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6 OPINIÓN MIÉRCOLES 29 s 8 s 2007 ABC AD LIBITUM SUCESIONES PREPARAR LAS VISTO Y NO VISTO ELOGIO DEL CID moderno, tiene dicho Chesterton, la solemnidad es la A machada cultural es lo que le vale a España el enemiga directa de la sinceridad- y ahí está el motivo respeto en el mundo. Pero la patada del ministro de su ninguneo mediático. Es igual: el toreo, como preMolina en el antifonario de la bibliotecaria Resumía Luis Miguel, no ha sido nunca un arte de masas. gás no es una machada cultural; si acaso, un ajuste de No olvidaré la mirada del Cid al salir del hotel, en cuentas progresista. Machada- -literaria- -fue la de Bilbao, camino de los victorinos. Supongo que es la miUmbral: ochenta libros y miles de artículos para dejarrada que tratan de ponerle algunos historiadores a Ike nos una bufanda y cuatro voces que le dio en un plató a para expresar el dramatismo en la víspera de Normanla Milá. Además, la única machada cultural mediáticadía. El francés Popelin, que anduvo en esos mente considerada en nuestras democracias litrances, reparó en que, durante los pocos minuberales es la de esos bobos solemnes que ventos que preceden al paseíllo, una permanente den con subvención cristos priápicos o vírgecorriente de aire pasa por debajo de la alta bóvenes en pelotas. Y, sin embargo, un sevillano de da donde se espera, y este detalle le daba la claSalteras ha hecho en Bilbao la machada de la suve del histórico diálogo sostenido por Danton prema cultura: lidiar seis toros victorinos con su verdugo al pie de la guillotina: ¿Tiem- Morisco Bogotano Moruno Embolablas, ciudadano? ¡No! ¡Únicamente siento do Veranero y Plateresco -en los medios frío! de la arena carbonera de Vista Alegre, y lidiarI. RUIZ Los franceses hablan ahora de suntuosos los con arreglo a la preceptiva de Aristóteles, QUINTANO victorinos en una orgie de bonheur y, rizanque en los toros es Belmonte: pararlos, templardo el bucle melancólico, invitan a Bilbao a reclamar a los y mandarlos. Con los teólogos sabinianos oleanBurgos la partida de nacimiento del Cid. ¿Por qué victodo en la barrera, y en el aire, el pasodoble de Martín rinos? Porque eran los que esperaba la gente. ¿Por qué Agüero. seis? Para contradecir, dice el abogado Moeckel (si será- -El Cid no tiene repertorio para seis toros- -decían de ley el Cid, que ha salido a hombros de letrado) el prelos alumbrados antes de la corrida. juicio de que el Cid sortea siempre el mejor lote. SunEl Cid ha abierto las tres puertas de la gloria- -Sevituosos los victorinos de Bilbao? La suntuosidad me lla, Madrid y Bilbao- -pegando naturales a victorinos, parece una calidad, más que de toro, de ministro de que son los toros en números redondos, es decir, los toCultura. No fueron escogidos los victorinos por el toreros del que, con los números en la mano, debe de ser ya ro, sino por el ganadero hijo, que sabía una cosa: Si sael mejor ganadero de la historia. Decir que el Cid, con len buenos, flores para mi padre. Si salen malos, palos esa mano izquierda que tiene, no tiene repertorio, es depara mí. Luego, no fueron ni buenos ni malos. Fueron cir que Mozart no tiene solfeo. Pero el alumbradismo duros. ¡Duros de cojones! dijeron a mi lado tan vascaes una cosa muy nuestra que vuelve a cobrar fuerza en mente. Duros como los hormigones de Chillida, y a ver el mundo de los toros. quién le arranca hoy, no siendo el Cid, naturales a un El alumbradismo- -confundible con el quietismo- -hormigón de Chillida. Duros en escalera, como la cones una mala rama del misticismo: el alumbrado, se diquista de Méjico o la ópera de Wagner. Lo dejó sensatace, es un místico de torpe calidad. El toreo puro del Cid mente dicho Popelin: es un error de turista pensar que es al toreo iluminado lo que la teología de Trento a los el torero se expone en la medida que demuestra temeridesmayos de las monjas del convento de San Plácido dad; la verdad es otra: el riesgo nace con la naturaleza que estudió el doctor Marañón. Esta verdad del toreo peligrosa del toro. Gloria, pues, al Cid. puro revela la mentira del toreo solemne- -en el mundo N una hermosa alegoría sobre la continuidad del talento, Francisco Umbral dedicó su último artículo- ¡hace sólo un mes! -a la figura de Eugenio D Ors. Será difícil encontrar, en un solo siglo y un único país, tantas diferencias como van del uno al otro, de un martillo de herejes a un hereje martillado; pero ahí, en la variedad, residen la gracia y la riqueza de nuestros diarios. La pluralidad genera inteligencia y refresca los espíritus. D Ors y Umbral reposan ya, juntos para siempre, en los almacenes en que se olvidan los muchos y grandes hombres que, como buenos animales de pluma, han puesto un huevo cada día para gaM. MARTÍN narse el pan y el respeto, FERRAND que es más difícil, de los muy escasos y exigentes lectores de los periódicos españoles. Del último artículo de Umbral tomo prestada su muy inteligente conclusión: Toda guerra produce genios Supongo que en Suiza no es así; pero aquí, donde el máximo pacifismo consiste en llevar la navaja guardada en el bolsillo o, en su caso, sujeta en la liga, las treguas entre guerras han ido germinando espasmos de genialidad. De ahí, quizá, la pequeñez de las últimas generaciones de la política. Dos tercios de siglo con trincheras, pero sin disparos, han enflaquecido el músculo y rebajado el cacumen. Si José Luis Rodríguez Zapatero no estuviera forjado en el sosiego de la paz y nutrido con buenos alimentos es posible que tuviera mayor conciencia de lo que dice y hace. En consecuencia, no provocaría situaciones tan chuscas como la que, a propósito de su torpe y demagógica regulación masiva de inmigrantes ilegales, ha subrayado François Fillón, el primer ministro francés. Ya puede el muy abnegado titular de Exteriores tratar de zurcir con embustes el prestigio europeo del presidente español. Ni echándole la culpa a Jesús Caldera, otro gran sufridor gubernamental, podrá limpiar Zapatero los churretes que afean sus protestas europeístas. A Manuel Fraga se le ve que viene de la guerra en el lúcido sentido que Umbral le daba a la inteligencia de D Ors. Es, al margen de filias, fobias y defectos evidentes, un sólido pilar de nuestra acomplejada democracia. La derecha, sin él, se hubiera evaporado como lo hizo su cara más atractiva, la de UCD, y con él nos hemos ahorrado unos extremos que a nadie convienen. Desde la paz, posiblemente y a la vista de su afición a preparar queimadas y pisco- sour hubiera sido como Perico Chicote, Fernando Gaviria o Miguel Boadas. La necesidad le marcó otras rutas, perdimos un barman y ganamos un estadista. Estamos tan huérfanos de talento que necesitamos de alguien que, como Fraga, recuerde algo tan mostrenco como que un partido no se puede hacer con un solo hombre Umbral vino después de D Ors y de otros tantos y ya se perfilan, y con brillo, los nombres de sus sucesores. ¿Será mucho más difícil en la política? Quizá la fórmula consista en quitar lo que sobra antes de buscar lo que falta; pero, como bien predica Fraga, hay que ir preparando las sucesiones E L -Yo he venido aquí para hablar de mi último libro...