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ABC LUNES 3 s 9 s 2007 Tribuna Abierta AGENDA 51 Shieh Jhy- wey Ministro de la Oficina de Información del Gobierno de Taiwan ¿POR QUÉ TAIWAN NO ES MIEMBRO DE LA ONU? ¿Por qué entonces la ONU presta oídos sordos a las súplicas de Taiwan, cuando el Estrecho de Taiwan es visto por la mayoría como uno de los focos de conflicto más peligrosos en el mundo? L A Carta de las Naciones Unidas garantiza el derecho de todos los estados a formar parte de dicha organización. ¿Por qué, entonces, la ONU excluye a una nación como Taiwan, que cumple todos los criterios como Estado definidos en la Convención de Montevideo de 1933, y tiene una población superior a la del 80 por ciento de los Estados miembros? Un principio fundamental de las Naciones Unidas es promover la libertad y la democracia. ¿Por qué entonces las Naciones Unidas le dan la espalda a un país como Taiwan, calificado como el país más libre de Asia según el Informe sobre Libertad en el Mundo 2006, de Freedom House Otra meta básica de la ONU es promover el desarrollo económico y social. ¿Por qué entonces las agencias de la ONU rechazan los abundantes recursos financieros, materiales, y humanos ofrecidos por un país avanzado como Taiwan? La ONU también se fundó para defender los derechos hu- manos. ¿Por qué entonces las agencias de la ONU desdeñan los derechos de los 23 millones de habitantes de Taiwan? Aún más, la ONU fue fundada con el fin de prevenir la guerra y promover la paz. ¿Por qué entonces la ONU presta oídos sordos a las súplicas de Taiwan cuando el Estrecho de Taiwan es visto por la mayoría como uno de los focos de conflicto más peligrosos en el mundo? terrogantes es la misma: los gobiernos del mundo se rinden ante la presión que ejercen los gobernantes de la República Popular China (RPCh) con su creciente poderío económico y militar. Pekín afirma que Taiwan es una provincia de la RPCh y no debe permitírsele formar parte de organizaciones que tienen como requisito ser un Estado. A pesar de que relativamente pocos países han manifestado explícitamente esta declaración, muchos de ellos no se atreven a repudiarla. El temor de ofender a Pekín también ha pe- Larespuestaatodasestasin- netrado en la ONU. Proclamando una vez más la determinación del pueblo de Taiwan de tomar su legítimo puesto en la ONU, el presidente Chen Shuibian presentó el 19 de julio una solicitud para ser miembro de la organización al secretario general, Ban Ki- moon. En respuesta, la Secretaría de la ONU devolvió la solicitud, supuestamente de acuerdo a la política de una China de las Naciones Unidas basada en la Resolución 2758. acción revela desdén por la Carta de las Naciones Unidas y sus reglamentos de procedimiento, que estipula que el Secretario- General debe enviar automáticamente las solicitudes al Consejo de Seguridad, y como último paso, a la Asamblea General. Sin embargo, la Secretaría ha coartado los poderes de deliberación y decisión de los Estados miembros. La acción de la Secretaría también es desconcertante porque malinterpreta exageradamente tanto la solicitud de Taiwan como la mención de la Resolución 2758. Esta solicitud no representa un reto al derecho del gobierno de la República Popular China de representar a China. Pero tampoco la resolución implica que Taiwán sea parte de China. Esta na continental comparten fuertes lazos culturales y lingüísticos, sus economías se han vuelto muy interdependientes, y los matrimonios entre ciudadanos de ambos lados son muy comunes. No obstante, los dos son muy diferentes. Taiwan es una sociedad democrática basada en el respeto por los derechos humanos, mientras que China continental está controlada por un régimen tiránico que no respeta los derechos humanos. Taiwan es una sociedad que ama la paz y no presenta ninguna amenaza a nadie. Sin embargo, Pekín ha instalado mil misiles contra Taiwan y está construyendo una verdadera maquinaria de guerra. Las naciones más ilustradas deben darse cuenta de ésto y apoyar el ingreso de Taiwan en la ONU o utilizar al menos la ONU como plataforma para facilitar la comunicación con Taiwan con el fin de conservar y fortalecer la paz en el Este Asiático. LospueblosdeTaiwanyChi- Octavio Aguilera Perelló Periodista y escritor INDUSTRIAL AGONÍA DE LA SOCIEDAD El malestar de la civilización refleja la incapacidad de una civilización dirigida