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ABC JUEVES 30 s 8 s 2007 ESPAÑA 15 Edurne Uriarte NACIONAL UNA IZQUIERDA De vuelta a las trincheras Zapatero adelanta un día su regreso de las vacaciones y ayer se incorporó a su despachó de Moncloa s Rajoy aterrizó el martes en la sede de la calle Génova s Ambos líderes preparan las estrategias para el curso político que arranca el fin de semana J. L. LORENTE MADRID. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, han dado ya por concluidas sus vacaciones de verano y se encuentran en sus despachos con el fin de preparar el nuevo curso político que arranca este fin de semana. Zapatero se incorporó al trabajo ayer mismo- -un día antes de lo previsto- -tras pasar una semana en la comarca de los Oscos (Asturias) Rajoy, por su parte, aterrizó en la sede central de la calle Génova el pasado martes y ya ha mantenido diversas reuniones con sus principales colaboradores. El Partido Popular celebrará la apertura del curso de forma oficial el sábado en el castillo de Soutomaior (Pontevedra) con la presencia de Rajoy y de más de mil simpatizantes y afiliados del PP. Zapatero, por su parte, dará el pistoletazo de salida a la actividad política de los socialistas un día después- -el domingo- cuando participe, como suele ser habitual en los últimos años, en la fiesta político- sindical de Rodiezmo, localidad leonesa donde se celebra un multitudinario encuentro entre mineros de Asturias y León. Los dos principales dirigentes políticos del país son conscientes de la importancia del nuevo curso político, en el que volverán a enfrentarse en una decisiva cita con las urnas en marzo, si no hay un adelanto electoral por medio. Así, los mensajes que Zapatero y Rajoy lancen el próximo fin de semana serán fundamentales para la estrategia que socialistas y populares seguirán en los próximos meses. Rajoy dará a conocer a sus bases y a la opinión pública que su labor de oposición al Gobierno de Zapatero mantendrá un tono duro y exigente. Algo que quedó demostrado ayer mismo, con la presentación de un recurso de insconstitucionalidad contra la ley del suelo que elaboró el Gabinete socialista. Lo primero que hizo el presidente del PP nada más llegar a su despacho tras las vacaciones es dar la orden a sus colaboradores para que la norma sobre el suelo- -presentada por el PSOE como una de sus principales bazas para luchar contra la corrupción urbanística- -fuese directamente al TC. La estrategia de los socialistas pasa por sacar partido a los flancos débiles que se le han abierto en los últimos días al PP. La batalla por la confección de las listas electorales de los populares y el debate- -ficticio o no- -sobre la sucesión de Rajoy le han venido como caídos del cielo al PSOE cuando sólo quedan siete meses para las elecciones generales. A ese fin están volcados José Blanco, desde el partido, y Diego López Garrido, desde el grupo en el Congreso. En el ámbito parlamentario, a los socialistas sólo les queda pendiente una complicada negociación presupuestaria- -con importantes escollos Flancos débiles del adversario en el frente nacionalista que sólo podrán ser salvados si el PSOE tira de chequera- -y una de sus principales armas para atraerse el voto de la izquierda: el trámite parlamentario final de la ley de memoria histórica. Las estrategias que populares y socialistas diseñan para este arranque de curso podrían verse alteradas por la ofensiva que la banda terrorista ETA puso en marcha- -aunque sin muertos- -tras la ruptura de la tregua y que se ha incrementado en la última semana con dos coches bomba en Vizcaya y Castellón. El cambio que parece apreciarse con respecto al final del curso anterior es que PP y PSOE han suavizado su enfrentamiento a cuenta de la lucha antiterrorista y no se prevé- -de momento- -que el Parlamento se vaya a convertir en campo de batalla cuando se estrene el periodo de sesiones, en septiembre. Rajoy, ayer, con Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz- Gallardón AFP in Zapatero al frente del PSOE y, sobre todo, del Gobierno, ni Ciutadans ni el nuevo partido de Basta Ya habrían nacido. Ambos son el producto de la frustración de un sector cívico e intelectual de la izquierda cansado de esperar la maduración de una izquierda nacional, desvinculada del antifranquismo y de su dependencia de los nacionalismos. Y que se ha encontrado con una reorientación de la izquierda justamente en la dirección contraria. Con pactos con el nacionalismo más radical, con el vaciamiento nacionalista del Estado e, incluso, con los coqueteos con ETA. Pero el partido de Basta Ya tiene más posibilidades de asentarse en la política nacional que Ciutadans. No sólo porque va a tener a una líder fuerte y carismática como Rosa Díez a la cabeza frente a un amateur como Rivera. También, porque los primeros pasos de este nuevo partido parecen indicar que su definición ideológica y de espacio electoral va a estar más delimitada y madurada que la de Ciutadans. El problema de Ciutadans es que se presenta como una plataforma crítica de los nacionalismos sin ubicación clara en el espacio izquierda- derecha. Es decir, sin armazón suficiente para trascender ese único objetivo. El nuevo partido, menos indeciso sobre su emplazamiento en la izquierda y con vocación de implantación en todo el territorio nacional, tiene un espacio en la alternativa a la izquierda filonacionalista desde la propia izquierda. A diferencia de los países de nuestro entorno, en España no hay una izquierda nacional. Y algunos de los líderes que, como Bono, creyeron en ella, se plegaron hace tiempo a Zapatero. La tentación, que también asoma en los primeros pasos de este partido, de buscar algunos votos en la derecha, es un error que difuminaría ese espacio. La derecha ya hace ese discurso nacional y de fortalecimiento del Estado que ahora también asumirá el nuevo partido. El PSOE la ha estigmatizado precisamente por eso. El problema nacional de la España democrática, sufrido especialmente por los ciudadanos de las dos comunidades en las que surgen los nuevos partidos, no está en la derecha. Ahora está en la izquierda. S