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22 ESPAÑA DOMINGO 2 s 9 s 2007 ABC LA IZQUIERDA SE MUEVE El nuevo partido de Rosa Díez, Gorriarán y Savater cuenta con dos grandes activos en su favor: tienen cosas que decir y no están lastrados por hipotecas chera, no de la academia. En segundo lugar, es muy probable que su equipo se beneficie de una circunstancia preciosa: la oportunidad. Hay momentos en que la opinión ha madurado y se muestra propicia- -seguimos con las metáforas biológicas- -a ser polinizada por quien sepa exponer ciertas cuestiones críticas. La cuestión magna, es la cuestión nacional. Hay una visión de la nación de derechas y una visión de izquierdas, y también un área de superposición entra ambas. Uno de los desarrollos más sorprendentes de los últimos decenios, en lo moral e intelectual, ha sido la renuncia a la nación por parte de la izquierda. La renuncia es estupefaciente por un motivo que no suele explicarse bien. Se afirma que lo único que debiera preocupar a un izquierdista es la salvaguardia y promoción de los derechos, tanto civiles como sociales. No sé hasta qué punto esto es así, pero lo concederé de barato, por no complicarme la vida. ¿Hemos de concluir que la nación no es importante desde una perspectiva de izquierdas? En absoluto. Lo que pasa, es que la nación, desde esa perspectiva, será instrumental, o si se quiere, contingente, que no es lo mismo que poco importante. La contingencia, pero también la importancia enorme de la nación, vendría dada por el hecho de que el territorio constituye el único ámbito material en que los derechos, formulables en teoría sin aludir a ningún país en particular, se pueden ejecutar en la práctica. Hablar de derechos sin ocuparse de cómo puedan realizarse, pasearlos por ahí como si integraran artículos accesibles a cualquier ciudadano del mundo, representa una frivolidad, una simpleza, algo que sólo sirve para echar facha ante un círculo de esperantistas. Que es a lo que se han dedicado, con penosa inconsecuencia, los debeladores de la nación. La tesis de que la nación está contaminada porque Franco fue nacionalista, es otra tontería. Con ese argumento, podríamos impugnar igualmente el tráfico rodado. Puesto que Franco, como se recordará, viajaba desde El Pardo a la Plaza de Oriente en coche. a simpatía refleja hacia los nacionalismos periféricos que la desautorización de la idea nacional española ha provocado en la izquierda, completa el disparate. Esos nacionalismos son, ahora sí, estrechos, reaccionarios, teñidos de una inequívoca vocación oligárquica. Y dado que en las regiones afectadas sólo parte de la población los quiere, son además problemáticos, en el peor sentido de la palabra. Sólo apretando los resortes del poder más allá de los límites democráticos, se logrará afianzar por esos lares la sociedad que nos tienen preparada Carod o Ibarreche. No es menos admirable María San Gil que Rosa Díez, Gorriarán, o Fernando Savater. Pero su protesta no significa exactamente lo mismo. María San Gil defiende y dice lo que los suyos están prestos a oír. Los primeros están diciendo lo que muchos de sus antiguos compañeros, inauditamente, se resisten a saber. Notas afines tejen distintas melodías. Álvaro Delgado- Gal Embajadores políticos hasta en Paraguay El ex dirigente socialista gallego Miguel Cortizo, nombrado para hacerse cargo de la Embajada en Asunción, fue acusado por el PP de hacer electoralismo desde su puesto como embajador para los españoles residentes en Iberoamérica LUIS AYLLÓN MADRID. El Gobierno parece dispuesto a mantener el récord en el número de embajadores políticos El viernes pasado el Consejo de Ministros designó nuevo embajador en Venezuela a Dámaso de Larios, diplomático de carrera, en sustitución del político Raúl Morodo, pero el mismo día nombró embajador en Paraguay a un ex dirigente socialista, Miguel Cortizo, para sustituir al hasta ahora jefe de la misión en Asunción, el diplomático Eduardo de Quesada. De esta forma, el número de embajadores no pertenecientes a la carrera diplomática seguirá siendo de siete, una cifra no conocida con ninguno de los anteriores gobiernos de la democracia, que no pasaron de dos o tres. En medios diplomáticos ha causado particular extrañeza el nombramiento de Cortizo para ocupar la Embajada en Paraguay, porque no se considera que sea un país que reclame la presencia de un representante español en total