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76 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo MARTES 4- -9- -2007 ABC Por la boca muere el macho Un estudio sobre el beso realizado por la Universidad de Albany demuestra que lo que empezó siendo una técnica de cortejo, ha acabado convirtiéndose, especialmente para las mujeres, en un sofisticado método de espionaje bioquímico POR ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. En la Universidad de Albany, en Nueva York, han culminado un estudio científico sobre el beso. Dicho así, puede parecer que la ciencia es un cachondeo. Probablemente se lo pareció a los 1.041 estudiantes que, encantados de la vida, se presentaron voluntarios a los experimentos. Sin embargo, los resultados son sorprendentemente ricos. Detrás de un beso de tornillo hay milenios de evolución, mucho de Darwin y no poco de picaresca genética. La conclusión más importante a la que han llegado en Albany es que lo que empezó como una técnica de cortejo ha acabado convirtiéndose en un método de espionaje. El beso, cuanto más húmedo y con más lengua mejor, es una base de datos bioquímica que la mujer procesa inconsciente, pero implacablemente: de ahí obtiene información sobre las condiciones físicas de cualquier candidato, así sea remoto, a padre de sus hijos. Por la boca muere el pez, y por la saliva el macho que no da la talla. También los machos humanos pueden sonsacar así hasta qué punto las hembras humanas son fértiles, incluso si están más cerca o más lejos de la menstruación. Como los hombres tienen menos sensibilidad bioquímica que las mujeres, necesitan muestras más grandes. Esto explicaría porque los hombres prefieren los besos de tornillo, hasta el fondo de la garganta, y con la boca abierta al máximo. De todos modos, el estudio concluye que los besos espía son más patrimonio de las mujeres. Los hombres priorizan su uso como reclamo sexual. No sólo en el sentido más evidente: a través de la saliva hay intercambio hormonal, por ejemplo de testosterona. Cuando un hombre logra introducir testosterona en la boca de una mujer, esto mejora la receptividad sexual de ésta. Hasta el punto de que algunos acusados de violación se sentían menos culpables si había habido besos previos en la boca con la víctima. Los autores del estudio insisten en que han apuntado a una población muy concreta: jóvenes estudiantes solteros. Los resultados que valen aquí pueden no valer, o no valer tanto, para personas más mayores, casadas, con hijos, etc. En cambio constituyen una atalaya de privilegio para ver si el beso es o no es un detonante decisivo para el futuro, o no futuro, de una relación. ¿Se elige o se descarta a una pareja por el primer beso? Garantía de éxito Un simple beso puede tener mucho más significado del que parece a primera vista ABC Belleza a cambio de salud y dinero Mientras en Nueva York investigan por qué y para qué los seres humanos nos besamos los unos a los otros, en Munich otro equipo de científicos se preguntaba: ¿y por qué nos gustamos? ¿Existe una pauta evolutiva que condicione la atracción y el cortejo sexual? Con métodos que incluían el examen de participantes en citas rápidas citas en cadena con hasta 30 personas seguidas con charlas de 5 minutos con cada uno- -transcurri- dos los cuales los participantes debían decidir a cuántas de esas personas querían volver a ver- los alemanes han concluido que los hombres se enamoran de la belleza, y las mujeres de la salud y el dinero. Lo más curioso es que la hembra tiende a hacer una estimación realista de sus posibilidades: calcula algo así como qué máximo de salud y prosperidad masculinas puede comprar con su propio atractivo. Entonces dibuja un listón de posibilidades en su cabeza. Y de ahí no intenta subir (ninguna que mida 1.50 y pese 80 kgs va a intentar quitarle el novio a Claudia Schiffer) Pero tampoco acepta bajar. En Albany concluyen que besar bien no garantiza el éxito, pero besar mal casi seguro que lleva al fracaso. Hombres y mujeres coinciden en dar más importancia al beso en las relaciones de largo recorrido que en las efímeras. En este último caso, para el hombre el beso es un mero instrumento erótico; se muestra más dispuesto a prescindir de él (hay más hombres que mujeres dispuestos a tener sexo sin besos, mientras más mujeres dispuestas a marcar la diferencia, como las prostitutas cuando se niegan a besar en la boca a sus clientes) y lo ve más útil al principio, para engrasar la máquina, que al final. La mujer es más proclive a besar después de un coito puntual. El hombre tiende más a eludirlo, cuando ve en él el fantasma del compromiso. La disponibilidad a un compromiso es una de las cosas que una mujer puede estar midiendo inconscientemente cuando se besa con su hombre. O cuando la que se besa es otra: entre mujeres son mayores los celos cuando saben que su compañero sentimental ha besado con lengua a otra persona. Por último, los hombres usan más el beso para acabar una pelea. En eso se igualan con los chimpancés y los bonobos, que también se besan mucho para hacer las paces. Ver el estudio completo en: http: www. epjournal. net filestore EP 05612631. pdf