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ABC VIERNES 31- -8- -2007 TOROS www. abc. es toros 91 El búnker de la habitación 712 La cornada de José Tomás en Linares en el aniversario de la muerte de Manolete ha recorrido todos los telediarios; ayer el hospital San Agustín estuvo rodeado de medios hasta la hora en que trasladaron al torero a otro centro de Málaga POR ROSARIO PÉREZ FOTO IGNACIO GIL LINARES (JAÉN) La noche apagó la sangrienta tarde con un solo nombre en la boca del gentío: José Tomás. Después de la corrida, con la anochecida encima y una larga madrugada en la feria de Linares, por las calles sólo se hablaba de su dramática cornada. Ayer, el día amaneció con el mismo son. Todos preguntaban por su estado: ¿Estará para Salamanca? Hemos reservado cuatro entradas comentaba un grupo de aficionados. Seguro. Éste es una bestia responde el de la mesa de al lado. Para interesarnos por su estado, nos citamos con el cirujano de la plaza, el doctor Flores, que, vía telefónica, da noticias tranquilizadoras: Ha pasado la noche bien. Su evolución es favorable. Ahora le doy más detalles en el hospital San Agustín Avisamos a un taxi para que nos lleve hasta el centro clínico. ¿Ustedes también van a ver a José Tomás? nos pregunta el taxista. Acabo de llevar a otro señor hasta allí. Dicen que armó un lío en el ruedo. Yo creo que ese hombre está loco, porque hay que tener un par para pasarse los toros tan cerca Un loco cuerdo, que sabe de los riesgos que entraña la profesión, pero que se debe a la fidelidad de sus seguidores. Cuando toreo es para darlo todo declaró ya en sus inicios el propio matador. A la llegada al hospital (doce del mediodía) decenas de cámaras de televisión y redactores gráficos se concentran en los alrededores a la caza de la imagen, capturada en exclusiva por el audaz fotógrafo de ABC cuando José Tomás- -reacio a las fotografías y a los micrófonos- -abandonaba el centro (cinco de la tarde) por una salida en obras para ser trasladado al hospital del Ángel de Málaga, porque quiere estar cerca de su familia y evitar que los suyos estén fuera de casa Su cogida ha corrido como la pólvora por todos los telediarios y, tanta es la expectación que despierta que, finalmente, los médicos deciden dar una rueda de prensa para todos los medios. Ningún paciente había despertado tanto interés confiesa el doctor Flores. Nunca había visto algo semejante señala mientras de su teléfono móvil saltan chispas. Me llaman de Francia. Quieren saber si podrá estar en Nimes cuenta. Y, sabedor de que será pregunta obligada, se adelanta: Yo calculo que en tres semanas podría torear. Lo normal sería que para su última corrida en Barcelona lo tuviese ajustadillo, digo que sería lo normal, porque la herida- -de dos trayectorias, de 15 y 10 centímetros- -es importante y con grandes destrozos musculares No falta la alusión a su gesto heroico, en el ruedo y en el quirófano: No se quejó en ningún momento, ni siquiera antes de ponerle la anestesia. En la enfermería hay gente pa José Tomás es introducido en la ambulancia que lo esperaba en una salida en obras del hospital to Éste es un hombre estoico. Tiene una forma de ser muy especial. Soporta mucho el dolor. No es un hombre expresivo, pero sí un hombre muy entero frente al dolor. Hay algunos que ven una aguja y se ponen nerviosos. Éste es muy sereno Respecto a la cuestión de si el hecho de rematar la faena, con la sangre manando a borbotones, pudo agravar su estado, el cirujano Cobo declara: En este caso, no, pero si hubiese sido una lesión arterial entrañaría bastante peligro. De todos modos, este torero hace unos años, con la bolsa escrotal al aire, decidió también terminar la faena ¿Quién lo acompaña? se interesa una periodista televisiva. Sus familiares, un médico valenciano que va con él a todas partes y cuarenta personas más Y lo cierto es que aquello ñuelas con tal de