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ABC MIÉRCOLES 29- -8- -2007 La mala gestión de los incendios pone al Gobierno griego contra las cuerdas Costas Caramanlis, primer ministro 25 Una rosa de dos colores Gül es un representante cospomolita de la sociedad turca, pero a la vez un musulmán ferviente que habla árabe y tiene muchos contactos en Oriente Próximo POR ENRIQUE SERBETO El nuevo presidente turco, Abdula Gül (que significa rosa en turco) podría ser una representación de la sociedad de su país. Es a la vez un refinado hombre de mundo, educado en Gran Bretaña, y un musulmán devoto que habla árabe y que fue ejecutivo de las instituciones financieras islámicas. ¿Cuál de los dos va a ser el presidente de Turquía? Desde la llegada al poder en 2004 del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) Gül ha sido la sombra del líder Tayip Erdogán. Fue primer ministro mientras éste estaba inhabilitado legalmente por unas declaraciones extremistas, y ahora ha sido designado el candidato del partido al puesto de presidente de la República porque Erdogán no se ha atrevido a ocupar él mismo el cargo, a la vista de las tremendas presiones que tal idea había desatado. Es decir, en lo esencial ambos son iguales, y en los matices hasta ahora ha prevalecido Erdogán, que sigue siendo el que controla el partido y toda su maquinaria. Gül debe convencer antes que nadie a los militares de que no va a poner en peligro lo que ellos consideran sacrosantos principios de la república laica, pero al mismo tiempo tiene que ser la gran válvula de escape para toda una serie de proyectos muy queridos por los electores del AKP que estaban bloqueados por los anteriores presidentes. Los uniformados esperarían un gesto, sobre todo de su esposa, si ésta fuera capaz de aparecer en público sin el pañuelo en algunas ocasiones protocolarias, o, de lo contrario, este pequeño accesorio vestimentario amenaza con convertirse en una de las piedras de escándalo en la política La jornada de elección del presidente turco no estuvo exenta de reivindicaciones laicas do ni a Gül ni al primer ministro Erdogan a actos oficiales para que no vinieran sus respectivas esposas al palacio de Çancaya, considerado como un edificio oficial. Su esposa, Hayrunisa Ozyurt, estaba entre las firmantes del recurso que varias organizaciones turcas (entre ellas el AKP) presentó al Tribunal de Derechos Humanos del Consejo de Europa, que falló en contra de sus pretensiones. La revocación de esta ley sería una revolución impensable en muchos sectores de la sociedad turca. Ahora, con Gül en el palacio de Çancaya, es posible que sea al revés y que quienes no quieran venir sean los militares- -que ayer lucieron por su ausencia en la toma de posesión presidencial- -y los representantes de las fuerzas kemalistas. En su discurso, Gül dio algunas pistas al decir que considera que la libertad de expresión, pensamiento, religión y conciencia, que están reconocidas en la Constitución, son la garantía de una vida digna para nuestro pueblo Es decir, los tiempos en los que se anulaba la expresión religiosa se han terminado y empieza ahora un periodo en el que la libertad religiosa se enciende de una manera activa. REUTERS HORIZONTE Ramón Pérez- Maura FRENTE A LA CONTRADICCIÓN urquía ha salido de la crisis en la que estaba envuelta. O tal vez no. El nuevo presidente, Abdulá Gül, cuenta con el respaldo implícito de la mayoría de la sociedad turca que dió un apoyo arrollador a los islamistas en las últimas elecciones. Los intentos de los laicistas de impedir la elección de un presidente islamista simplemente han fracasado porque la gran mayoría de los turcos quiere precisamente eso: que un islamista de corte moderado como Gül sea su presidente. Quienes desde el alto mando del Ejército volvieron el pasado lunes a manifestarse contra esta elección democrática ponen de manifiesto las contradicciones a las que se enfrenta esta Turquía que quiere ser T Primeras pistas ABC. es Galería de imágenes de la toma de posesión del presidente turco en abc. es internacional Decir que el partido de Erdogan es el equivalente islámico de la democracia cristiana es engañarse contada en el número de las naciones integradas en la Unión Europea. En poco más de 24 horas se ha vuelto a poner de manifiesto que en Turquía el Ejército sigue considerándose el garante del modelo de Estado, algo que no ocurre en ningún país de la Unión- -y me atrevería a decir que en ninguno verdaderamente democrático- -y el país tiene ahora como jefe de Estado y como jefe de Gobierno a sendos políticos que creen que la religión debe jugar un papel central en la vida pública. Que piensan que su sociedad debe construirse sobre el modelo que dicta su fe. Algo que tampoco ocurre en ningún país de la UE. Y decir, como pretenden algunos, que el partido de Erdogan es el equivalente islámico de la democracia cristiana europea es querer engañarse. Fue un ex primer ministro democristiano, belga por más señas, el que impidió que en el preámbulo de la Constitución Europea se hiciera una referencia a Dios. Ruego se me indique qué islamista turco desearía tomar una iniciativa así en su país. Muchas son las contradicciones turcas que se han revivido en las últimas horas. Se cierre o no esta crisis con la elección de Gül, hay que defender el derecho de los turcos a ser gobernados por quien tengan por conveniente. Pero es igualmente legítimo el derecho de los europeos a decir que el modelo de Estado que quieren los turcos para ellos no es un modelo compatible con la Unión Europea. turca, tapando otros asuntos que deberían estar en el primer plano de la agenda, como el ingreso en la UE o la consolidación de la reforma económica. El nuevo presidente, que tiene 57 años y proviene de la ciudad de Kayseri, en el centro de Anatolia, ha conocido a lo largo de su vida cuatro golpes de estado militares, algunos de los cuales dirigidos a impedir la consolidación de gobiernos islamistas. Ahora que tiene ante sí un mandato de cinco años, como jefe del Estado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, cuenta también con la potestad de autorizar o frenar, por ejemplo, una intervención militar en el norte de Irak en caso de que el conflicto kurdo se agrave o que el propio Irak se desintegre. La figura de Gül es muy bien conocida en Europa, donde no le faltan ni amigos ni admiradores. Pero a los primeros que tiene que convencer es a los turcos que la primavera pasada se manifestaron en su contra en todo el país. La hora de la verdad