Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 2- -9- -2007 El buque Hespérides recogió más de 2,5 millones de muestras en su campaña ártica 91 nocer un sistema sintético como vivo antes se debería consensuar qué es la vida Según Morán, el mínimo común múltiplo de todos los entes vivos es su capacidad de evolucionar a lo largo del tiempo en otras palabras, de perpetuarse y de someterse a la selección natural darwiniana. De forma más concreta, esto se desarrolla en tres cualidades: autocontenerse, es decir, disponer de una frontera con el exterior que separe lo propio de lo extraño, y que regule el tráfico de sustancias a su través; autorreplicarse, o disponer de una herencia genética transmisible a la descendencia y susceptible de mutación; y por fin, autosostenerse, empleando fuentes de energía externas que alimenten el organismo mediante ciclos metabólicos. Una vez establecidas estas tres funciones, surge el interrogante: ¿cuáles son los componentes esenciales para ello? Los equipos de investigación que exploran la terra incognita de la célula artificial abordan dos enfoques diferentes. El primero es de arriba abajo desnudar a algún sistema natural de todo lo superfluo, hasta obtener una célula mínima el ser vivo más simple. En ocasiones se utilizan procesos híbridos, reemplazando las piezas naturales demasiado complejas por repuestos más sencillos, diseñados ad- hoc por los bioingenieros. El caso más popular lo abandera el extravagante científico y multimillonario norteamericano J. Craig Venter, a quien sus intentos de patentar todo lo que se mueve, desde los genes humanos hasta los sintéticos, le han granjeado el sobrenombre de Bill Gates de la biología molecular A finales del pasado junio, Venter sorprendió a la comunidad científica con el primer trasplante completo de genoma, logrando transformar una especie de bacteria en otra. Los actuales empeños de su instituto privado de investigación se centran en repetir el mismo esquema, pero utilizando esta vez un cromosoma cien por cien artificial, que con unos 400 genes prendería la chispa vital en la cáscara vacía de una célula. Un enfoque más biológico y elegante es el de Antón Vila, investigador coruñés en la californiana Universidad de Berkeley. Allí dirige un proyecto encaminado a revertir la endosimbiosis de la mitocondria El científico explicaba a ABC que las mitocondrias, vesículas interiores a las células que actúan como pilas de energía, fueron un día bacterias independientes que encontraron más cómoda la existencia dentro de una célula mayor, especializándose en esta función generadora. El objetivo de Vila es devolver a este orgánulo la independencia que perdió a lo largo de la evolución: Tiene su propio genoma, pero sólo consta de unos 30 genes, frente a las 1.000 proteínas que contiene. Calculamos que el complemento mínimo necesario será de unos 300 genes asegura. El biólogo precisa que sigue dos líneas de trabajo paralelas, con mitocondrias de levadura- -donde es más fácil introducir genes- -y de mamífero. Estos días hemos incorporado el primer gen a la mitocondria de levadura. Aún tenemos que encontrar el método para mamíferos, pero de paso, las técnicas que desarrollemos serán útiles en terapia génica de enfermedades mitocondriales Vila aún contempla un largo camino por delante hasta la fecha en que sus mitocondrias escaparán, por fin, de su prisión celular. El segundo enfoque, el de abajo arriba es pura artesanía biológica: partiendo de tornillería molecular en bru- Mitocondrias emancipadas Deconstrucción biológica Craig Venter fue entrevistado por ABC durante una de sus recientes visitas a España En ambos casos, el protocolo arranca con la fabricación de un recipiente que albergue la protocélula. Para ello, nada mejor que emplear la misma estrategia de la naturaleza, una propiedad que todo el mundo conoce, pero que pocos imaginan como la responsable de que exista la vida: la repulsión entre el agua y el aceite. La membrana de toda célula es un globo de grasa que separa dos ambientes acuosos, el interior y el exterior. Ácidos grasos o fosfolípidos