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4 OPINIÓN MARTES 4 s 9 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro LA RETIRADA BASORA BRITÁNICA DE RAJOY, PASO AL FRENTE L nuevo escenario político, marcado por el giro copernicano de la política antiterrorista del Ejecutivo, obliga al PP a intensificar sus esfuerzos y mensajes para subrayar que la rectificación de Zapatero no es otra cosa que la confirmación del diagnóstico que de la lucha contra ETA hizo durante meses Mariano Rajoy. El brusco y súbito cambio de dirección del presidente del Gobierno avala las tesis del presidente del Partido Popular, que debería impedir que Zapatero le arrebate su discurso más certero y lo exhiba como si fuera suyo sin ningún pudor. El máximo dirigente del PP- -que ayer pasó al contraataque, anunciando reformas para apuntalar y fortalecer el crecimiento económico y el bienestar social- -no puede fiarlo todo a la percepción que la opinión pública haga del proceso de paz convencido de que su fracaso se convertirá en la segura derrota electoral de Zapatero. Porque si bien es cierto que ETA no sólo no se ha entregado a la seducción del talante, sino que ha vuelto a la violencia con un frente político reorganizado y reinstalado en los ayuntamientos vascos, no lo es menos que Zapatero ha sabido rentabilizar su rectificación en materia antiterrorista con un mensaje tan cínico como eficaz en términos de opinión pública: Mi obligación era intentarlo El discurso de Rodiezmo ha abierto un curso político que desembocará en las elecciones generales de 2008 y que ya está marcado por la clara rectificación de los mensajes principales del presidente del Gobierno. Junto a la utilización electoralista de las pensiones y de otras medidas sociales Rodríguez Zapatero ha confirmado su nueva apuesta táctica de disputar al PP dos de sus principales argumentos de oposición: la idea de España y la lucha antiterrorista. Zapatero tiene a favor dos factores: la falta de pudor con la que es capaz de pasar de un planteamiento a su contrario y la predisposición de un amplio sector de la sociedad española a no ser muy exigente con sus gobernantes. Las razones por las que Zapatero no deja de hablar de España y de su implacabilidad frente a ETA se resumen en el diagnóstico de que la situación actual no es, en absoluto, la que había diseñado al comienzo de legislatura para renovar, cuatro años E después, su victoria. En definitiva, Zapatero está terminando su mandato y ha comprobado que la pirotecnia radical de sus decisiones más polémicas no ha abierto la brecha que esperaba respecto del PP Por eso el presidente del Gobierno no duda en asociarse constantemente a España, desde la marca oficial de su Gobierno a la redacción de sus discursos, y lo hace quien durante tres años ha descalificado a Rajoy como patriota de hojalata quien ha dicho que la nación es un concepto discutido y discutible y quien tiene de socios al Bloque Nacionalista Gallego y a Esquerra Republicana de Cataluña, los nacionalismos más independentistas. Lo mismo sucede con la lucha antiterrorista, protegida por éxitos policiales con los que el Gobierno quiere hacer olvidar toda una estrategia de negociación política basada en la negación de la eficacia policial y en el ataque al PP y a las víctimas- -con juicios de intenciones en ocasiones perversos- -por pedir que el Ejecutivo hiciera exactamente lo que ahora hace y de lo que se jacta. Sin la oposición del PP esta rectificación evidente de Zapa, tero no habría sido posible, pero, una vez producida, los populares no deben confiar en que los ciudadanos sepan sacar por sí solos la conclusión de que siempre es más fiable quien no tiene que rectificar. Rajoy puede y debe legítimamente atribuirse el mérito de que Zapatero, hoy, hable de España- -sin adjetivos- -y trate de acabar con ETA, porque el presidente del Gobierno no lo ha hecho en tres años, hasta que ha comprobado que muchos ciudadanos, los suficientes para decidir en las urnas, se identifican más con una política de cohesión nacional que de fragmentación y con la derrota de los terroristas antes que con una negociación humillante. El PP tiene ante sí la prueba de que tenía razón en los aspectos fundamentales de su actividad opositora. La tarea que le queda pendiente a Rajoy es trasladar a los españoles la idea de que, además de tener razón en el diagnóstico de los asuntos de Estado, el PP es mejor opción de gobierno que el PSOE, objetivo que exige liderazgo, presencia pública, suma de voluntades y empatía con unos ciudadanos cada día más preocupados por su futuro. SARKOZY Y LA FUSIÓN SUEZ- GAZ DE FRANCE A fusión del grupo Suez y Gaz de France era una boda anunciada desde que, hace año y medio, la compañía estatal italiana Enel desvelara su intención de lanzar una opa al grupo franco- belga Suez. Entonces el Gobierno francés- -presidido por Chirac y con Sarkozy en el Gabinete- -dio un portazo a los italianos y prohibió el paso a los inversores extranjeros con pretensiones de controlar las empresas energéticas galas. Para desanimar definitivamente cualquier otro intento, optó por fusionar el grupo Suez con la compañía nacional de gas, de