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4 OPINIÓN MIÉRCOLES 29 s 8 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro SERIAS DISENSIONES EN CIU ORREN malos tiempos para la coalición entre Convergencia Democrática de Cataluña y Unión Democrática. Alejados del poder en la Generalitat y sin un papel definido en el Congreso de los Diputados, los nacionalistas catalanes mantienen serias discrepancias a la hora de enfocar su estrategia política. Artur Mas es un líder indeciso y cuestionado en el ámbito interno. No supo sacar provecho electoral del fracaso manifiesto del primer tripartito y tampoco logró rentabilizar el extraño pacto de La Moncloa que permitió salvar del naufragio a un Estatuto que agonizaba. Las tentaciones soberanistas de un sector de Convergencia le aproximan más a Esquerra Republicana- -con la que compite por este grupo de votantes- -que a Unión, formación mucho más pragmática y equilibrada. Mientras Mas acudía al notario para escenificar su rechazo a pactar con el PP Duran i Lleida prodiga declaraciones sensatas sobre los elementos comunes a las diferentes formaciones del centro- derecha. El inequívoco perfil social- cristiano de Unión y su postura en cuestiones como el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo distancian a sus líderes de las bases extremistas de Convergencia, con un eco relativamente notable entre los jóvenes. No obstante, la clave reside en una perspectiva casi contrapuesta sobre la cuestión territorial: Durán rechaza las ideas de Mas acerca de una casa grande del catalanismo que supondría la creación de un partido transversal en el terreno ideológico. En último término, se trata de manifestar una posición concreta sobre esas aventuras soberanistas que el actual líder de Convergencia no parece dispuesto a condenar de forma explícita. Como es lógico, estas diferencias de fondo se plasman en actitudes muy diferentes respecto de la implicación de CiU en la política nacional. Los convergentes mantienen una postura de reivindicación permanente mientras que Unión juega la baza del prestigio acumulado por Durán en el Congreso para lanzar guiños a una posible implicación del nacionalismo catalán en el Gobierno que surjade las próximas elecciones generales. Aunque el acuerdo entre uno y otro sector de la coalición no corra peligro inminente, tal vez porque nadie puede ofrecer una opción mejor, no hay que descartar que las tensiones, incluso el cuestionamiento del liderazgo de Mas en la coalición, desemboquen a medio plazo en la ruptura. Algunos sectores de Convergencia se plantean esta posibilidad más allá de la pura retórica. El gran beneficiado de la situación es, por supuesto, el PSC. Los socialistas catalanes contemplan con regocijo que nadie entresus adversarios cojaeltimón para pilotar la herencia de Jordi Pujol. El fracaso evidente de Maragall al frente de la Generalitat y los problemas constantes de José Montilla con sus socios del tripartito no se traducen en consecuencias electorales a causa del desbarajuste que reina entre sus adversarios. CiU es adía de hoy un barco a la deriva que no consigue encontrar el sitio que le corresponde, ni en la política nacional ni en el ámbito autonómico. C EL GOBIERNO AMAGA CONTRA ANV L atentado de ETA en Durango ha movido por fin al Gobierno y a la Fiscalía General a reabrir el debate sobre la vinculación entre Acción Nacionalista Vasca y Batasuna y, por ende, sobre su sumisión a los fines y objetivos de la banda terrorista. En los últimos días, y a la vista de que ANV se ha negado a condenar ese atentado, relevantes miembros del Gobierno han coordinado sus mensajes para lanzar a ese partido, de forma más explícita que velada, una doble advertencia: primero, que se puede abonar el terreno para instar su ilegalización al Tribunal Supremo por medio de las correspondientes demandas al amparo de la ley de Partidos; y, segundo, que queda activada la vía penal a través de la Fiscalía de la Audiencia Nacional para determinar si existen indicios de lo que es una evidencia en el ánimo de muchos millones de ciudadanos, que ANV es una formación manejada por el complejo terrorista ETA y que, en efecto, ahora- -como antes- -hay elementos suficientes para justificar la suspensión judicial de sus actividades, como ya ocurrió con Batasuna en 2002. Bienvenido sea este mensaje de aparente firmeza del Gobierno, que debe plasmarse cuanto antes en las consecuencias jurídicas auguradas por el ministro del Interior para el futuro de ANV Bienvenido sea pese a que la reacción del Go. bierno ha resultado tardía y con ANV cómoda e irreversiblemente instalada en muchos ayuntamientos. Lo malo es que, una vez más, la reacción del Gobierno parece condicionada a intereses exclusivamente políticos y no a motivaciones jurídico- técnicas basadas en el cumplimiento estricto de la ley. Sólo cuando José Luis Rodríguez Zapatero ha constatado- -ahora sí- -el retorno de ETA al coche- bomba (no así a otras facetas de su actividad terrorista, como su rearme o la extorsión, porque jamás las abandonó ni tuvo intención de hacerlo) y sólo cuando ha asumido que los efectos de su errática política antiterrorista