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ABC MIÉRCOLES 29- -8- -2007 VISIONES 40 75 BELLEZA A CONTRAPLANO CHIPS DE VERANO José Manuel Nieves PALTROW- FREEMAN, CITA A CIEGAS Caso: Seven Acusado: David Fincher. Cómplices: Morgan Freeman, Brad Pitt, Gwyneth Paltrow, Kevin Spacey y R. Lee Ermey. Estados Unidos, 1995. Sin previa cita Teresa de la Cierva Marta Barroso Mañana es nuestro último día. Se acaban las vacaciones y con ellas nuestras columnas de verano. Qué tristeza, ¿verdad? El fin de nuestras columnas, por supuesto. La rutina- -y la dirección, claro- -se impone y no nos queda más remedio que decirles adiós. Pero antes de llegar al punto final, hay que hablar de la renovación de la piel, un paso fundamental para afrontar el otoño en óptimas condiciones. Con el sol, el calor y la humedad del verano, la superficie de la piel se vuelve más rugosa, el tono más opaco y los poros se ensanchan. Un desastre, vamos. Para renovar la piel de verdad se puede pasar por la consulta de un dermatólogo, y someterse a algún tratamiento más profundo, o bien probar Idealist (60 uno de los productos estrella de Estée Lauder, un suero refinador de la piel y reductor de poros. Con una avanzada fórmula que acaba de ser renovada, el nuevo Idealist aumenta su capacidad de disminuir el tamaño de los poros abiertos y de disolver las impurezas atascadas en el interior de los mismos. Cuatro semanas de aplicación son suficientes para que el aspecto de los poros abiertos se reduzca y la piel aparezca lisa, radiante y saludable. Perfecto para todas las edades. Federico Marín Bellón Si todos los chinos enviaran un SMS al mismo tiempo... Tengo un amigo que tiene una obsesión extraña, yo diría que enfermiza, y que como no se la quite, creo que va a terminar muy mal. Es una fijación del tipo de la que tienen esas personas que no pueden ir por la calle si no van contando los pasos que dan, los taxis que pasan o las farolas de las aceras cuando van en coche. Mi amigo (esta vez no diré su nombre) tiene la manía de convertirlo todo en megas Ya me dirá, si algún psiquiatra lee esto, lo que puede significar. Pondré un ejemplo, el último. Se ha buscado mi amigo las cifras de cámaras digitales en España y ha calculado, suponiendo que de media tienen instalada una tarjeta de un mega, que sólo en agosto se han hecho unos setenta millones de megas de fotografías. Cantidad que después irá a parar a los ordenadores de la concurrencia y a saturar las líneas de datos... En Navidad, hizo lo mismo con los SMS, calculando grosso modo el peso de los cientos de millones de mensajes cortos que los españoles enviamos entre Nochebuena y Nochevieja. Por cierto, también calculó que si todos los chinos enviaran un SMS al mismo tiempo y al mismo operador, pesarían tanto que sus redes se colapsarían sin remedio. Como digo, una enfermedad... lgo tan cotidiano como los siete días de la semana, los siete pecados capitales y el tópico de juntar a un policía negro con otro blanco, a uno que se jubila con otro que se abre paso, le bastó a David Fincher para crear este nada trillado thriller de final antológico. Desde los títulos de crédito, que han creado escuela, el director deja claro que tiene algo nuevo que decir, por más que su atmósfera húmeda y oscura remita de forma irremisible a Blade runner Precisamente por el lado meteorológico se puede encontrar algún error menor a la cinta, que el propio director confiesa en el DVD tapa negra: en una escena de coche es notorio que a los dos agentes no les llueve con la misma intensidad. Diluvia sobre mojado con la huelga de brazos caídos de los traductores de títulos. Si la moda anglófila no fuera tan reciente, habría alcanzado a Los seven magníficos Blancanieves y los seven enanitos e incluso Seven años en el Tíbet también con Brad Pitt. Pero el mejor de todos sería Seven novias para seven hermanos Y ya está bien, que seguro que lo han pillado. Volviendo a los presuntos gazapos (el adjetivo es aún más necesario en un filme policia- A Brad Pitt y Morgan Freeman, duelo en la sombra arruinaría el final de la película. Poco después, Spacey se entrega y su abogado promete una confesión si los policías acceden a sus caprichos. Lo sorprendente es que sean ellos quienes deciden; cuesta creer que les competa. Peor es la escena- comodín de la cita entre Morgan Freeman y Gwyneth Paltrow. Con vistas al final y a la taquilla, el guionista necesitaba que el veterano agente conociera el embarazo de la chica antes que su marido y, por lo visto, no se le ocurrió nada mejor. En realidad, otra escena anterior justificaba algo el gratuito encuentro, pero fue suprimida en el montaje. Y llegamos al fabuloso final, que el estudio quería cambiar porque suponía la victoria póstuma del criminal. Tuvo que ser Brad Pitt, encaprichado con la escena, quien vetara otro desenlace: Morgan Freeman es quien mata a Kevin Spacey, para fastidiar. El estudio quería otro final para robar a Spacey su victoria póstuma co) el elaboradísimo plan de Kevin Spacey, quien se borró de los títulos de crédito para elevar al grado de morrocotuda la sorpresa de su aparición final (y para librarse de las entrevistas de promoción) tiene puntos oscuros. El hombre lleva más de un año leyendo a Dante y a Milton y matando de hambre a un desgraciado. Lo tiene todo planeado al milímetro, pero cuando irrumpen en escena Pitt y Freeman, cambia de rumbo y de víctimas. Pese a todo, casi se los carga a tiros en una improvisada escaramuza, aunque a mister Jolie le perdonará la vida más adelante, consciente de que lo contrario