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74 CULTURAyESPECTÁCULOS MARTES 4 s 9 s 2007 ABC CLÁSICA Quincena Musical Obras de Ravel, Montsalvatge, Liadov y Stravinski. Int. F. Cambreling, arpa. Orq. Sinfónica de Euskadi. Dir. A. Boreyko. Lugar: Teatro Victoria Eugenia, San Sebastián. Fecha: 31- VII Ayer y hoy ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE La memoria trae el recuerdo del arpista donostiarra Nicanor Zabaleta. Su centenario se cumple cercano al de Casals, Segovia, su buen amigo Yepes... Generación de individualidades que promocionó por el mundo entero una imaginación musical que en el interior sufría la escasez de los medios. Habría que estudiar a fondo las razones que la hicieron posible y el porqué de aquellos que consiguieron afianzar instrumentos hasta entonces secundarios. Es apabullante la relación de obras dedicadas a Zabaleta como parte del repertorio creado gracias a su iniciativa. Figura en un folleto editado para una sabrosa exposición colocada en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián con motivo del concierto homenaje que la Quincena Musical ha dedicado al músico. De ahí que se escuchara el Concierto capriccio de Montsalvatge, sobriamente desbrozado por la solista Frédérique Cambreling y coherentemente ensamblado por la Orquesta Sinfónica de Euskadi. También el tiempo engrandece al compositor catalán, su imaginación para realzar ocultos recursos instrumentales y el afán catalizador de lo propio, lo francés y hasta los sones ultramarinos. Se crece en su afán precursor, en su frescura y novedad, que es un concepto que se asumió como muy beneficioso. Ahora, algo menos. Las gentes de Donostia, por ejemplo, critican la reforma del Teatro Victoria Eugenia y su marmórea decoración, tan solemne y lapidaria. Anhelan el viejo recinto, más cálido. Idealizan lo vivido. Han olvidado su seca acústica que ha vuelto para reinstalarse en la vida cultural de la ciudad tras este concierto con el que el edificio se reinauguró oficialmente. Como se ve, fue una tarde llena de circunstancias propicias. Siendo así, cabe entender lógica la presencia de la Orquesta de Euskadi, en el año de su 25 aniversario. Sólo ella podía cerrar el círculo de esta velada, deconstruyendo Le tombeau de Couperin de Ravel, matizando con sentido visual Kikimora de Liadov y ordenando con sosiego y claridad conceptual El pájaro de fuego de Stravinski. Se la veía contenta con el director Andrei Boreyko, alguien de ideas limpias, gesto claro y sobria intención. El Nederlands Dans Theater da el primer paso de la temporada del Real La compañía holandesa presenta coreografías de Kylián y Lightfoot León JULIO BRAVO MADRID. Un año más, el teatro Real levanta el telón de su temporada con danza. El Nederlands Dans Theater, una de las compañías europeas más admiradas, es el encargado de dar el primer paso con un espectáculo que resume su trayectoria reciente: una coreografía de Jiri Kylián, el alma del conjunto durante las últimas tres décadas, y otra de Paul Lightfoot y Sol León, coreógrafos residentes y la savia creadora nueva de la compañía holandesa. El impulso creador es, precisamente, el norte que sigue el Nederlands Dans Theater, según palabras de su actual director artístico, el sueco Anders Hëllstrom. La compañía presenta cuatro programas al año, en los que podemos llegar a realizar diez estrenos absolutos; tenemos un repertorio amplio, pero es importante seguir creando, tomar riesgos, avanzar. Nos interesan mucho los nuevos coreógrafos Además de la compañía que visita el Real- -donde estarán desde mañana y hasta el domingo 9- el Nederlands Dans Theater (NDT) tiene un conjunto juvenil, el NDT 2, para bailarines de entre 17 y 21 años, y que sirve al tiempo de escuela y de cantera. Desde el año pasado tuvo que prescindir, por motivos económicos, del NDT 3, un conjunto único en el mundo, que incluía a bailarines veteranos, mayores de cuarenta años, que se reunían para poner en pie programas confeccionados para ellos por prestigiosos coreógrafos, y que era sin duda uno de los proyectos artísticos más interesantes del panorama escénico europeo. Silent Screen y Bella figura componen el programa de