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ABC JUEVES 30- -8- -2007 VISIONES 40 75 BELLEZA A CONTRAPLANO CHIPS DE VERANO José Manuel Nieves ¿LOLITA O LOLAZA? Caso: Lolita Acusado: Stanley Kubrick. Cómplices: James Mason, Sue Lyon, Peter Sellers y Shelley Winters. Estados Unidos- Gran Bretaña, 1962. El poder de una mirada Teresa de la Cierva Marta Barroso Que una mirada vale más que mil palabras lo sabemos todos. Los ojos son, probablemente, los órganos más expresivos del cuerpo humano. Cómplices de sentimientos, delatores de emociones, basta con que dos miradas se crucen para que surja una atracción. Fatal o no. ¡Qué miedo! Ante tanto poder, mucho cuidado. La zona del contorno de los ojos, especialmente delicada, afronta mal el paso del tiempo. Y muy mal, la temporada de verano en la que el astro rey ha atacado a su gusto y convertido esta zona, de fragilidad extrema, en terreno abonado para sus rayos ultravioletas. Imposible imaginar todos esos contornos de ojos que no han sido protegidos debidamente durante estos días. Y mira que se lo hemos repetido... Protección, protección y protección, pero... En fin, para los que- -además de no atender- -decidan por fin cuidarse y mantener la piel de esta zona en óptimas condiciones, un producto de lujo que acaba de nacer: Skin Caviar Luxe Eye Lift de La Prairie (252 Este tratamiento, de efecto tensor inmediato, cuida la piel, la nutre y aporta energía gracias al extracto de caviar; además, por supuesto, lucha contra los signos de envejecimiento. Ojo al dato. Federico Marín Bellón ¿Puede Second Life pasar a ser el mayor desierto del mundo? Ya decía yo que algo raro le pasaba a Second Life. Demasiados sitios se están quedando completamente (o casi) vacíos, y produce una sensación cuando menos extraña recorrer mansiones impolutas, parques que parecen recién estrenados y lujosos edificios de empresas de renombre sin cruzarse absolutamente con nadie. Y no es que no haya gente deambulando por el mundo virtual, que haberlos, haylos... Es que nunca hay demasiados conectados al mismo tiempo (apenas unas decenas de miles entre millones de registrados) y además tienden a arremolinarse en los mismos lugares. Está claro (ya lo dicen los analistas) que al final Second Life no está resultando rentable para las empresas, que están abandonando poco a poco esa región del ciberespacio para volver al mundo de siempre. Lo malo es que a menudo dejan allí, incorruptibles, sus edificios y sus instalaciones vacías, lo que da un aire bastante fantasmal al paisaje. Para los navegantes que les ocurra lo que a mí, que en cuanto se salen de los cuatro sitios no se cruzan ni con un perro virtual, que apunten, que no falla: Playas nudistas, casinos, discotecas y lugares de alterne varios. Esos sí que no fallan. Como en la vida misma... ara abreviar, nos ahorraremos el citadísimo primer párrafo de la novela, que hay mucha tela que cortar. Nabokov accedió a perpetrar él mismo esta magnífica traición, aunque en su inexperiencia entregó un guión que habría necesitado ocho horas de película. Kubrick, de todos modos, anduvo lejos de seguir al pie de la letra un libreto en el que el autor ruso se había atrevido a incluirse en una breve escena blandiendo su arma preferida, un cazamariposas. A Nabokov le dolió aquel desprecio, aunque la cinta no renunció al reclamo de su nombre en los títulos de crédito. Los problemas de Lolita vienen de antes. Laurence Olivier y David Niven declinaron un papel que rayaba la pedofilia, y Cary Grant se sintió con derecho a ofenderse, mientras que Peter Ustinov fue vetado por ser homosexual y, sobre todo, demasiado buen actor (amenazaba con comerse el personaje y la película entera) James Mason se quedó con un personaje que no le era del todo ajeno, envuelto como estaba en una aventura con una joven actriz. Para el papel femenino las dificultades no fueron menores. Kubrick vio fotos de 800 menores y eligió a dos que no lograron el consentimiento pa- P James Mason, a los pies de una Sue Lyon demasiado toreada aparentaba 18- -edad a la que la actriz, que merece un artículo aparte, ya había cazado al primero de sus cinco maridos- convendremos en que a Stanley le faltó poco para dirigir Lolaza La nínfula, en el mejor de los casos, había volado y la esencia de la novela se había derramado por el suelo. Humbert Humbert es un enfermo confeso, no un maduro con un calentón. Puestos a ceder, Kubrick se planteó incluso casarlos, enroque que Nabokov, aún más aficionado al ajedrez, se negó a completar. La confesión del director hace innecesario continuar: Me culpo de gran parte de la película; debido a las presiones que ejercieron el Código de Producción y la Legión Católica de Decencia, creo que no dramaticé lo suficientemente el aspecto erótico de la relación Kubrick pagó su pena con el exilio en Gran Bretaña hasta su muerte. Descanse en paz. La edad (y el busto) de Sue Lyon traicionan la esencia de la novela terno. Sue Lyon se le apareció en un programa de televisión. No sólo daba el personaje, sino que tenía una talla de sujetador suficiente para apaciguar a los censores. Hete aquí el gran lastre del filme. Si Nabokov tuvo problemas para editar su novela- -hoy le resultaría casi imposible- la película no podía empezar siquiera a rodarse sin que el dinero diera su aprobación (incluso Adrian Lyne tuvo problemas con su versión de 1997) Como primera providencia, la censura obligó a subir la edad real de la protagonista de los 12 a los 14 años. Si a eso se añade que Sue Lyon tenía 16 y