 ciudadanos de ese país. De acuerdo con el testimonio de sus familiares, como consecuencia del engaño sufrido, tanto ellos como el hombre se han visto obligados a vivir en la calle y a vagar entre administraciones para recabar una ayuda que al menos les permitiera regresar a su tierra de origen. La víctima, atendida en el momento inicial por los propios agentes, fue trasladada en primer lugar al Hospital General de Castellón, de donde fue derivado a la Unidad de Quemados de La Fe de Valencia. Con un 70 por ciento de su cuerpo afectado por las quemaduras, su pronóstico es grave, pero no se teme por su vida. De acuerdo con los datos facilitados por el subdelegado del Gobierno en Castellón, Antoni Lorenzo, Nicolai y su familia llegaron a la ciudad hace tres meses con una promesa de trabajo. Fuentes de la Asociación Rumana de Castellón no dudan de que el hombre fue engañado en primera instancia por uno de sus allegados, que le prometió trabajo y un alojamiento digno para él y su familia. Al llegar a España, comprobaron que el alojamiento digno que le habían garantizado en su país consistía en una desvencijada casa situada en la Marjalería de Castellón y del todo carente de las mínimas condiciones de habitabilidad. No hemos venido a robar En la calle Fue ingresado en el hospital La Fe de Valencia con quemaduras en el 70 por ciento de su cuerpo Los pocos ahorros que trajeron de Rumanía se fueron agotando durante las últimas semanas. Mientras, trataron de hacer lo imposible para salir adelante: vendieron refrescos en la playa para poder subsistir y ahorrar un mínimo dinero que les garantizara el regreso. Dejamos la venta porque nos enteramos de que era ilegal y nosotros no hemos venido a España a robar ni a prostituirnos, sino para trabajar explicó una de las hijas del matrimonio, Isabella. Ayer la situación cruzó el umbral de la desesperación: fueron estafados por una mafia que les había prometido un nuevo rumbo para sus vidas y que, sin embargo, les arrebató los 300 euros que habían logrado ahorrar. Sólo necesitábamos 400 euros para regresar, y eso es lo único que queremos, acabar con todo esto y volver a nuestro país explicó Isabella. Nicolai llamó a todas las puertas en busca de esa ayuda; a la Subdelegación del Gobierno, a los servicios sociales, a la Cruz Roja... Según su testimonio, nadie les escuchó. Vivían en la calle, dormían en los bancos de las plazas e incluso habían sido amonestados por la Policía, que les alertó de la situación de desamparo de su hijo menor, del que podían perder incluso la tutela. La esposa de Nicolai no dudó ayer en correr hacia la botella para emular la acción de su marido, algo que impidió la Guardia Civil. Secuencia completa de la dramática acción protagonizada ayer por el inmigrante rumano EFE Aquí ya no hay trabajo, pero continúa viniendo gente Nicolai escogió como escenario para su terrible acción las proximidades de la Subdelegación del Gobierno, situada en la plaza María Agustina de la capital de La Plana, punto de encuentro de todos los rumanos de Castellón. Allí se citan para dejarse dinero, para buscar vivienda, trabajo; allí también es donde proliferan las mafias y los estafadores. Los compatriotas de la víctima manifestaban ayer su indignación. Adrián estaba esperando a que un amigo le prestara 20 euros para llegar a Barcelona. Aquí no hay trabajo, pero en Rumanía los sueldos están tan bajos que todavía sigue viniendo gente En el corro cinco personas, tres de ellas habían llegado la semana pasada y dormían en el coche de Florín, un Santana, que servía a éste de alojamiento desde hace dos meses. Las cosas están tan mal que ahora ni tus propios compatriotas te ayudan, porque no pueden Pese a la globalización, España aún sigue siendo un paraíso idílico y parece que los nubarrones económicos que asoman también aquí no son advertidos por los inmigrantes. A primera hora de la tarde de ayer, la familia fue trasladada a un centro de acogida Nuevo Futuro de la ciudad de Valencia, tras la petición cursada por la Concejalía de Bienestar Social del Ayuntamiento de Castellón, que puso en conocimiento el expediente de la familia. La edil de Bienestar Social, Carmen Amorós, explicó que la víctima, de 44 años no está empadronada en la ciudad, por lo que no es sujeto susceptible de recibir ayudas municipales ABC. es Vídeo de cómo se quemó a lo bonzo el rumano Nicolai Marian Mirita en abc. es