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82 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos DOMINGO 2- -9- -2007 ABC En el corazón de la Biblioteca Nacional El Aleph de Borges, un hito del siglo XX Entre las colecciones de manuscritos literarios figuran algunas tan recientes, y valiosas, como este original de El Aleph una de las obras más reconocidas y ambiciosas de Jorge Luis Borges, escrita por el autor argentino en 1949 y que fue revisada en 1974 Una tormenta política ha pasado sobre la BN, con la sonada dimisión de Rosa Regàs. Ahora, la calma vuelve sobre el tesoro de los siglos: palabras de hombres sabios; sus páginas, dibujos, que para siempre viven en esta institución. Aquí cada joya es única POR DELFÍN RODRÍGUEZ Hay una forma pulcra de tratar los libros y con los libros que es propia de las bibliotecas, sobre todo sin son históricas, que es el caso de la Biblioteca Nacional. Pero también hay una manera esperpéntica de relacionarse con ellos, que es lo que ha sucedido últimamente en la mencionada institución para alarma y dolor de muchos, aunque debiera de ser de todos. Y cuando hablo de pulcritud no me refiero sólo al hecho de que cualquier libro de cualquier biblioteca merezca genéricamente ese trato, lo que parece obvio, sino a tomar conciencia de que manejar e iniciar la consulta y lectura de un libro en una biblioteca histórica, que es lo que prioritariamente es la Biblioteca Nacional, posee un valor añadido que es casi como un rito cultural. Y es que cada libro, manuscrito o dibujo de esa biblioteca es un ejemplar único, exclusivo, cargado de historia y emociones depositadas en su misma materialidad, desde su origen, forma, encuadernación, año de edición, textura del papel, anotaciones de anteriores lectores históricos que lo consultaron, arquitectura de la página o tipografía, hasta los propios de su autor, título, contenido, impresión o características gráficas. Es decir, que tratar con un libro o un manuscrito en la Biblioteca Nacional debiera ser como un gran acontecimiento, como si la historia se hiciera de pronto y materialmente presente en la mesa del lector y no sólo por lo escrito, dibujado o estampado en el soporte de papel, que ya es importante, sino por la singularidad única del objeto, sea impreso o manuscrito. Piénsese, por ejemplo, que ya desde el instante en el que se escribe su signatura para poder leerlo o consultarlo ingresa el lector en el universo mismo de la historia, en la precisión de una edición que convierte ese ejemplar en un ejemplar único, aunque haya otros muchos parecidos en otras bibliotecas. De ese modo, por ejemplo, escribir en una petición la signatura 2 4726 no sirve sólo para ayudar a su localización en los estantes, que también, sino que ese número indica, en muchas ocasiones, su proximidad a otros libros o manuscritos, dibujos, mapas o partituras que, con frecuencia, proceden de una biblioteca histórica anterior, con una vida propia del libro que es independiente de su contenido y propia de la historia de sus usuarios o coleccionistas, ya procedan de instituciones religiosas, príncipes, escritores o artistas de otros siglos. Todo lo dicho implica que leer o mirar un libro, una estampa o un dibujo de la Biblioteca Nacional no debiera ser un acto menudo, ni siquiera sólo intelectual, porque es histórico e irrepetible, además del valor e inmensa riqueza de sus fondos. En otras palabras, que entrar en nuestra Biblioteca debiera predisponer a emociones irrepetibles porque no, de ninguna manera, se entra ni en un gran almacén- -con medidas de seguridad propias de los mismos- -ni en una sala de espectáculos- -a pesar de la representación de tantos esperpentos- ni siquiera se entra a leer un libro sólo por su contenido, que para eso ya existen otras muchas bibliotecas. Se entra en la historia y en la historia de la cultura y de eso saben y mucho sus bibliotecarios- -aunque pocos y mal pagados- siempre pulcros al tocar un libro o un manuscrito, un códice o un incunable, un mapa o una sencilla invitación de baile, sabiendo de qué La vida propia de un libro En el siglo de Oro, La dama boba De 1613 es el manuscrito autógrafo de Félix Lope de Vega y Carpio- -alias El fénix de los ingenios de su obra La dama boba La BN tiene una rica colección de manuscritos y ediciones de la época, empezando por El Quijote El Mío Cid, en letra clara de Per Abbat La única copia manuscrita del Cantar del Mío Cid, obra de Per Abbat en 1307, está en la BN desde que fuera donada por la Fundación Juan March en 1960. Menéndez Pidal la estudió por las claves del Medievo que el poema aporta Leer o mirar un libro, una estampa o un dibujo de la Biblioteca Nacional no debiera ser un acto menudo, ni siquiera sólo intelectual, porque es histórico e irrepetible