Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 29- -8- -2007 RICOS SOLEMNES 40 73 Kirk Kerkorian El inversor cabreado JOSE LUIS DE HARO ste octogenario boxeador consiguió meter un buen revés a General Motors justo en el momento en que un halo de esperanza parecía despuntar en el horizonte del alicaído fabricante automovilístico más grande de Estados Unidos. Eso sí, la jugada le pasó factura. A sus 89 años, este multimillonario inversor, que hizo su fortuna gracias a la compraventa inmobiliaria en la pecaminosa ciudad de Las Vegas, puso contra las cuerdas al fabricante automovilístico, después de que éste no aceptara aliarse con Renault y Nissan, un pacto que Kerkorian promocionó y apoyó hasta la saciedad. Cuando GM anunció su decisión no sabía que desataría las iras de su mayor inversor, que por aquel entonces contaba con alrededor del 10 de la compañía y que no tardó ni un instante en mostrar su furia contra el fabricante de coches. En primer lugar, Kerkorian canceló inmediatamente E su intención de aumentar considerablemente su participación en GM y a continuación retiró de la junta directiva de la compañía a Jerome York, su representante en la cúpula del fabricante a través del brazo financiero del inversor, Tracinda Investments. De sobra es conocida la amistad de Kerkorian con el carismático Carlos Ghosn, el gurú que supo meter en cintura a Nissan y que actualmente dirige el fabricante nipón y Renault sin aparente esfuerzo. Esta camaradería pronto despertó los celos de Rick Wagoner, consejero delegado de GM y que, según las malas lenguas, pensó que la propuesta del menáge a tròis automovilístico era el derechazo final de Kerkorian para dinamitar su poder dentro de la compañía. Por supuesto, en este ring existieron muchos puntos de vista y también se pudo justificar la impaciencia de Kerkorian si se tiene en cuenta que su inversión en GM superaba la friolera de los 1.600 millones de dólares. Ante esta situación, a Kerkorian, un hombre de recursos donde los haya, se le presentaron dos estrategias a seguir. La primera, la venta de sus participaciones en GM, un signo que podría interpretarse como una derrota y este luchador, que abandonó el colegio a los 13 años para perseguir su sueño de convertirse en boxeador profesional, no aceptaría retirarse con los bolsillos repletos de dinero y la cabeza gacha. Por supuesto, lo que se esperaba de este ex miembro de la Royal Air Force británica, con la que voló en verdaderas misiones suicidas, es que desatase una verdadera batalla sin cuartel contra Wagoner y el resto de GM. Finalmente, a penas 18 meses después de convertirse en su primer accionista con un 9,9 del capital, el visionario anunció su salida de la compañía. Según el mercado, la impo- sibilidad de influir en la gestión de esta empresa en crisis frustraron al empresario. Kerkorian es un excelente estratega, una destreza que ha desarrollado desde que comenzó su vida laboral a la temprana edad de nueve años para ayudar a su familia, que por aquel entonces vivía en la ciudad de Los Ángeles. Nadie diría que este inversor acostumbrado a aparecer en la lista de los hombres más adinerados del mundo de la revista Forbes, donde ocupa el puesto 53, trabajó ordeñando vacas para financiarse una de sus mayores pasiones, volar. Más tarde fué reclutado por el ejército. Con el dinero ganado y unos ahorros que disponía se decidió por dar rienda suelta a su faceta de emprendedor y creó una empresa de vuelos charters: Transinternational Airlines. Con más de 8.700 millones de dólares en su bolsillo, este genio empresarial ha abarcado campos tan distintos como las aerolíneas comerciales, los hoteles y centros de entretenimiento o los coches, un mercado donde parece haber salido escarmentado. La iniciativa de su empresa Tracinda, un holding de inversiones que se compone de los nombres de sus hijas, Tracy y Linda, lleva el toque personal del armenio y reflejan que es un jugador que sabe apostar fuerte. Su predilección por las compañías automovilísticas ha sido una de las principales fijaciones de este multimillonario, pero siempre han estado envueltas en polémica. A finales de los años 1990, Kerkorian intentó hacerse con el Grupo Chrysler pero en 1998 la alemana Daimler Benz se hizo con el tercer fabricante estadounidense en una operación que fue calificada con una fusión. Kerkorian, que por aquel entonces era uno de los mayores accionistas privados de Chrysler, acusó a Daimler Benz de engañarle, al considerar que la compañía alemana en realidad absorbió al grupo Chrysler para evitar pagar 10.000 millones de dólares en bonificaciones. Por supuesto, los líos de faldas también han estado presentes en la vida de Kerkorian. Cuando durante el 2001 su tercera esposa, Lisa Bonder, ex jugadora de tenis de 48 años, le quiso endosar una paternidad que no era suya, se negó a aceptar al churumbel y no dudó en declarar públicamente que no era fértil. Más información en: http: www. forbes. com De hoteles a coches El empresario Kirk Kerkorian asiste a un juicio en Wilmington EPA A pesar de ocupar el puesto 53 de la lista Forbes, trabajó ordeñando vacas para financiarse una de sus pasiones, volar