sus actuaciones en el teatro Real. La primera es una coreografía estrenada hace dos años. Sus autores son el británico Paul Lightfoot y Sol León (pareja artística y sentimental) que son dos de los coreógrafos europeos con mayor proyección. Esta obra es- -dijo ayer Lightfoot en un perfecto español- -un homenaje a la pasión que siente por el cine mudo. Tres grandes pantallas componen la escenografía de esta pieza, que emplea música de Philip Glass, y que incluye una película. Primero se rodó ese filme, que ha sido la base narrativa sobre la que han surgido las emociones y las esce- Una imagen de la coreografía Silent Screen nas- -explicó el coreógrafo- en Silent Screen se ven heridas abiertas y el proceso de curarlas Bella figura lleva la firma de Jiri Kylián, y se estrenó en 1995, aunque no se ha visto en España. Posee, explicó Hëllstrom, la estética y el lenguaje propios del coreógrafo checo, y su punto de partida es una pregunta: ¿Cuándo comienza realmente un espectáculo? ¿Al levantarse el telón, al entrar el ABC público, al empezar la música? Kylián ha utilizado piezas de autores como Pergolesi, Marcello o Vivaldi, que será interpretada en directo por la Orquesta Titular del Teatro Real, con dirección de Christof Escher y la participación de la soprano Beatríz Díaz y el contratenor David Q. Lee, premiados en el Concurso Viñas. Más información sobre el espectáculo: http: www. teatro- real. com DANZA An evening of dance Bailarines: Mikhail Baryshnikov, Ana Laguna, Hristoula Harakas, y Jodi Melnick. Coreografías: Mats Ek y Donna Uchizono. Proyección de CarMen película creada por Jirí Kylían. Lugar Teatro Español, Madrid. Fecha: 2- IX No es oro todo lo que reluce JULIO BRAVO El nombre de Mikhail Baryshnikov es un reclamo infalible para el público. No sorprende, porque es sin duda una de las grandes leyendas de la danza de nuestros días. Afortunadamente, en los últimos tiempos está compensando con visitas continuadas su ausencia de años de los escenarios españoles. No obstante, no es oro todo lo que reluce, ni todos sus espectáculos responden a la expectación despertada. Así ocurre con An evening of dance que presenta estos días en el Teatro Español, y que apenas posee treinta minutos de oro puro: el que tiene el baile de Mikhail Baryshnikov y Ana Laguna. La bailarina aragonesa, de cincuenta y tres años, y el bailarín de origen letón, que cumplirá sesenta el próximo mes de enero, son un ejemplo de que la danza no tiene edad, sino corazón. A bordo de una discreta coreografía del sueco Mats Ek Place los dos artistas (pocas veces cuadrará más este nombre) despliegan la extensa paleta de colores de su baile. Son dos bailarines prodigiosos. Ana Lagu- na posee una expresividad extraordinaria, que nace en su penetrante mirada y se extiende por todo su cuerpo. Mikhail Baryshnikov es un imán. Resulta difícil apartar la mirada de su cuerpo menudo cuando está en escena. Su equilibrio, su musicalidad, su elegancia, su nobleza, su gusto por el detalle y su sentido del tempo convierten su baile en una experiencia única. Junto a Ana Laguna- -aunque no salten chispas entre los dos- -brinda momentos verdaderamente excepcionales, danza de muchísimos quilates, muy difícil de encontrar hoy en los escenarios de todo el mundo. La pregunta es si estos treinta minutos absolutamente extraordinarios compensan un espectáculo de más de hora y media de duración; la primera coreografía, Leap to tall na- cida en el laboratorio artístico que Baryshnikov ha creado en Nueva York y firmada por Donna Uchizono, es una pieza irrelevante, que el artista comparte con dos bailarinas- -correctas, pero sin más- -y que no aporta nada al mayúsculo currículo de Misha. El espectáculo se completa con la proyección de una película de media hora de duración, dirigida por Boris Paval Conen sobre una idea original del coreógrafo checo Jiri Kylián. Independientemente de la calidad del filme, que recrea la estética del cine mudo, Car- Men -juego de palabras con la ópera de Bizet, cuya historia está cogida con alfileres- -no encaja bien en un espectáculo de danza, y más bien parece un relleno para que Baryshnikov pueda tomar aire entre coreografía y coreografía.