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ABC SÁBADO 1- -9- -2007 Suecia defiende al diario acusado por Irán y Pakistán por otra caricatura de Mahoma Fredrik Reinfeldt, primer ministro sueco 23 Sharif y Bhutto regresarán a Pakistán para desafiar al general Musharraf La estabilidad de la potencia nuclear musulmana pende de un pacto FRANCISCO DE ANDRÉS MADRID. Nawaz Sharif, líder en el exilio de uno de los principales partidos paquistaníes, ha anunciado en Londres que regresará a su país el 10 de septiembre para ponerse al frente de la batalla decisiva contra el presidente Musharraf, en principio en las urnas. La fecha para el regreso a Pakistán de Benazir Bhutto, la otra archirrival del hombre fuerte paquistaní, será dada a conocer de modo inminente. La popularidad de Sharif, que fue primer ministro en dos ocasiones y sufrió en 1999 el golpe militar encabezado por Musharraf, sube a medida que se hunde la cuota de apoyo al presidente. Un sondeo externo dado a conocer el 14 de agosto indicó que el 65 por ciento de los paquistaníes es partidario de la renuncia del ex dictador militar, reconvertido hoy en jefe de Estado legítimo de la única potencia nuclear musulmana. Con Sharif en casa, por mandato del Tribunal Supremo, que suspendió hace días la orden de exilio, las opciones del general Musharraf para aferrarse al poder se limitan notablemente. Todo el entorno del gran aliado musulmán de Estados Unidos está en pie de guerra para destronarle. Sólo un autogolpe militar- -precedido por una declaración de estado de sitio- -podría limpiar el escenario de enemigos; pero la última llamada de Condoleezza Rice a Musharraf ha despejado esa tentación. El presidente paquistaní sólo cuenta hoy con el apoyo de Bush, y éste ha dejado claro que no seguirá respaldando a Musharraf a menos que renuncie primero a su uniforme militar, y a continuación se someta a unas elecciones limpias y democráticas El marco ideal diseñado por los estrategas de la Casa Blanca pasa por un acuerdo entre Musharraf y la ex primer ministro Benazir Bhutto, también en el exilio por cuentas pendientes con la Justicia en varias acusaciones por corrupción. La señora Bhutto siente menos animadversión hacia Musharraf- -al Pervez Musharraf fin y al cabo no sintió el pisotón de su bota- -y tiene la ventaja añadida de encabezar el segundo partido mayoritario de Pakistán y el más laico de todos, el Partido del Pueblo Paquistaní (PPP) Sharif es más cercano a los clérigos integristas, pero eso no sería un obstáculo mayor para Musharraf, que en los últimos años pactó con los partidos religiosos paquistaníes para mitigar la caída de su popularidad. De ese pacto han venido los lodos, según los analistas, del resurgimiento talibán en la extensa frontera de Pakistán con Afganistán, y la dificultad para dar con Bin Laden y sus secuaces, presuntamente escondidos en las montañas del noroeste. La presencia de Sharif, haciendo campaña para ganar las legislativas previstas para después de las Navidades, aumenta la presión para un pacto con Bhutto. ¿Inconvenientes? La líder del PPP exige a Musharraf que elija entre las charreteras o la Presidencia, y además quiere que el presidente tenga menos poderes que en la actualidad. Menazir Bhutto aspira a ser de nuevo jefa de Gobierno y no quiere luego pisotones.