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ABC VIERNES 31- -8- -2007 40 VERANO Y HUMO Laura Campmany 75 Las últimas horas Domingo 31 de agosto. 00.20. Abandonan el Ritz. Debido a la presencia de fotógrafos, marchan por la parte trasera del edificio a bordo de un mercedes S 280, conducido ahora por Paul Henry. En el lugar del copiloto viaja Trevor Rees- Jones, guardaespaldas de los Al Fayed. 00.25. El mercedes entra en el paso subterráneo de la Place d Alma a una velocidad de entre 118 y 155 km. por hora. Choca contra un bordillo y luego se empotra contra uno de los pilares del túnel. Hay indicios de que antes de entrar en el túnel, el coche tiene un contacto oblicuo con un Fiat Uno blanco que nunca ha aparecido. La investigación concluye que ni ese automóvil ni los de los fotógrafos causaron directamente el accidente. Ninguno de los ocupantes del mercedes llevaba puesto el cinturón de seguridad; que probablemente les habría salvado la vida, según Scotland Yard. 00.26. Los servicios de emergencia reciben la primera llamada. 00.32. Llega la primera dotación de auxilio. Diana, aún consciente, está en el suelo de la parte trasera. Dodi, aparentemente muerto, aparece en los asientos traseros. En los delanteros, el conductor está muerto y el guardaespaldas sufre graves heridas. 01.00. Diana es sacada de los restos del vehículo y sigue siendo atendida. 01.30. Dodi Al Fayed es declarado muerto. 02.06. Aún con vida, Diana llega en ambulancia al hospital Pitie- Salpetriere. 04.00. Los médicos declaran la muerte de la Princesa de Gales. ROMANCE DE LADY DI Hoy hace justo diez años nos tuvimos que dormir con una triste noticia: había muerto Lady Di. Aquella chica rebelde, la estrella del colorín, penetraba en la leyenda- -tras los pasos de James Dean- -dejando un bello cadáver y cerrando, con su fin, la historia de una promesa que nadie quiso cumplir, donde se mezclan y bailan en una especie de twist la ambición y la inocencia, la flema y el frenesí, un llanto como de niña que se olvidó de reír, una corona de espinas, un vestido de organdí, un olor a podredumbre, un perfume de jazmín, camas manchadas de nada, laberintos de marfil, tampax, amantes, traiciones, viajes, leprosos, carmín, mayordomos indiscretos, reinas que pierden al bridge, entrevistas, confesiones, contraataques de The Firm un divorcio millonario a cambio de un let it be yates que surcan los mares, citas de amor en el Ritz, paparazzis implacables, misteriosas limousines, un túnel agazapado bajo el alma de París esperando a una princesa ya destinada a morir, y ese mal gusto que deja, en la boca, descubrir que en la vida es casi siempre Goliat quien vence a David. Aunque jugara sus cartas sin saberlas repartir, no merecía Diana morir tan joven y así. Si fue insensata o astuta, si sufrió o hizo sufrir, si entre todos la engañaron o ella sola dijo sí, si aquello fue un accidente, o un trabajito sutil, no parece que los jueces nos lo vayan a decir. Pero hay algo en sus retratos, en su sonrisa infeliz, en su mirada perdida en sabe Dios qué jardín que no encaja en el sumario, que no para de latir, que no acaba de vestirse completamente de gris, y seguirá titilando y dando cuenta de sí así que pasen los años, like a candle in the wind... Las últimas imágenes de la pareja con vida, tomadas por la cámara de seguridad del hotel Ritz horas antes del fatal accidente caban lo contrario. El príncipe Guillermo me ha confirmado que su madre no le había dado la más mínima indicación de tales planes en el futuro El informe destaca que hasta el día de su muerte, Diana y Dodi sólo se habían visto durante 29 días, un tiempo muy corto para que la Princesa de Gales accediera a un compromiso que, según Mohamed Al Fayed, iba a nunciarse el 1 de septiembre, al día siguiente del accidente. La versión del embarazo es sostenida por Al Fayed, basándose en una fotografía tomada a la Princesa de Gales ese verano y en la revelación que, según asegura, la pareja le había hecho aquellos días. Scotland Yard responde que la famosa foto, en la que Diana aparece en bañador, fue