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64 40 FOTOBLOG MARTES 28- -8- -2007 ABC ASÍ NOS VEN Luis David Narváez Conductor Me parece impresionante la despedida del año en Sol Recuerda el momento exacto en que llegó a España con sólo 17 años RAQUEL RINCÓN MADRID. Luis David ha trabajado siempre como conductor aunque hace pocas semanas prueba suerte como mozo de almacén. Recuerda perfectamente el momento en que llegó a España, el 24 de diciembre de 2000 a las 9: 30 en Barajas con un objetivo muy claro: Quería conocer mundo, aunque por entonces venía de Ecuador y tenía apenas 17 años y 6 meses La primera impresión que recuerda tener de los españoles es su amabilidad. Cuando le haces una pregunta a alguien se desvive por intentar ayudarte. La mayoría son capaces de llevarte de la mano asegura. Pero éstas no son las únicas curiosidades que destaca del carácter español, ya que afirma que le resultó también muy curioso la forma de hablar y que todo el mundo te llame de tú- -destaca con énfasis- aunque no te conozcan de nada Cuando se le pregunta por su país, su mirada cambia y admite que aunque en un principio echaba de menos todo ahora le sucede más con su familia. ¡Ah! y no veas como se nota que aquí hace más calor que en mi país Sin embargo, son muchas más las cosas españolas que no le gustan. En vuestro país se lleva una vida estresante, tienes que ir a todos los sitios a toda prisa y eso no es positivo, sobre todo teniendo en cuenta el ambiente y todos los lugares que hay para conocer Luis David piensa durante un largo rato qué es lo más curioso que le ha pasado en España y aunque en un principio no encuentra nada enseguida se le llenan los ojos de recuerdos: Lo cierto es que aquí me costó entender lo que realmente me preguntaban por el lenguaje, los puentes de los días festivos tampoco existen en Ecuador y sobre todo es impresionante la despedida del año en Sol Impresión Sanjie Liu sombras chinescas bajo la luz de la luna La provincia china de Yangshuo, en Guangxi, acoge durante estos días Impresión Sanjie Liu un espectáculo dirigido por Zhang Yimou y digno del fascinante misterio del arte chino. El montaje, en el que participan más de quinientos actores y cantantes, se desarrolla bajo la mágica luz de la luna en el impresionante paraje montañoso que rodea al río Li y se ha convertido, sin duda, en la principal atracción turística de visitantes chinos y miles de mochileros procedentes de todas partes del mundo. Ninguno de ellos quiere perderse este espectáculo en el que Sanjie Liu representa a la diosa de la canción. En la imagen, las siluetas de varios actores chinos navegando sobre el río recuerdan por un momento a las sombras chinescas, con su mágico e hipnotizante lenguaje corporal. Fernando Castro Flórez Masaje para dos W elcome to San Francisco. El Golden Gate, la bahía, Alcatraz, Chinatown, el barrio de Fisherman s Wharf, la falla de San Andrés, Silicon Valley, el distrito de Castro donde dicen que se celebran las mejores fiestas de Hallowen, el hotel Halcyon, un sitio modesto, donde hemos parado para no complicarnos en la búsqueda, el Pacífico y sus brillos narcóticos. Me gustaría hablar tagalo que, según Wikipedia, lo emplea el 3,9 de la población de este sitio multiracial. Los primeros europeos en instalarse aquí fueron los españoles en 1776 y, desde entonces, no ha dejado de llegar spanish people esto es, espaldas mojadas. Aunque la ciudad inci- ta a desmadrarse y son infinidad las propuestas de placer, estamos tan masacrados de tanta carretera que lo único que nos apetece es que nos den un masaje. Tiramos de guía telefónica pero, después de cinco o seis llamadas, comprendemos que esa no es la vía adecuada. Paramos a un taxi y le decimos que nos lleve a algún local bueno y, de forma automática, nos invita a bajarnos. Somos, como Calimero, unos incomprendidos. A un maître muy serio, en un restaurante ruso, le preguntamos con enorme tacto, demorándonos en explicar que no queremos nada de contacto sexual sino el más profesional de los masajes. El tipo se da cuenta de que estamos necesitados y nos recomienda un local de nombre prometedor: Luxory. Está a tres manzanas y, así, silbando como millonarios, nos encaminamos hacia nuestro sueño. Nos reciben cuatro jóvenes musculosos a más no poder. Las sonrisas son enormes aunque estúpidas. Todo es, para nuestros masajistas, motivo de admiración y así dicen oh, ah, really, fantastic y, por supuesto, incredible a cada cosa que les contamos. Somos como los héroes de la postmodernidad: hemos cruzadoEstados Unidos, venimos de Nueva York, hemos pasado unos días en Las Vegas. Estoy seguro de que como contemos la cuarta parte de lo hemos hecho nos ovacionarán y además no querrán cobrarnos ni un duro por sus servicios. Con mil zalamerías y reverencias nos hacen pasar a un cuarto que huele a sándalo, esto es, a hippismo trasnochado. Tras quedarnos en pelota picada adoptamos la posición decúbito prono (valga esta terminología gimnástica y elíptica) con una toalla de proporciones ridí- culas tapando una porción insignificante del a posteriori. Cuando el aceite cae sobre mi dolorida espalda entro en el Walhala del masaje. Estos tipos rapados saben lo que se tienen entre manos, aprietan lo justo y tocan las zonas oportunas. Estamos en unas camitas paralelas en el más mágico de los silencios hasta que uno de los terapeutas, como se auto- califican, lanza la pregunta del millón: ¿Desde cuando sois pareja? Encuentro los ojos perplejos de Caparrós reflejados en los míos. ¿Qué es poesía y tú me lo preguntas... Balbuceo que tan sólo somos compañeros de viaje y, como se decía en Un, dos, tres, residentes, respectivamente, en Madrid y Valencia. De nuevo surge la cantinela del oh, ah, etc. Tras la inquietud regresa el glorioso estado de no decir nada. Estoy a punto de quedarme roque cuando una mano varonil me toca con frenesí los huevos. Cucurrucú Paloma. No quiero, tal es mi tortícolis, girar la cabeza. Seguro que Caparrós corta en seco el vacilón. Eso espero.