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32 INTERNACIONAL SÁBADO 1 s 9 s 2007 ABC Veo difícil que Sarkozy se atreva a romper con la vaca sagrada del Ministerio de Cultura Marc Fumaroli s Académico, ensayista y crítico literario francés Nicolás Sarkozy ha celebrado los cien días de su llegada al poder recordando que su proyecto de ruptura con veinte años de demagogias es ante todo cultural Marc Fumaroli apunta, en una entrevista con ABC, cuáles deberían ser sus dimensiones JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Quizá nadie como Marc Fumaroli, el más eminente de los críticos literarios de Francia hoy, académico y ensayista de reputación internacional, ha denunciado con más vigor y energía el vampirismo del Estado cultural francés contra las fuerzas vivas del arte y la cultura. De ahí la importancia de su testimonio sobre la posible ruptura cultural quizá indispensable para restaurar el puesto de Francia en Europa. Marc Fumaroli ha descrito como nadie un inquietante proceso nihilista: el Estado, tomado por una oligarquía demagógica, instalada en sus Ministerios de Cultura, destruye la cultura, convirtiéndola en mero entretenimiento desalmado, socavando los fundamentos de la educación cívica a través de la orquestación de fiestas publicitarias. frió enormes presiones para no reducir el pretendido resplandor de tal Ministerio: se le hizo comprender que no era oportuno prescindir de tal joya de la familia -Sin embargo, nadie, ni siquiera las familias políticas socialistas, se atreven a defender el intervencionismo del Estado en el terreno de la alta cultura. -No se si ésta o aquella familia política es intervencionista. Sí me parece evidente que si hubiese sido elegido presidenta la señora Ségolène Royal, ella hubiese dejado intacto el Ministerio de Cultura. Se trata de una fijación, una suerte de vaca sagrada, ante la que nadie se atreve a blasfemar. Marc Fumaroli, en una imagen tomada el pasado 8 de junio en Barcelona culos diversos. En la Francia profunda, los franceses sienten con cierta angustia que todo aquello que, en otro tiempo, hacia brillar el nombre su patria, en el mundo, está corriendo el riesgo de desaparecer, víctima de una tragedia: ya que la educación, el sistema educativo, no da hoy los frutos que dio durante los siglos precedentes. se agravará la crisis de fondo. ABC -El cambio político, en Francia, las promesas de ruptura de Nicolas Sarkozy contra veintitantos años de arcaísmo e inmovilismo, de izquierda (Mitterrand) y derecha (Chirac) ¿permitirá combatir si no derogar el Estado cultural que usted denuncia? -Romper, me parece difícil, ya que el presidente Sarkozy ha sido elegido en tanto que jefe del partido y familias políticas herederas del general De Gaulle. Y las familias políticas herederas del general De Gaulle consideran como un tesoro precioso, un título de gloria, la creación en 1959 del ministro de Asuntos Culturales, confiado a un hombre a quien el general De Gaulle calificaba de amigo genial André Malraux. Al comienzo de su campaña, Nicolas Sarkozy hizo saber, en varias ocasiones, que él prefería transformar el actual Ministerio de Cultura en lo que ya era antes, en 1957, una subsecretaría de Estado, dentro del Ministerio de Educación. Parece más que probable que, durante el breve periodo de la formación de su primer gobierno, el presidente de la República su- -Hay cosas buenas en la acción cultural del Estado. Todo lo bueno data del siglo XIX y la primera mitad del XX, cuando esa acción no estuvo desarrollada por ningún Ministerio, si no por una secretaría de Estado con objetivos perfectamente armónicos y bien definidos, que nadie si no es el Estado puede ejercer: la conservación del patrimonio nacional; la subvención de teatros, óperas, salas de conciertos, de calidad ejemplar; el patronazgo de las mejores escuelas de músicos, actores, bailarines, etc. Brevemente, el Estado debe ejercer tareas