tomada el 14 de julio, horas antes de que mantuviera su primer encuentro con Dodi. Aunque en el hospital no se le realizó ningún test de embarazo, algo normal pues esa posibilidad sólo trascendió después, las pruebas realizadas posteriormente con restos de sangre encontrados en la alfombrilla del coche indican que la Princesa de Gales no se encontraba en gestación. El embalsamamiento parcial de su cuerpo se acogió a la legislación francesa y su objetivo, según insiste Scotland Yard, fue el de preservar el cadáver para su traslado a Londres y restaurarlo de sus heridas en atención a la dignidad de la difunta y a su familia. Las tres horas perdidas de Paul Henry, entre las 7 de la tarde que abandonó el Ritz tras la marcha de Diana y Dodi, y las 10 de la noche, en que fue llamado para regresar ante la nueva presencia de la pareja en el hotel, siguen siendo un misterio. Se ha apuntado a la posibilidad de que en ese tiempo Henry hubiera tramado provocar un accidente, y se ha sugerido que pudiera haber trabajado para los servicios secretos británicos. Scotland Yard reconoce que no se ha podido averiguar qué hizo Henry en esas tres horas, pero niega que trabajara para ningún tipo de espionaje y rechaza cualquier posibilidad de una conspiración. Ésta hubiera requerido un cuidadoso, meticuloso y coordinado plan cuando en realidad la sucesión de acontecimientos fue totalmente improvisada. Cuando a Henry se le dio permiso a las 7 de la tarde de abandonar el Ritz, no sabía que tres horas después sería llamado para volver al hotel. El informe indica que expresó sorpresa cuando su presencia fue requerida. Cuando a las 10: 20 de la noche, Dodi le comunicó que se pondría en marcha un plan para burlar a los paparazzi, aún quedó por concretar hasta más tarde en qué coche viajaría la pareja y quién sería el conductor. Que Paul Henry estuviera bebido ha sido algo cuestionado por Mohamed Al Fayed y sus abogados, que han venido aduciendo que las muestras de sangre analizadas fueron cambiadas. Cuando a las 10 de la noche regresó al Ritz, tomó dos copas de Ricard en el bar del hotel. Eso queda por debajo del límite de alcoholemia que permitía la legislación francesa. Sin embargo, los análisis de sangre mostraron que ésta contenía 1,74 gramos por litro en el momento del accidente, claramente por encima de lo permitido. Debió de haber bebido más fuera del bar pues, por otra parte, no supo hasta el último momento que iba a conducir el coche. Las pruebas de ADN de las muestras de la sangre realizadas en Francia y en el Reino Unido indican que las muestras pertenecían a Paul Hen- Alcoholemia de Henry Tres horas perdidas ry según Scotland Yard. La investigación de Scotland Yard confirma que justo antes de entrar en el túnel, el mercedes tuvo un contacto oblicuo con un Fiat Uno blanco. Tanto la Policía británica como la francesa han determinado que el roce fue meramente accidental y que no provocó que el mercedes se estrellara, negando así que el vehículo tuviera intención de causar el accidente. No obstante, coche y conductor siguen sin aparecer, y se estima difícil que el dueño se presente ante las autoridades, cuando menos por temor a una acción judicial por no pararse a auxiliar a las personas accidentadas. El informe de Scotland Yard se limita a descartar que el Fiat Uno fuera propiedad del fotógrafo francés James Andanson. Éste tenía un modelo igual, pero más viejo que el buscado, y su esposa testifica que esa noche estuvo en casa con ella. No obstante, el caso Andanson ha añadido aún más misterio: se suicidió en 2000 y poco después hubo un robo en su oficina. A pesar de afirmaciones contrarias, el robo fue completamente investigado y conocidos criminales profesionales fueron detenidos. No hay evidencia de que James Andanson fuera un agente de ningún servicio secreto Por otra parte, algunos testigos aseguran haber visto algún destello de luz blanca en el túnel previo al accidente. El informe ha sido incapaz de determinar la veracidad de ese testimonio, pero indica que, en cualquier caso, esa luz no tuvo ningún efecto deslumbrante.