sintonía con el Gobierno, como podría suceder en países con los que las relaciones son más intensas o mas delicadas. De hecho, Quesada había sido nombrado por el anterior Ejecutivo y ha desarrollado una gestión muy profesional en el puesto. Cortizo ya estuvo en el centro de la polémica cuando el PP le acusó de utilizar el cargo que ocupaba hasta ahora para recabar votos para el PSOE en distintas citas electorales. Nacido en 1951 y doctor en Biología, Miguel Cortizo, que fue asesor de los ministros de Educación José María Maravall y Javier Solana, era hasta el pasado viernes embajador en Misión Especial para la Coordinación de las Relaciones con las Comunidades Españolas en Iberoamérica. Para ese puesto fue nombrado en noviembre de 2004, en vísperas de las elecciones autonómicas en Galicia, comunidad en la que nació y donde ocupó cargos relevantes en el Partido Socialista: fue diputado en el Parlamento gallego, vicesecretario gene- osa Díez deja el PSOE y se coloca bajo el pabellón de un nuevo partido, amasado con materiales de alta calidad: Fernando Savater, Martínez Gorriarán, y compañía. No dispongo de una teoría asentada sobre las esperanzas electorales de la formación inédita. Tampoco sé con certeza qué ondas provocará al impactar en el entramado político convencional. Deseo a los recién llegados, y lo digo de corazón, toda la suerte del mundo. Cuentan con dos grandes activos en su favor: tienen cosas que decir, y no están lastrados por hipotecas. Ello no significa, por supuesto, que les vaya a resultar fácil echar buen pelo en su encomiable aventura. El ingenuo tiende a pensar que las cabezas de los políticos están amuebladas por los grandes asuntos colectivos. El ingenuo comprueba su error una vez que se ha asomado a cualquiera de los cenáculos en que los representantes del pueblo o los burócratas de los partidos se juntan para hablar de lo suyo. Resulta rarísimo que lo suyo coincida con lo nuestro, entendiendo por tal lo que interesa al ingenuo o a la mayoría de los ciudadanos. Los políticos de profesión son expertos en la disputa del poder, no en la aplicación del último a fines útiles. Esto, probablemente, no es casual. Sucede, en la esfera pública, un fenómeno parejo del que registra la vida animal en el caso de determinadas especies. Como ya notó Darwin, es frecuente que salgan triunfantes de la carrera reproductiva los pavos que ostentan una cola más larga, no los más veloces o mejor adaptados a eludir las asechanzas de los depredadores. La explicación del misterio obedece a las preferencias sexuales de las pavas. Las pavas, por decirlo a la pata la llana, se privan por los machos que hacen con sus plumas caudales unas ruedas hermosísimas. De la misma manera, el votante se priva por cosas que un profesor de ciencia política comprende mucho peor que un diputado medio, incluso que un diputado tonto. Sentado esto, me urge añadir que soy menos escéptico de lo que las líneas precedentes sugieren. En primer lugar, Rosa Díez viene de la política de trin- R L Miguel Cortizo ral del PSG y miembro del Comité Federal del PSOE. Con esos antecedentes, la oposición se pusó en guardia, ya que en Iberoamérica residen unos 300.000 gallegos, muchos de ellos con derecho a voto en España. Sus temores se vieron confirmados cuando Cortizo se apresuró a recorrer los Centros y Casas que agrupan a españoles en los países iberoamericanos y, lejos de mantener una actitud diplomática, participó en actos electorales del PSOE. En ellos lanzó acusaciones al gobierno de Fraga de utilizar el caciqueo en el exterior para conseguir réditos electorales y al PP de vender los derechos de los emigrantes a los gallegos como si se tratase de favores políticos. Paralelamente al nombramiento de Cortizo, el Consejo de Ministros hizo efectivo el nombramiento de Dámaso de Larios como embajador en Venezuela, como ya adelantó ABC en marzo. Diplomático de carrera desde hace treinta años y hasta hace poco embajador en Indonesia, De Larios sustituye a Raúl Morodo, que ha realizado una controvertida gestión que influyó sensiblemente en la imagen que el Gobierno se ha creado de sintonía con el régimen populista de Hugo Chávez. Morodo fue uno de los artífices del frustrado intento de vender aviones militares a Chávez, lo que provocó el malestar de Estados Unidos. Uno de los hechos más sorprendentes de los últimos tiempos ha sido la renuncia a la nación por parte de la izquierda