manera que el Estado retiene el control efectivo de una gran compañía cotizada en bolsa. Ahora es el propio Gobierno el que anuncia la fusión, antes incluso de que los consejos de las dos compañías adopten los correspondientes acuerdos, que se materializarán en breve y que significarán la creación del segundo grupo energético francés y el cuarto de Europa. Ni la doctrina comunitaria sobre la libre circulación de capitales en la Unión Europea, ni las tesis en boga de un sector energético abierto, multinacional y en competencia, donde el Estado asume el papel de regulador, pero no el de actor y agente del sector, han interesado lo más mínimo a la Administración francesa, decidida a blindar su sector energético de espaldas a las tesis comunitarias. Algo semejante ocurre en Italia y Alemania, que defienden sus cam- L peones nacionales y cierran el mercado a competidores que pretendan ir más allá de una presencia testimonial. El portazo francés a Enel encaminó a los italianos hacia España, donde el Gobierno socialista animó su presencia como alternativa- ¿venganza? -contra los alemanes de E. On, que habían desafiado y superado la pretensión de Gas Natural de adquirir a bajo precio Endesa. El nuevo grupo GDF- Suez, controlado por el Estado francés, dispone, asociado a La Caixa, de posiciones en las españolas Gas Natural y Aguas de Barcelona. Además, el primer accionista privado del nuevo grupo francés, el inversor belga Albert Frére, es uno de los accionistas relevantes de Iberdrola. El Gobierno español pasa por intervencionista y arbitrario, y de hecho lo es, pero se le cuelan, casi sin avisar, grupos energéticos nacionales de Portugal, Francia, Italia y Alemania y cuyos respectivos gobiernos parecen más hábiles y diligentes a la hora de conseguir sus objetivos. El sector energético español resulta más vulnerable que los de otros países de la UE por la inconsistencia de su política energética. Pese a disponer de compañías locales cotizadas, privadas, rentables y con capacidad para invertir y crecer, las empresas españolas se sienten indefensas ante los cazadores de gangas, carentes de apoyos para expandirse y codiciadas por su rentabilidad y por su posición al otro lado del atlántico. L futuro de Irak y la presencia de las tropas extranjeras en su territorio se van a decidir en los próximos días en Washington. La presentación la semana que viene- -coincidiendo con el aniversario de los ataques terroristas del 11 de Septiembre- -del informe firmado por el general David Petraeus ante el Congreso norteamericano va a señalar la temperatura política en un año preelectoral, a sabiendas de que la mayoría demócrata de la Cámara esta buscando pretextos para justificar una progresiva retirada que pueda utilizar como arma arrojadiza contra los republicanos. En este sentido, el anuncio de que las tropas británicas habían entregado al Ejército iraquí su última base en el interior de la ciudad de Basora adquiere un significado crucial. El primer ministro británico, Gordon Brown, ha insistido por activa y por pasiva en que este repliegue no es en modo alguno una derrota, y no lo es, al menos desde el punto de vista británico. Sin embargo, se trata de un gesto del que sacarán provecho, sin ninguna duda, los partidarios de que las tropas estadounidenses sigan cuanto antes el mismo camino, sin tener en cuenta los efectos secundarios que tal decisión pueda tener. Los británicos- -excelentes profesionales de la milicia- -se han limitado a replegarse en los alrededores de la ciudad y según su propio calendario, en una decisión que ya estaba planificada. También aseguran que mantendrán un papel de supervisión, siempre a las órdenes del Gobierno iraquí. Pero han hecho algo que puede echar por tierra todo el trabajo de persuasión del general norteamericano Petraeus, que por otro lado tiene buenas razones para decirle a los congresistas norteamericanos que está logrando que las cosas mejoren en Bagdad y que, al menos, aún es posible evitar que empeoren. El otro mensaje que envía Brown es a las autoridades iraquíes, en particular al propio primer ministro Al Maliki, indicándole que el único camino posible para el futuro de su país es que sus propios soldados asuman cuanto antes sus responsabilidades, precisamente en el mantenimiento del orden interior, algo que por varias razones no acaba de hacerse realidad. Es seguro que el presidente norteamericano George W. Bush le habrá dicho lo mismo a Al Maliki en la visita- relámpago que ayer realizó a Irak para limar las asperezas que habían surgido entre ambos. Basora es la segunda ciudad de Irak, cuya tranquilidad relativa se basa en el hecho de que su población es exclusivamente chií y que, por tanto, la violencia sectaria no ha hecho mella en su población, como en otras regiones del país. Pero, por otro lado, Basora es también la llave de la frontera con Irán, lo que significa que si la provincia se hunde en la anarquía, no resulta difícil adivinar quiénes se beneficiarían de ello y con qué intenciones. Aunque en la forma haya sido impecable, Brown ha tomado una decisión muy arriesgada. Esperemos que haya calculado antes todos los posibles riesgos. E