y de su ingenuo proceso pueden resultar demoledores para los intereses electorales del PSOE, ha decidido cambiar de rumbo, al menos en apariencia. Como primera providencia, y si su propósito es recuperar la credibilidad perdida, el Gobierno tiene ahora la obliga- E ción moral de demostrar a la opinión pública que la ofensiva que hoy bosqueja contra los herederos de Batasuna no es un farol estratégico con fines electoralistas, ni un amago inofensivo para no golpear a la hora de la verdad. Zapatero debe dar un paso adelante y demostrar que las advertencias tampoco son un espejismo basado en simples gestos con el único objetivo de lavar su imagen por los errores cometidos. Hace ya tiempo que Zapatero debió haber aprendido la lección de que ante ETA son inútiles el tacticismo de corto plazo, los movimientos reactivos y oportunistas, la complacencia, las cesiones y la falta de firmeza, la utilización caprichosa de la ley, el desdén hacia las instituciones y, sobre todo, el desprecio a las víctimas. Ahora, aunque sea de manera retardada, Zapatero tiene una ocasión perfecta para admitir que se equivocó. Pero aun en la hipótesis de que el debate sobre la suspensión o la ilegalización de ANV no haya sido reabierto en falso por el Ejecutivo- -lo que se verá durante las próximas semanas- Zapatero seguiría en deuda con la sociedad. Aún tiene muchas explicaciones que dar sobre los argumentos de peso jurídico que ahora enarbola y que antes arrinconó de manera irresponsable, cuando el diálogo con ETA era prioritario sobre la aplicación rigurosa de la ley, o sobre la lealtad con la oposición. También debe explicar la contradicción en que incurren quienes hoy parecen intuir con nitidez el fondo real de ANV y ayer, en cambio, justificaban la imposibilidad jurídica de actuar contra todas y cada una de las listas ese partido. O explicar cómo es posible que el Gobierno llegara incluso a nutrir de argumentos victimistas a los proetarras, como lo fue la torpe equiparación de la ley de Partidos a un guantánamo electoral. Y desde luego, cabe preguntarse qué explicación merecen las víctimas del terrorismo, o el Partido Popular, que durante tres años han sido acusados de utilizar espuriamente el terrorismo como arma arrojadiza para hacer oposición desde las vísceras cuando resulta que ahora el PSOE alcanza la misma conclusión que ellos. Para saciar sus ansias infinitas de paz Zapatero inició el más errado de los caminos. Los españoles pagarían muy caro que ahora se equivocara de nuevo. UN PRESIDENTE ISLAMISTA EN TURQUÍA N los próximos días se van a ver publicadas todo tipo de definiciones sobre la adscripción política de Abdulá Gül, a quien se va a calificar desde islamista, más o menos moderado, a ex islamista, pasando por islamo- demócrata etcétera. El hecho es que el nuevo presidente turco ha sido elegido democráticamente y según las reglas que marca la ley de su país, y es un islamista- -si con ello designamos a un dirigente político que desea que la religión islámica tenga un mayor protagonismo en la vida de Turquía, frente a lo que ha sido la línea oficial de la República kemalista desde su fundación hace 83 años- -igual de islamista que el primer ministro Erdogan y que el presidente del Parlamento, miembro del mismo partido. Pero no cabe duda de que los turcos que les votaron en julio también están advertidos de ello y que, por tanto, han elegido expresamente esta opción frente al resto de ofertas electorales, de manera que no podemos más que felicitarnos por la forma en la que se ha producido esta transformación histórica, algo que acerca a Turquía a la esfera europea, lejos del lamentable pasado golpista. Pero, al mismo tiempo, no se puede considerar que el hecho de que todas las llaves y contrapesos de la política turca estén en manos de islamistas sea el mejor camino para conseguir la homologación de la E sociedad turca con una Europa donde los factores espirituales ya están muy lejos del pensamiento político. Si hay quien sigue pensando que el primer ministro islamista, Tayip Erdogán, tiene una agenda política secreta, no tardaremos en descubrirlo, puesto que dispone en estos momentos de todas las posibilidades para llevarla a cabo: controla el Parlamento para redactar las leyes, tiene de su lado al presidente de la República para no vetarlas y dirige el poder ejecutivo para llevar a la práctica lo que le plazca. Es el momento de comprobar si la voluntad reformadora de Erdogán tiene como fin la liberación de la sociedad turca de un sistema de tutela forzosa por parte de los militares y las viejas ideas kemalistas o si, por el contrario, está buscando la sustitución de una bandera por otra para guiar a los turcos en la dirección del regreso al pasado remoto de predominio del islam. Si los islamistas son capaces de demostrar que también ellos han abandonado sus posiciones maximalistas y siguen reformando a la sociedad en dirección de la modernidad y las libertades, darán un ejemplo que merecerá ser recompensado por Europa. Por el contrario, si ponen de manifiesto que sólo querían la libertad para imponer un modelo religioso, entonces conducirán al país a la catástrofe.