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Miércoles 29 de Agosto de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.495. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Una verdadera bestia El número uno mundial del sumo, Asashoryu, escandaliza a todo Japón con sus salidas de tono, el quebranto de las tradiciones del deporte más sagrado en Oriente y por los problemas con sus vecinos, compañeros y sociedad nipona en general POR MANUEL FRÍAS a opinión pública japonesa está consternada estos días. Y no es porque la vida esté cada vez más cara, los atascos sigan sin solucionarse o sus atletas no ganen nada en el Mundial que se celebra aquí en medio de la indiferencia general, sino por el culebrón en que se ha convertido la vida del luchador de origen mongol Asashoryu (nombre que significa dragón azul de la mañana número uno actual del sumo, práctica que más que deporte es en este país una religión y en el que sus estrellas son consideradas casi dioses. Asashoryu tiene la categoría de yokozuna (gran maestro) algo que no es normal para un extranjero como él como lo demuestra que a lo largo de la historia que se comenzó a escribir en el siglo XVII sólo lo han tenido antes Akebono (hawaiano) y Musashimaru (samoano) Con Dolgursuren Dagvadori, nombre real de Asashoryu (26 años, 1,84 metros de altura y 140 kilos de peso) llegó pronto el escándalo al sumo, un deporte venerado en Japón por conservar intocable su rígida tradición y por las relaciones que guarda con la religión sintoísta. La lista de escándalos, que se recuerden, es amplia: ha llegado a fotografiarse con traje y no con el atuendo tradicional japonés; ha sido acusado (pero no se ha demostrado) de comprar combates para asegurarse victorias; ha sido descalificado de un combate por agarrar del pelo a un rival (lo que está considerado como un sacrilegio) y liarse luego a guantazos con el mismo luchador tres días después en un urinario público; ha llegado en alguna ocasión a esparcir la sal que purifica el dohyo (cuadrilátero) con la mano izquierda (otro L El número uno mundial del sumo, dispuesto a hincarle el diente a un pescado crudo tan descomunal como él sacrilegio) cuando se debe hacer con la derecha; ha metido en Japón a compatriotas suyos ilegalmente; y ha aterrorizado a sus vecinos cuando celebraba borracho una victoria. Su esposa visitó al día siguiente a todos sus vecinos para disculparse. Cuando Asashoryu pidió disculpas dijo: He molestado a mis vecinos, pero por suerte ninguno ha resultado herido Pero lo más fuerte estaba por llegar. Primero, cuando alegando una lesión en la espalda y en el codo, renunció a competir en un torneo benéfico en Japón para trasladarse a Mongolia, donde jugó un partido de fútbol también con fines caritativos, con niños. Como es un ídolo (el Beckham nipón) sus desplazamientos son seguidos por la televisión y las imágenes se vieron aquí. Se le sancionó sin disputar los torneos de Tokio (septiembre) y Kyushu (noviembre) y se le redujo un 30 por ciento su salario que es de 17.500 euros mensuales. Es la sanción más severa impuesta a un yokuzona desde la creación de los bushos (torneos tradicionales) hace 80 años. AP Esparció sal con la mano izquierda (un sacrilegio) aterrorizó a sus vecinos, pegó a un rival y finalmente se le diagnosticó desorden mental Después, el fisco descubrió que había defraudado 110 millones de yenes (más o menos un millón de euros) por los llamados ingresos atípicos por publicidad y exclusivas de televisión como la venta de su estrafalaria boda. Finalmente se hizo público el lunes que se le ha detectado un desorden mental (lo raro es que no lo hubiesen descubierto antes) y el psiquiatra de la Asociación de Sumo de Japón, Shuichiro Takagi, ha aconsejado que es preferible que el campeón reciba tratamiento en su país natal, en Mongolia Los miembros de la Asociación ratificaron esta petición por unanimidad, en una reunión que fue televisada en directo y cuyo resultado ha abierto prácticamente los informativos de este país.