ejemplares, tareas conservadoras. Por el contrario, no es tarea del Estado dictar modas supuestamente culturales; no corresponde al Estado financiar ningún tipo de presumidas vanguardias artísticas; no corresponde al Estado intervenir en el gusto o los caprichos de los ciudadanos, en su vida privada. -No. Se prefiere la publicidad, el espectáculo, el show- business Se nos habla de productividad, de guerra económica, etc. Y, en el terreno de la pretendida cultura, se intenta amueblar nuestro ocio, con espectá- -Es usted muy radical, criticando los vicios y lacras del Estado demagogo. -Hay que ir al fondo del problema. Si nos contentamos con reformar el sistema actual, para dar más importancia a disciplinas técnicas, o económicas; si se olvida que la verdadera educación, sea cual sea la especialidad o el oficio futuro, es una gran formación básica en el terreno de las Humanidades, sólo -Las reformas pueden ser eficaces. Pero también pueden precipitar problemas de nuevo cuño. La política dirigista del Estado en materia cultural ha optado por la publicidad, el espectáculo, el show- business Si el estudio de las Humanidades se considera un lujo, estaremos comenzando a planificar el servilismo -Ni la cultura ni la vida del espíritu son prioridades, para nadie. -La Francia revolucionaria soñó con un calendario que debía abolir el calendario cristiano, sustituyendo las fiestas tradicionales por fiestas públicas con un nuevo calendario. Desde hace años, el Estado demagogo también está suplantando el calendario de la era cristiana por los nuevos calendarios del entretenimiento de Estado. La noche de San Juan se sustituye por la Fiesta de la Música, etc. ¿Se trata de un problema de fechas o de algo más grave? -Se trata de algo más grave. A pesar de todo, la Revolución francesa, incluido el Terror, estuvo hecha por hombres más o -La gran tarea, en Francia, y quizá en Europa, es saber que la educación, antes que nada, tiene por misión transmitir los elementos de una sabiduría, un arte o una manera de vivir. Y enseñanza pasa antes que nada por el estudio de textos literarios, textos de poesía, textos teatrales. El estudio de obras maestras de la pintura. En definitiva, la primera de las enseñanzas pasa por la enseñanza de la historia de la literatura y la historia del arte, la historia de la filosofía. Si todo eso que es esencial, todo eso que hoy se tiene tendencia a considerar como un lujo, todo eso pasa a un lugar secundario, estaremos comenzando a planificar la mediocridad, el servilismo, la esclavitud. -De la educación clásica hemos caído en el espectáculo audiovisual. -El arte reducido al entretenimiento, es el triunfo del Demonio y la nadería endemoniada. menos ilustrados, y eso quizá nos evitó cosas peores, tipo Stalin o Pol Pot. Robespierre o Danton, en definitiva, eran hombres cultos, grandes letrados. Tuvimos dos años de locura, el Terror. Incluso la Fiesta del Ser Supremo comporta un cierto bagaje cultural, para entenderla en su justa medida, es imprescindible conocer el Contrato social de Rousseau. Y luego siguió un siglo XIX brillantísimo. -Jünger decía que la gran tarea del hombre del siglo XXI sería la repoblación espiritual del mundo, ¿qué consejo daría usted a los hombres públicos, para salvar lo que todavía pudiera salvarse de lo que en otro tiempo se hubiese llamado la vida del espíritu? -Yo prefiero no utilizar esa terminología. Pero, efectivamente, hay algo de demoníaco en todo ese proceso, una suerte de nihilismo mesiánico, misionario. -La urgencia del hombre público es la economía, la competencia internacional, etc. Lo que digo para Francia vale para España, que tiene una gran tradición literaria, teológica, artística, poética, novelesca: ahí está el alma de España. Bien está que el cuerpo se porte bien. Para detener el proceso de una masificación embrutecedora es más urgente que nunca una nueva educación humanista para nuestros jóvenes modernos.