verlo. Tres se colaron para llevarle la comida. ¡Qué guapo es! espetan a la salida. Por la planta patrulla un guardia de seguridad. Allí nos encontramos con su apoderado, Salvador Boix, que nos atiende con suma amabilidad: José Tomás está bien y, además, muy agradecido a todos los que se preocupan por él Pero Boix tiene que poner una barrera porque sabe que, de abrir la puerta 712, aquello sería un lugar de peregrinaje. En este caso, el enfermo parece el psicólogo que intenta curar los miedos de los que están a su lado, asustados aún. Su ánimo es grande- -manifiesta Boix- Él no se queja; ni de los toros ni de la cornadas ¿Restará el percance un ápice de su valor? Que no quepa la menor duda de que se va a arrimar igual y que su autenticidad seguirá vigente El singular apoderado, flautista de profesión, relata que lo primero que quiso averiguar el de Galapagar fue cómo había sido el quinto toro. Hasta que no pasó tiempo no le dijimos que le habían dado las dos orejas de su primero. Y se alegró mucho También dice que la tarde del 29 de agosto era muy especial para José Tomás: Era su reaparición en Linares, sesenta años después de la muerte de Manolete. Se alojó en el Cervantes. Brindó a Sabina... Fue una tarde muy especial, en la que estaba lleno de ilusiones, y vivió todo muy intensamente Era su homenaje a Manolete, un referente ético más que estético De ahí que, un día más, traspasara los límites: Estamos en Linares dijo José Tomás. Y con esa aseveración, como canta Sabina, sobran ya las palabras. Cinco acontecimientos, en el aire José Tomás, que reapareció el 17 de junio, ha convertido cada paseíllo de su regreso en un acontecimiento de no hay billetes Ayer cumplía su compromiso número 12 y le restan 5 más, aunque aún es pronto para saber cuándo reaparecerá. Éstas son sus próximas citas septembrinas: Palencia (día 2) Salamanca (12) Murcia (15) Nimes (16) y Barcelona (23) Calculo que en tres semanas podría torear, digo que eso sería lo normal... explicó el doctor Lo primero que quiso saber el de Galapagar fue cómo había sido el quinto toro, segundo de su lote era un hervidero de gente. Además de prensa y aficionados, los pacientes querían colarse cómo fuera en la habitación 712 para ver al ídolo caído. Hasta las enfermeras buscaban sus triqui- El Cid, a hombros en Linares R. P. LINARES. Ambiente mustio ayer en la plaza de Linares y sus alrededores. Nada que ver con la marea humana que el miércoles se precipitaba al reclamo de José Tomás. Nada de atascos ni aglomeraciones. Y en los tendidos, ocupados en su mitad, unos parecían dormitar, otros miraban al horizonte y los más comentaban la corrida del día anterior. La gente parecía estar fuera de cobertura en el tramo inicial del festejo. Gran parte de culpa de esa falta de conexión con lo que sucedía en el ruedo la tuvieron los toros de Juan Pedro Domecq, ayunos de casta y mansos en conjunto. Para colmo, Manzanares sufrió una hipoglucemia tras estoquear a su primero y no pudo matar el siguiente. Se mostró por encima del único que lidió. Con su genio, no resultó un toro fácil. Pese a los tornillazos y a que se metía por dentro, el alicantino anduvo con paso firme y torero. Le faltó afilar la espada. Dio cuenta El Cid del otro de su lote, un jabonero con buen aire y justo de fuerzas. En el último minuto, el de Salteras calentó los motores del personal- -aburrido y con ganas denoperder la tradición de una puerta grande por tarde- -con una larga cambiada y varios pasajes templados. Mató con eficacia y cortó dos orejas. Otra había logrado en el cuarto, con movilidad y nobleza, pero que buscaba chiqueros. Desgranó dos rondas con su clásico estilo para luego, con el toro en tablas, decantarse por jaleados circulares y un desplante. En su primero saludó. Sendas ovaciones cosechó Talavante, que sustituía a Cayetano, tras dos valientes faenas a un par de deslucidos juampedros.