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30 INTERNACIONAL MARTES 4 s 9 s 2007 ABC La gente está harta de confrontaciones Gordon Brown s Primer ministro del Reino Unido y líder laborista Apenas ha terminado su periodo de gracia, y el sucesor de Tony Blair ya piensa en unas elecciones anticipadas que le permitan explotar su buena imagen y los reveses que ha sufrido su rival conservador, Cameron. La cuestión que le ronda es sólo saber cuándo ANDREW PORTER LONDRES. Gordon Brown regresa a la línea del frente político. Si tiene la sensación de que apenas ha estado fuera, es porque no ha estado. No ha habido vacaciones en el Caribe durante tres semanas. No ha habido yates. No ha habido una recepción digna de una estrella del pop. El primer ministro consiguió pasar cuatro horas en Dorset con su mujer y sus dos hijos pequeños antes de volver a toda prisa a Londres para lidiar con el brote de fiebre aftosa. Ha aprovechado las vacaciones de agosto para pensar en cómo pretende sacar tajada de su actual periodo de luna de miel prolongada. Brown se está planteando seriamente unas elecciones de cara a octubre, y esta semana se reunirá con sus asesores de confianza para evaluar si es momento Brown ayer mismo matizó que las elecciones no serán en ningún caso este otoño En la primera entrevista importante que concede a un periódico de calidad desde su llegada al número 10 de Downing Street, parece un hombre que ha leído los pronósticos políticos y le gusta lo que ve. El largo y húmedo verano ha visto a David Cameron zarandeado por una serie de errores y una sucesión de malos resultados en las encuestas. Desde su despacho de Downing Street, Brown aprovecha para hablar sobre las últimas incursiones de los líderes conservadores en ámbitos populistas como la inmigración, los impuestos y el delito, y ofrece su propio contraste. Cuando la cosa está caldeada, los partidos políticos pueden recurrir a sus zonas o territorios de bienestar para apaciguar a una facción de éste o aquel modo señala. Pero eso no es política moderna. La política moderna consiste en tender una mano, intentar ir siempre más allá de tu base tradicional. Veo la política británica como algo en lo que siempre hemos intentado unirnos y formar parte de un terreno central ampliado en el que hemos tendido una mano a personas que tal vez no se consideren seguidores nuestros o no se identifiquen con nosotros. Al demostrarles que podemos superar estos desafíos, podemos tener un país mejor y una visión más positiva del futuro de Gran Bretaña Sin duda, Brown considera que el líder conservador se ha doblegado y ha vuelto a la estrategia de votos básica que acabó condenando a los tres predecesores de Cameron al fracaso. Cree que los ardides de Cameron están adquiriendo un tono desesperado, y bien podrían desembocar en unas elecciones el mes próximo. Brown señala repetidas veces que está presionando para que más gente ajena a la política tradicional se una a su circo. Y si puede cazar a unos cuantos conservadores más, tanto mejor, porque perjudica a Cameron. Brown afirma: Hablo con muchos conservadores y quieren una política que no sea tan partidista como en el pasado. Cuando llegué, dije que quería atraer a gente no perteneciente a la política tradicional y algunos de ellos ahora están en el Gobierno. No sólo hemos oído a un parlamentario el desertor conservador Quentin Davies decir que hay una manera mejor de Brown, durante un encuentro ayer en Londres con el Consejo Nacional del Voluntariado REUTERS Muchas voces Por mi naturaleza, quiero ser alguien que hable en nombre de todo el país con una política sin facciones Para su plan de aniquilar a los conservadores es esencial hacerles salir del terreno intermedio La política moderna consiste en tender una mano, intentar ir siempre más allá de tu base tradicional hacer política en este país, sino también a otras personas Brown, que durante gran parte de la década pasada se llevó a matar con Tony Blair, provoca una sonrisa irónica cuando dice: Para ser sincero, la gente está harta de políticas de confrontación Pero agrega: Por mi naturaleza, quiero ser alguien que hable en nombre de todo el país. Deseamos recurrir a muchas voces y a una política sin facciones Para su plan de aniquilar a los conservadores es esencial una estrategia que pretende hacerlos salir del denominado terreno intermedio. Lo que hagan los conservadores como partido político organizado y las decisiones que tomen son cosa suya. Lo que yo seguiré haciendo es intentar ampliar el centro, y luego podremos empezar a cambiar las cosas juntos Durante su periodo de coronación en junio, Brown ma- nifestó en repetidas ocasiones que no convocaría elecciones cuando se convirtiera en primer ministro, puesto que no sentía la necesidad de un mandato. Cuando le preguntan si eso todavía es así, se limita a reír. Muchos de sus seguidores creen que el Partido Laborista puede seguir riéndose hasta alcanzar una mayoría ampliada si su líder ataca ahora. The Daily Telegraph EDA Ganar aliados Florentino Portero TENSIONES MATRIMONIALES L as tropas británicas se retiran de Basora, la más importante de las ciudades chiíes, para establecerse en torno a su base aérea, en un paso más en el proceso de restablecimiento del control del Gobier- no iraquí sobre su propio territorio. Sin embargo, el movimiento táctico ha venido acompañado de gruesas palabras de mandos militares británicos contra la estrategia seguida por Estados Unidos ¿Por qué ahora? Las críticas británicas han sido constantes desde un primer momento, pero se habían mantenido en un ámbito de relativa discreción. La antigua potencia colonial no compartió la decisión de disolver las Fuerzas Armadas. Si había que reconstruir el país sería esencial su colaboración. Esperar a su reorganización sería demasiado arriesgado y facilitaría, como de hecho ha ocurrido, la emergencia del caos. Se escandalizó ante la inoperancia de la inteligencia norteamericana, incapaz de colocar sobre el terreno a un número de agentes con conocimiento suficiente de la lengua y cultura árabe superior al británico, consecuencia de los irresponsables recortes en inteligencia humana llevados a cabo en los años Clinton. Los resultados están a la vista, no vieron llegar la insurgencia ni la aparición de los acólitos de Al Qaida. Tampoco compartieron la estrategia diseñada por el secretario Rumsfeld y el general Casey. El contraste entre la situación de calma que reinaba en la zona chií y ese rencor latente de quien fue pero ya no es alimentaban la crítica. Pero las voces han subido de tono cuando se ha hecho evidente que el resultado de la gestión británica no ha sido tan positivo como se esperaba. Por razones ajenas a su trabajo el campo chií se ha descompuesto, a lo que se ha sumado la aparición de grupos locales, más o menos mafiosos, que tratan de llenar el vacío de poder. El orden público se deteriora y el sur de Irak avanza hacia un reino de taifas partidistas. Para los generales británicos resulta esencial salvar su prestigio y ¿qué mejor que apuntar hacia Estados Unidos a la hora de asumir responsabilidades?