Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 31 s 8 s 2007 Atletismo s Campeonato del Mundo DEPORTES 101 Toma el dinero y corre, salta, vuela Países sin tradición atlética, pero con dólares, comienzan a estar en el medallero. El fondo keniano y marroquí se desplaza hacia la zona del Golfo. Las naciones industrializadas también se aprovechan de la emigración POR MANUEL FRÍAS OSAKA. La imagen de Bernard Lagat recogiendo la bandera de Estados Unidos para dar la vuelta de honor tras ganar la final de 1.500 metros es, cuanto menos, impactante. Es el mismo Lagat que fue subcampeón olímpico (2004) y Mundial (2001) con Kenia. La misma sensación dio el segundo en la meta, Rashid Ramzi, a quien se le recuerda en los campeonatos africanos como junior antes de correr para Bahrein. Poco antes de que ambos comenzasen esa final, Christine Ohuruogu, ugandesa nacionalizada británica, se retiraba de la pista tras celebrar el oro de los 400 metros. Es el fenómeno de las nacionalizaciones que se vive en el deporte, consecuencia del flujo masivo de emigrantes habido hacia occidente sea como residentes, contratados laborales, nacionalizados por matrimonio o por el interés de los países de acogida por contar con atletas de elite. Esta circulación tiene su máxima fluidez en el sentido de Marruecos y Kenia hacia la zona del Golfo (Bahrein y Qatar) donde están los dólares que sirven para comprarse los atletas que no se tienen. La IAAF intentó frenar el éxodo estableciendo la norma de que el atleta nacionalizado no podría debutar con su nuevo país hasta tres años después de que hubiese competido la última vez con el de origen, salvo que entre ambas federaciones hubiese acuerdo, en cuyo caso el plazo sólo sería de un año. ba y Jamaica) que defendían a países europeos mediterráneos (España e Italia) mantuvieron en Sevilla (1999) Muchos han sido los atletas que han destacado sólo en sus países de adopción, como es el caso de, por ejemplo, Ben Johnson, Linford Christie, Mark McKoy, Bruny Surin, Stephane Diagana, Driss Maazouzi o Eunice Barber. Otros han continuado ganando en su nuevo país, como han sido los casos de Wilson Kipketer (campeón mundial junior con Kenia y luego absoluto con Dinamarca) Ludmila Narozilenko, campeona del mundo de 100 m. v. como rusa en 1991 y luego olímpica en Atlanta 96 como Ludmila Enquist, de Suecia; el surafricano Sydney Maree, quien como estadounidense se convirtió en el tercer hombre en la historia del 1.500 en bajar de los 3: 30 (3: 29.77, en agosto del 85) Alina Astafei, subcampeona olímpica de altura con Rumanía en Barcelona y subcampeona del mundo (95) y bronce europeo (98) con Alemania; Liliana Allen, finalista con Cuba en los 100 metros en Barcelona 92 y que compitió en el Mundial de Stuttgart como mexicana; y el decatleta Eduard Hamalainen, doble subcampeón del mundo con Bielorrusia y campeón con Finlandia. Además se han producido hechos curiosos, como que Australia se presentase en los Juegos de Sidney con un potente equipo de pértiga formado por Dimitri Markov (6 m. Viktor Chistiakov (5,90) y Tatiana Grigorieva (4,50) Todos rusos. Páginas que pretenden continuar aquí, además de los mencionados, los Francis Obikwelu (200 m. Youssef Kamel (800) y Mohamed Farah (5.000) Ejemplos para todos Bernard Lagat, ex keniata, feliz con el oro que dio a Estados Unidos en 1.500 Pero no ha servido de mucho ateniéndose a lo que se ve en el Mundial, en el que la lista de nacionalizados se extiende en número y calidad. Es decir, se compra mucho y bien. En lo que se lleva de campeonato estos atletas han ganado seis medallas, las ya mencionadas de Lagat, Ramzi y Ohuruogu más la de oro de Nelson Évora (triple) nacido en Costa de Marfil y que compite con Portugal, y las de plata de Asan Shami (maratón) keniano de nacimiento y qatarí de adopción, y Elvan Abeylegesse (10.000) que nació en Etiopía y ahora compite para Turquía. Sin olvidar al qatarí Saif Saeed Shaheenn, antes AFP De África al Golfo Stephen Cherono cuando era keniano, dominador absoluto de los 3.000 metros obstáculos pero que no ha venido a Osaka por estar lesionado. Este fenómeno de la nacionalización no es nuevo. Por lo que afecta a España, recordar el duelo que Niurka Montalvo y Fiona May, dos caribeñas (Cu- Quiñónez, el activo más importante en la amplia lista de España M. F. OSAKA. El atletismo español no es ajeno tampoco al fenómeno de las nacionalizaciones, aunque a veces se escuchen voces discordantes. Bien es cierto que la Federación Española siempre ha mantenido el criterio de que ella no es la que nacionaliza, sino el Ministerio de Justicia, por lo que ha hecho oídos sordos cuando se le han presentado atletas dispuestos a nacionalizarse, aunque hayan sido de relieve contrastado como en su día sucedió con Obikwelu o Iván Pedroso. Si alguien quiere ser español, que cumpla con los requisitos y los plazos que se piden a todas las personas dicen en la Española. La lista la comenzó la estadounidense Sandra Myers, que arrasó en los 100, 200 y 400 metros (aún mantiene los récords de España) y longitud, plusmarca que le arrebató otra nacionalizada, Niurka Montalvo (Cuba) Myers fue la primera mujer en ganar una medalla (bronce) para España en un Mundial y Niurka, la primera y hasta el momento la única en colgarse una de oro. También es la única en ganar dos medallas en Mundiales, ya que en Edmonton sumó un bronce. Los otros dos que hasta ahora han dado brillo al atletismo español ha sido Joan Lino Martínez (Cuba) y Glory Alozie (Nigeria) El primero fue bronce en los Juegos de Atenas y campeón de Europa en pista. La segunda, oro y plata en un Euro- Aumenta la cantidad y la calidad de los mercenarios En lo que va de Mundial estos atletas ya han ganado seis medallas, tres de ellas de oro peo y un Mundial bajo techo. El resto han sido atletas que, aun siendo mejores que los de casa, no han aportado nada o, simplemente, son unos más en España. Es el caso de Alicia Matejkova, Yusef El Nasri, Kamel Ziani, Yesenia Centeno, Cora Olivero y Aliuska López. El potencial de Jackson Quiñónez está aún por explotar. De momento ayer se clasificó para la final de 110 vallas, lo que un español no conseguía desde hace 20 años. Y el atletismo nacional se guarda la bala de la vallista nigeriana Josephine Onyia, quien aún no puede competir con España al estar cumpliendo ese periodo de descanso que dicta la IAAF.