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ABC LUNES 3 s 9 s 2007 INTERNACIONAL 35 Alberto Sotillo Virrey con sombrero de paja Ali Himma, antes hombre fuerte de Mohamed VI, busca votos en una cantera de emigrantes clandestinos para un escaño seguro. En su mensaje pone como ejemplo a España: Hace 50 años eran como esto; han trabajado y ahora son un gran país POR LUIS DE VEGA CORRESPONSAL RAS EL AIN (MARRUECOS) Llega a mediodía del domingo al mercado de Ras el Ain conduciendo un todoterreno Volkswagen Tuareg, con gafas de sol, camisa a rayas multicolores, pantalones vaqueros crema y sombrero de paja. Arreglado pero informal. Fuad Ali Himma, hasta hace unos días ministro delegado del Interior y hombre fuerte de Mohamed VI, tanto que era apodado el virrey ha dimitido por sorpresa de su cargo- -algo rarísimo en la política marroquí- -para optar a uno de los 325 asientos de la Cámara de Representantes que se disputan en las legislativas del próximo viernes. Unas 200 personas, casi todos campesinos, vendedores del zoco y gente sin recursos, le esperan como el maná. Con su llegada se desata la algarabía. Todos quieren acercarse, tocarle y saludarle. El que hasta el 7 de agosto ha gestionado al más alto nivel todos los asuntos delicados de Marruecos, incluso la celebración de estas elecciones y las negociaciones del Sahara, se ha bajado del pedestal y se mancha de polvo los zapatos mientras mira cara a cara a toda esa gente sin perder la sonrisa. El acto comienza con la lectura de unos versículos coránicos concluidos con el tradicional Alá es grande (digan lo que digan, religión y política siguen yendo de la mano) Tras unos cuantos teloneros, Ali Himma se sitúa ante el micro bajo una jaima (tienda de campaña tradicional de los nómadas) ¿Vosotros sabéis por qué sóis subdesarrollados? pregunta al auditorio, colocado en corro bajo un sol de plomo. España hace cincuenta años era como esto. Los españoles han trabajado y ahora son un gran país ¿Se trataba de un guiño a los distintos medios españoles NEGROS APUNTES SOBRE IRAK D urante estos días vamos a asistir a la creación de lo que, en términos pictóricos, podríamos denominar un punto de fuga para la guerra de Irak. La aparición, como por arte de magia, de una ilusión de perspectiva que finja que aquél es un conflicto con horizonte. El espejismo de aquella Jerusalén Celeste que Patinir pintaba en lo alto de una tortuosa montaña, difusamente perfilada en una engañosa lejanía de azules y violetas. Pero, tal vez, antes de soñar con otro punto de fuga, convendría fijarse en realidades mucho más cercanas, prosaicas y desagradables que, aunque estén en primer término del cuadro, a menudo pasan desapercibidas. A saber: EE. UU. tiene sobre Irak una capacidad de influencia escasa. Se le ha pasado la hora. El clérigo Moqtada al Sadr, por ejemplo, por desgarramantas, mellado y desagradable que sea, tiene más resortes para influir sobre el desarrollo de los acontecimientos que George Bush. Tal vez el principal activo que podría presentarse sea la circunstancia de que la insurgencia suní se ha unido al Ejército norteamericano para combatir a los terroristas de Al Qaida. O sea, que la guerrilla adiestrada por el antiguo Ejército de Sadam prefiere usar a las tropas de EE. UU. para sus propios objetivos. La lucha contra las fuerzas norteamericanas ha pasado a un segundo plano. Lo que vive el país es un proceso de libanización, una desintegración del Estado en la que ningún clan, etnia o comunidad puede imponerse sobre los demás. La guerra del Líbano acabó cuando Damasco impuso la pax siria convirtió el país en su protectorado y se proclamó guardián del equilibrio entre comunidades. En Irak, ese papel podría ser jugado en el futuro por Irán. EE. UU. ha fortalecido a Irán. Y ahora que se da cuenta, no pasa día en el que no le enseñe el garrote. Hay quien sueña con salir del atolladero iraquí con un nuevo conflicto en Irán. Lo que no parece muy serio. En un Irán en bancarrota, en efecto, podría haber un cambio. El problema es que, cuanto más se enseña el garrote, más imposible se hace el cambio. Fuad Ali Himma, ex ministro del Interior y hombre fuerte de Mohamed VI, ayer en Ras el Ainayer LUIS DE VEGA que han ido a escucharle algo sorprendidos por la casi total ausencia de medios locales? La presencia de periodistas extranjeros es una prueba de que Marruecos ha cambiado y avanza añade. Ras el Ain es un pueblo de la provincia de Kelaa des Sraghna, uno de los vértices junto a Juribga y Beni Mellal, del denominado triángulo de la emigración clandestina que domina el centro del reino entre Casablanca y Marraquech. Las duras condiciones de vida hace que muchos de sus jóvenes hayan optado por la patera como solución a sus males crónicos. Himma, que no hace declaraciones a los informadores, no quiere embarcarse en un mar de promesas de esas que luego, como denuncian los marroquíes, se olvidan en cuanto se ocupa el escaño. No os prometemos el paraíso Pero sí les dice que votando a otras formaciones anteriormente se habían equivocado y que la lista independiente que encabeza bajo el nombre de Dignidad y Ciudadanía será la mejor solución para el desarrollo de la zona, donde las carreteras, las escuelas y los centros médicos brillan por su escasez. Aplausos y vivas al Rey. En la circunscripción hay tres escaños en liza y entre los que acompañan a Himma, de 44 años, no dudan en que se llevarán los tres dejando con las manos vacías a las otras quince listas. Las protestas ante este panorama no han tardado en saltar a la palestra. Una coalición de tres pequeños partidos de izquierda acusan al candidato de tener a los funcionarios y los medios municipales a su servicio durante la campaña. Pero, ¿qué ha llevado al virrey a dejar el puesto desde el que controlaba todo lo que se cocía en el reino? Nadie cree que esto haya sido posible sin el consentimiento del mismo monarca. Bajarse del pedestal Tres escaños en liza ABC. es Más información en Visiones del Mundo en abc. es luisdevega