ciegamente hacia el avance material para satisfacer las necesidades del espíritu humano l modelo de sociedad industrial (denominación que doy para simplificar) se halla en una crisis agónica? Ya sé que empezar un artículo con una pregunta tal vez no resulta lo más ortodoxo periodísticamente, pero parece que buena parte de los pensadores actuales creen que sí. De este modelo de sociedad, que se habrá definido por la hegemonía de las fuerzas energéticas y de los canales de información, George Elgozy ha clasificado hasta trece variantes, cada una con características propias: sociedad de consumo (según Keynes y Rostow) industrial (Aron) de la opulencia (Galbraith) productivista (Kande) de técnicos (MumfordEllul) tecnocrática, post- industrial (Riesman- Touraine) socialista tipo marxista- leninista, socialista tipo trostkista- maoísta, neo- socialista, neo- radical (Servan Schreiber) neo- liberal y nueva sociedad (Chaban- Delmas) Opino que esta clasificación de Elgozy, que data de 1970, tal vez debería completarse con los modelos llamados de civilización ¿E del ocio (término acuñado por Dumazedier en 1962) sociedad del espectáculo (por Deborde, en 1967) y sociedad informatizada (por Nora- Minc, en 1978) hecho es que, llámese como se llame a esta etapa de la civilización, de acuerdo con sus matices, se ha descubierto hace ya mucho tiempo que el crecimiento económico implica unos efectos secundarios cuyo impacto acumulado puede ser más dañino que los indudables beneficios que también produce y ha hecho desaparecer paulatinamente aquel exagerado optimismo y aquella fe ciega en la omnipotencia del desarrollo. La meta parecía estar en que los países todos fueran alcanzando los paradigmas de la sociedad industrial. Estos efectos secundarios, sin embargo, se han presentado últimamente en forma de un deterioro visible de la calidad de vida, de desequilibrios ecológicos, y, en fin, de graves diferencias de riqueza. Todo ello ha provocado lo que Robert L. Heilbroner denominó malestar de la civilización en su libro El porve- El nir humano Este malestar de la civilización refleja la incapacidad de una civilización dirigida ciegamente hacia el avance material (mayores ingresos, alimentación más abundante y más racional, milagrosos avances de la Medicina, logros de la Física y la Química aplicadas... para satisfacer las necesidades del espíritu humano. No se pretende desmerecer estos avances, que hay que reconocer que han sido colosales, sino colocar en el primer plano de nuestra conciencia un hecho que debe ser tenido en cuenta al investigar los signos de nuestro tiempo: que los valores de una civilización industrial, que durante dos siglos largos no sólo nos ha dado un progreso material sino también una sensación de élan y de motivación, ahora parece que están perdiendo su justificación. autores se muestran muy pesimistas en cuanto a las posibles salidas que la Humanidad puede tener. René Guénon, por ejemplo, en La crisis del mundo moderno dice: Diremos, pues, para llevar las cosas a sus justas proporciones, que parece desde luego que nos aproximamos realmente al fin de un mundo, es decir, al fin de una época o un ciclo histórico, que puede por otra Algunos parte estar en correspondencia con un ciclo cósmico, según lo que a este respecto enseñan todas las doctrinas tradicionales Edgar Morin, por su parte, propugnó en Para salir del siglo XX que asumamos el riesgo de estos tiempos, pero también su esperanza. Nos encontramos en la prehistoria del espíritu humano y nuestra tarea es la más grandiosa de todos los tiempos: luchar contra la muerte de la especie humana y por el nacimiento de la verdadera Humanidad. Más optimista es aún Warren Johnson que en su obra La era de la frugalidad, o la alternativa ecológica a la crisis defiende la idea de que esta crisis nos conducirá hacia una época más racional. Entiende frugalidad como algo positivo, de reconquista del equilibrio que se perdió con los primeros pasos del hombre como ser sedentario. El tema no me parece baladí. Queda, creo, suficientemente esbozado en las líneas precedentes. Junto a pensadores que vaticinan un futuro sin salida, vemos que otros se muestran más optimistas, y plantean posibles soluciones. Chesterton, el escritor británico creador del famoso personaje padre Brown, ya decía que la esperanza es poder ser optimistas en circunstancias que sabemos desesperadas.