pueden ensamblarse artificialmente en vesículas o liposomas que después se rellenarán de lo necesario, protoenzimas y cadenas de genes en el proyecto europeo, o un ARN capaz de autorreplicarse en el esquema propuesto por Harvard. IGNACIO GIL En California, el científico español Antón Vila intenta crear células libres a partir de mitocondrias, dotándolas de los genes necesarios para que puedan emanciparse to, los científicos tratan de fabricar la máquina viva, una protocélula con el equipaje genético y bioquímico estrictamente imprescindible. El biorreactor vesicular del proyecto europeo SynthCells, en el que participan investigadores de cuatro universidades, y las vesículas replicativas que intenta desarrollar Jack Szostak en la Universidad de Harvard, son las iniciativas más firmes. El bicho de Los Álamos ¿Y si la vida fuera extraña Hace apenas unos días, un equipo internacional de astrónomos describía un fenómeno asombroso: en estado de plasma, partículas inorgánicas de polvo espacial mostraban ciertas propiedades típicas de los seres vivos, como la capacidad de organizarse en cadenas helicoidales que se replican para evolucionar hacia configuraciones más estables. A mediados de julio, un informe de la Academia Nacional de las Ciencias de EE. UU. recomendaba a las instituciones científicas, en especial a la NASA, ampliar sus horizontes en busca de vida extraña formas que tal vez hayan decidido prescindir de la química del carbono. La opción alternativa con más predicamento es el silicio, y por una curiosa coincidencia, es también la base de la vida no orgánica léase, en la terminología al uso, HAL y SAL. Federico Morán, del Centro de Astrobiología, no tiene dudas al respecto: Si hay vida en otro lugar, utilizará el carbono Para este experto en evolución molecular, la vida no es un accidente, sino una consecuencia necesaria de las leyes de la física aunque, asegura, la ciencia no puede definir qué cambiaría en el diseño actual si regresáramos de nuevo al principio y esto es un obstáculo para determinar qué es esencial y qué no lo es: Los virus no tienen metabolismo, pero hay quien los considera vivos La vida tiene fronteras borrosas. Quizá la apuesta más audaz e innovadora sea la de la empresa veneciana Protolife, fundada por el teórico del caos Norman Packard y el filósofo Mark Bedau. Con la colaboración del proyecto europeo de Evolución de la Célula Artificial Programable (PACE) -en el que contribuye a la modelización teórica el grupo de Ricard Solé, de la Universidad Pompeu Fabra- Protolife espera fabricar la criatura pergeñada por su socio Steen Rasmussen, del laboratorio norteamericano de Los Álamos, y bautizada como el bicho una gotícula de grasa donde, como migas en un chicle -según Rasmussen- se empotrará la molécula portadora de la heren- cia: el APN, o ácido peptidonucleico, un sustituto del ADN diseñado para que permanezca en el interior de la gota cuando esté en reposo, y que para replicarse asomará a la superficie, donde se copiará gracias a pequeños fragmentos complementarios que sus cuidadores añadirán al medio. Aunque algunos expertos vaticinan que a diez años vista la primera generación de células artificiales nos saludará desde las páginas de Nature o Science el camino por delante parece aún casi infinito. Pero hoy pocos dudan de que el día llegará. Y entonces, se abrirá un nuevo universo biotecnológico y terapéutico, donde estos obreros celulares se programarán para elaborar fármacos y transportarlos de forma específica hasta sus células diana, o para devorar residuos, o generar combustibles. Por lo demás, y para tranquilizar a los más timoratos, no hay motivo para temer una invasión de replicantes Según Bedau, serán organismos extremadamente inestables, y podremos considerarnos muy afortunados si logramos mantenerlos con vida durante una hora en condiciones de laboratorio estrictamente controladas. Pensar que pudiesen escapar y sojuzgarnos está más allá de todo lo imaginable Nexus 6 seguirá viviendo, aún por mucho tiempo, sólo en las pantallas de cine. Más información en: http: www. protocell. org