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38 ECONOMÍA LUNES 3 s 9 s 2007 ABC El sector alimentario pedirá ayuda a Agricultura para frenar la subida de precios Espinosa considera simplista atribuir el alza de los cereales al biocombustible ABC MADRID. El sector productor de alimentos en España se reunirá con la ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, Elena Espinosa, a principios de septiembre para pedir soluciones urgentes a los altos costes de producción que han provocado el aumento de precios en alimentos básicos como el pan, el huevo, las carnes o la leche, informa EP. Este aumento de precios podría provocar un incremento del Indice de Precios de Consumo (IPC) de otoño, tal y como vaticinó el pasado viernes el vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda. Según estas fuentes, el encarecimiento de los costes de producción está afectando a productos básicos de la economía española que utilizan el cereal como materia prima y que suponen el 11 del IPC. Así, el precio del pollo subirá un 11 (entre 18 y 20 céntimos el kilo) el del pan un 5 mientras que el precio de los huevos ha subido ya un 12 en el mes de agosto y un 28 en tasa interanual. La Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos (Inprovo) indicó que los productores han aguantado este aumento de los costes de producción a lo largo del 2007, pero Juan Velarde Fuertes SOBRE INGENUIDADES EN LA POLÍTICA AGRARIA partir de la aparición de la agricultura contemporánea española, ligada a la Revolución Industrial y creada fundamentalmente con la desamortización, se han hecho propuestas de política rural, que tenían en sí la semilla del fracaso. La primera, la creencia de que Cuba debía ser abastecida con trigo castellano, mucho más caro que, por ejemplo el norteamericano, a partir de aquel momento en que el ministro progresista de Isabel II, Pío Pita Pizarro, decidió que así se podía explotar la finca cubana con altas rentas azucareras, percibidas gracias a sus ventas en el mercado internacional. Ahí surgió la unión de los criollos al movimiento independentista, que concluyó por triunfar en 1898. En 1892 se creyó, con el Arancel de Guerra, que sería posible abrir los mercados franceses a nuestra vitivinicultura, castigando las importaciones galas en España a través de la segunda columna arancelaria. Nada se consiguió, salvo asentar un proteccionismo que, a través de la relación de precios industriales y agrícolas en España, perjudicaba con claridad al campo. En 1920, el aumento de la producción de trigo llevó a la idea de que íbamos a convertirnos en exportadores de este cereal. Ello provocó desatinos arancelarios que denunció Flores de Lemus con su artículo A Los alimentos se han encarecido en los últimos meses ahora se han visto obligados a subir los precios para proteger el futuro del sector Según Inprovo, el incremento del precio de los huevos se debe a un descenso de la produc- MILLÁN HERCE Producir en estos momentos significa perder dinero aseguran las asociaciones ción de cereal que sirve de alimento a las gallinas, así como al desajuste provocado por el aumento de la demanda de países como India y China. Por otra parte, la ministra de Agricultura Elena Espinosa calificó ayer de análisis simplista atribuir el incremento en el precio de los cereales a la cantidad que se destina a la producción de biocombustibles, y aseguró que la situación se debe a la ley de la oferta y la demanda y a una coyuntura internacional que no afecta únicamente a España. en El Financiero: Sobre una dirección fundamental de la producción rural española No se percibía que saltar de un mercado protegido a uno abierto a la exportación provocaría por la baja forzosa de las cotizaciones, una retirada tal de los sembrados que impediría pensar en exportar. En 1931, Marcelino Domingo consideró que era preciso completar con trigo argentino una mala cosecha española. Provocó la ruina de nuestro campo en 1932 y, al combinarse con la Ley de Términos Municipales de Largo Caballero, al aumentar los costes laborales en multitud de fincas marginales, consolidó el desastre. A partir de 1939 se intentó bloquear los precios e intervenir para que aumentase la oferta de bastantes artículos alimenticios. Manuel de Torres, en su obra de 1944 El problema triguero y otras cuestiones fundamentales de la economía agraria española demostró cómo todo aquello era un puro dislate. Ahora, en mil ámbitos se habla de que puede resolver parte notable del problema del calentamiento y de la dependencia de los hidrocarburos el empleo de los biocarburantes. También cómo aumentar la oferta con organismos genéticamente modificados. Igualmente, cómo cumplir las normas de la PAC. Por no entender todo esto, la FAO se encuentra en crisis. Por ejemplo, ¿cómo dejar a un lado en España lo que se señala en el artículo de Fernando Estirado Gómez y Julio Lucini Casales Aportación del sector agrario o la obtención de biocarburantes con cultivos energéticos aparecido en Agricultura julio- agosto 2007, cuando nos advierten: Tampoco nuestra productividad media da pie a buscar nuestra esperanza en una alta producción de biocarburantes por Ha que permita competir por esa vía con las producciones destinadas al mercado alimentario