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1 9 07 EN PORTADA El patrón dirige la embarcación durante la regata Barcos de época La mar de bonitos (Viene de la página anterior) zarse estas embarcaciones al son del viento en una danza marina que parece coreografiada por el mismísimo Poseidón. Esta semana se ha celebrado en Mahón la V Copa del Rey de Barcos de Época que forma parte del circuito mediterráneo Panerai. El objetivo de una regata de barcos de época no es el premio en sí (que también) sino participar en un acto lúdico de cultura marina, en un acto deportivo de restauración y conservación de embarcaciones prácticamente artesanales. Los barcos de época son auténticas joyas que, además de ofrecernos un paseo por la historia de la navegación, nos aportan otro curioso y estimulante descubrimiento: el de la vida secreta (a veces triste) de la embarcación a la que le dan nuevos bríos sus flamantes dueños, cuyos cuidados hacen posible la recuperación de estos viejos cacharros cuyas velas han surcado mares y océanos. En las aguas de Baleares han regateado estos días (ayer finalizó la prueba) más de 60 barcos entre los 7 y los 65 metros de eslora, embarcaciones pertenecientes a las categorías de época clásica y espíritu de tradición que configuran una regata exclusiva, organizada por el Club Marítimo de Mahón y el Real Club Náutico de Barcelona. La competición es también una prueba del Trofeo Panerai, y los premios se otorgan por clases de barcos, por esloras y aparejos (Cangreja o Marconi) Pero, ¿qué hace distinto un barco de época de otro clásico? Cualquier velero que haya sido construido en madera o metal antes de 1949, o que sea una reproducción fiel de un plano anterior a di- El Mariquita es similar al Hispania el mejor barco de Alfonso XIII, ahora en restauración cha fecha es considerado un barco de época mientras que un barco clásico es una embarcación botada entre 1950 y 1974; también son admitidos en esta categoría las réplicas diseñadas durante estos años, aunque fuesen botados con posterioridad, siempre que sean fieles a los planos originales y se hayan construido utilizando las técnicas y los materiales propios del momento en que fueron ideados. Los barcos de época son auténticas joyas de diseño, irrepetibles, con cascos realizados en maderas nobles que se importaban de los trópicos (teka de Birmania, fresno, caoba, roble americano, spruce y con unos instrumentos de navegación que sólo se encuentran en tiendas de antigüedades: barómetros, sextantes, cronómetros, luces de navegación y de fondeo, catalejos, naviesfera... Cuando se construyeron estos barcos, algunos en el siglo XIX como el Isla Ebusitana (de 1856) el Avel (1896) o el Bonafide (1898) no había la tecnología de hoy y todos los trabajos recaían en las manos artesanas de la época, que ensamblaban las maderas y aplicaban la ciencia náutica de entonces para construir unas embarcaciones bellísimas, estilizadas, fruto de la colaboración estrecha entre el armador, el diseñador, los ingenieros y los propios artesanos. Hoy sería impensable (y costosísimo) hacer unos barcos así, por eso cuando alguna de estas embarcaciones de época se vende hay lista de espera para su compra, siempre y cuando el bolsillo y la locura del armador se lo permitan, porque un barco de época es un saco sin fondo. Nunca se acaban de restaurar El mantenimiento no se acaba nunca- -señala el armador y patrón Juan Carlos Eguiagaray- -porque empiezas a barnizar por la popa, pero cuando llegas a proa, si lo quieres tener en perfecto estado, hay que volver a empezar. Siempre estás puliendo los bronces y retocándolo todo Eguiagaray es dueño del Eva botado en 1906 y diseñado por William Fife (el arquitecto que ha hecho los barcos más bonitos y elegantes) que en esto de la náutica fue un auténtico dios. Compró este barco de 101 años en un estado lamentable y lo restauró. Otro armador, el arquitecto Federico García- Planas, con su Yanira de 1952 y 17,80 metros de eslora, propiedad suya desde hace 25 años, participó en esta regata con una embarcación botada en Don Juan Carlos y Doña Sofía pasaron su primera noche de bodas en el Creole fondeado en la isla Spetsopula, barco entonces de Niarchos y hoy de los Gucci