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66 40 CULTURA Y ESPECTÁCULOS MARTES 28- -8- -2007 ABC Emma Penella J. BRAVO a devoradora televisión había hecho popular una frase que pronunciaba el personaje de Emma Penella en la serie Aquí no hay quién viva ¡Váyase, señor Cuesta! Quien se ha ido, sin embargo, es ella; tenía setenta y seis años, y murió ayer a consecuencia de una septicemia Adiós a una actriz de carácter L producida por la diabetes que padecía desde hacía años Emma Penella recibirá hoy por la mañana sepultura en el cementerio de La Almudena, de Madrid. A principios del mes pasado fue operada de la columna vertebral y, aunque salió bien de la intervención, según dijo a Efe su hija Emma, llevaba un año mal, aunque no lo sabía nadie Manuela Ruiz Penella nació el 2 de marzo de 1931 en Madrid. Era nieta del compositor Manuel Penella (autor de El gato montés e hija del dirigente político Ramón Ruiz Alonso. Era hermana de las también actrices Terele Pávez y Elisa Montés. Estudió enfermería, pero pronto se decantaría por la interpretación. La duquesa de Benamejí (1949) fue la primera película en la que intervino; la serie televisiva La que se avecina su último trabajo. Más de medio siglo de carrera que interrumpió durante un tiempo tras casarse en 1967 con el productor Emiliano Piedra- -de cuya muerte se cumplen precisamente hoy 16 años- El matrimonio tuvo tres hijas: Emma, Lola y Emiliana. La mayor, Emma, decía ayer que sabemos que desde ahora bailarán juntos para toda la eternidad y continuarán con ese ro- mance tan maravilloso La reacción ante su fallecimiento fue unánime; todos sus compañeros destacaban su energía, su simpatía, su generosidad. Su huella artística es también imborrable, tanto en el cine como en el teatro. Para la gran pantalla fue Fortunata en Fortunata y Jacinta de Angelino Fons; Carmen, la hija de Pepe Isbert, en El verdugo de Luis García Berlanga; Ana Ozores en La Regenta de Gonzalo Suárez. Los novios búlgaros de Eloy de la Iglesia (con quien había rodado La estanquera de Vallecas fue su último trabajo cinematográfico. Al teatro llegó con 22 años y debutó en el María Guerrero. El enfermo imaginario con Luis Olmos, y ¿Le gusta Schubert? con Ángel García Moreno, fueron sus últimos trabajos teatrales. EMOCIONADO RECUERDO ENRIQUE HERREROS Emma Penella, actriz importante del cine español de la segunda mitad del siglo XX, inexplicablemente la doblaban en las primeras películas en las que intervenía, hasta que mi amigo Juan Antonio Bardem le dio el papel de Cómicos y pudimos oír su profunda y seductora voz, que se convirtió en uno de sus signos interpretativos más marcados. Acto seguido, obtendría otro señalado triunfo con su papel en Los peces rojos junto al actor mexicano Arturo de Córdova. En los primeros tiempos de los años 70 tuve el privilegio de tratarla; era una mujer divertida, simpática y muy ocurrente, imitaba las voces de los demás como si fueran auténticas; la mejor de todas era la de Miguel Pérez- Ferrero, que le salía como si fuera la propia del severo crítico de cine de ABC. Se echaba a la calle sin maquillarse, sólo con la cara lavada y toda resplandeciente. Los tíos se volvían para admirarla perdiendo los ojos. ¡Toda una gozada! Un día fuimos a los toros a Toledo; al día siguiente, mucha gen- A En la película Fortunata y Jacinta de Angelino Fons, donde interpretaba a Fortunata La actriz en uno de sus últimos trabajos: la serie televisiva Aquí no hay quién viva ABC te me llamó diciéndome: Ayer estabas en la plaza con Emma Penella, viendo a El Cordobés yo corregía y aseguraba: Con ella, sí... Pero viendo torear a Antonio Bienvenida El 23 de junio de 1964, día de San Juan, fuimos juntos a la fábrica (el Santiago Bernabéu) para ver la final de la Copa de Europa que ganamos a la entonces Unión Soviética por 2- 1 con el famoso gol de Marcelino. Emma se presentó con una coqueta bolsa llena de merienda. ¿Cómo quieres que coma algo- -le protesté- si no puedo tragar ni la saliva (el partido estaba empatado en la segunda parte) Para celebrarlo nos fuimos a cenar a Los Porches, que era el restaurante de moda, al aire libre, situado en pleno Parque del Oeste. Después nos fuimos a Los Canasteros. Nunca olvidaré cuando Manolo Caracol, ya cerrado el local, se puso a cantar por soleares y, de pronto, Emma- -en Lola Flores- -le acompañó bailando. Era puro nervio. Irrepetible. Ahora ya estará feliz al lado de Emiliano, el verdadero hombre de su vida. ¡Descansa en paz!