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ABC MARTES 28 s 8 s 2007 Tribuna Abierta AGENDA 49 Carlos Murciano Escritor VESTIDAS DE AZUL uizá porque mis hijas mayores lo son, el tema de las hermanas gemelas- -relación, entendimiento, intercomunicación... -me ha interesado siempre, no solo como estudioso, sino también como creador. Así, dos de mis novelas para jóvenes tienen gemelas como protagonistas: Alba, Blanca y el Alot (Anaya, 1997) y Enigma en Pueblosolo (Edelvives, 2001) Nunca he olvidado, en esta línea, La presencia de Mercedes Salisachs, que editara Argos Vergara en 1979, y en la que dos siamesas, Cristina y Herminia, nacidas y separadas quirúrgicamente en un hospital de sangre, en plena guerra civil española, siguen misteriosamente en contacto- -paranormal, telepático- a través de la perversa influencia de la segunda sobre la primera, que la hace obrar malignamente contra su propia voluntad. A raíz de su aparición, y comentándola en estas mismas páginas, Manuel Cerezales escribía que la figura central de La presencia era el retrato de un alma escindida, de una personalidad dicótoma, con fases alucinatorias que anulan su libertad, sin que por ello pierda la conciencia de sus actos y veía como su precedente literario más aproximado el del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Stevenson, opinión de la que- -entonces como ahora- -disiento. Algo de ese influjo maléfico sobrevolaba a las protagonistas- -Rebeca y Felicia- -de mi Enigma en Pueblosolo no así a las otras, Alba y Blanca, traviesas y divertidas. Escribo de todo ello cuando salta a la prensa el casual encuentro de las gemelas ecuatorianas Andrea y Marielisa Freire (esta última ocultada a su madre por el médico que, ca- Q Tras prolijas gestiones y el desembolso de la cantidad exigida, Kelly es liberada, mas no su hermana, que ha enfermado gravemente, y con la que pretende quedarse la compañera del secuestrador que se hizo cargo de la pareja Juego llevado hasta sus límites en la escena final decisiva, cuando la furgoneta en la que viaja Kathy, enganchadas las ruedas por azar en la cadena maciza de la zona de carga del puerto de Seagull, está a punto de hundirse en las aguas batidas por el fuerte oleaje. La verdad es que esas niñas dan un poco de miedo. Es como si fueran dos partes de la misma persona aventura en cierto momento uno de los secuestradores. Porque Kathy y Kelly, además de su físico idéntico, comparten un lenguaje peculiar, que intercambian telepáticamente, y que al cabo permite llevar a buen fin la búsqueda de la niña retenida- -y maltratada- -por su guardiana. torce años atrás, la atendió en el parto doble) y leo Dos niñas vestidas de azul la novela de Mary Higgins Clark recién publicada por Plaza Janes. Kathy y Kelly, también gemelas y siamesas- -si unidas sólo por un dedo, por lo que su separación no ofreció dificultad- son secuestradas el mismo día en que cumplen tres años. Sus captores piden un rescate de ocho millones de dólares, suma de la que carecen sus jóvenes padres, Margaret y Steve Frawley; pero el despacho de abogados en el que Steve trabaja se ofrece a pagarla. prolijas gestiones y el desembolso de la cantidad exigida, Kelly es liberada, mas no su hermana, que ha enfermado gravemente, y con la que pretende quedarse la compañera del secuestrador que se hizo Tras cargo de la pareja. Mary Higgins es escritora veterana, experta en el género de la intriga. Veinticuatro novelas y numerosos premios avalan su trayectoria, amén de varias colecciones de relatos y un libro de memorias. Residente habitual en Saddie River, New Jersey, sus títulos suelen convertirse en éxitos de ventas, y en España sabemos de su acierto, si pensamos en obras como En defensa propia auspiciada también por Plaza Janés. Empero- -y me ciño a la novela que me ocupa- -Higgins elude la narración continuada, y la sustituye por breves capítulos, algunos inferiores a una página, en los que salta de uno a otro de los muchos personajes que en la novela son, y los que sucesivamente incorpora, lo cual mantiene en vilo al lector, que en alguna ocasión se irrita por el juego dilatorio de la autora. sos conocidos, adquiere expresión muy distinta, tal, v. g. en el de los gemelos John y Michael- -números primos de hasta veinte cifras- cuyo insólito don tantos estudiaron- -Hamblin, Horwitz, Smith... y que Oliver Sacks popularizaría en su libro El hombre que confundió a su mujer con un sombrero (2002) Mary Higgins se ha documentado a fondo antes de abordar los pormenores de su historia, y ha tenido en cuenta libros esenciales al respecto, como Twin Telepathy: the Psychic Connection de Guy Lyon Playfair, Entwined Lives de Nancy L. Segal, o Twin Tales: The Magic and Mistery of Multiple Births entre otros. Por ello, no deja de ser curioso que la mayoría de sus personajes desconfíen de la capacidad de las gemelas para comunicarse a distancia. ¿Reflejo- -pese a esta obra decisiva- -del pensamiento de su autora, cauta y contemporizadora ante posibles escépticos? Unlenguajeque, enotrosca- Lola Santiago Escritora MAR UMBRÍA T Sonrío con los ojos cerrados, y toda una secuencia de vivencias, de recuerdos encadenados, nos ata y encadena de nuevo, amor, contra los muros de sí mismo enía miedo de haberte perdido para siempre y de pronto, oh, gracias, mi Dios, gracias, has resurgido ante mí, de manera compleja, total, maravillosa, siendo alma de mi alma, y corazón de mi vida, como siempre, oh, tú, mi antiguo pulso roto, mis lilas sonámbulas tiritando de miedo al extinguirse, mi locura taciturna expresada en apenas un trazo, reinventándome a diario para poder seguir viviendo sin ti, hasta coronar la inmensidad del vacío con el más soberbio de los gritos en la plenitud de un instante, y traerte hasta mí, en la majestad de tu sencillo poderío, hecho de soledades y amor, siempre amor, que ceja y no cesa de pedir- me un beso, en cualquier boca que pasa, a diario, sostén de mi pobre ilusión aunque sepas que no es más que eso: una ilusión que, para sobrevivirte, creo a diario, y tu recuerdo siempre en mi regazo, desde el centro a la boca de tus maravillosos y agridulces labios, mi amor abrileño, mi amor otoñal, mi amor de sólo una noche, a contra mano. Sonrío con los ojos cerrados, y toda una secuencia de vivencias, de recuerdos encadenados, nos ata y encadena de nuevo, amor, contra los muros de sí mismo, contra la soledad de tu cuerpo sin el mío, en la infinitud de dos almas que sueñan: Llega hasta mi labio unos versos que escribí no ha mu- cho, cuyo claro sentido está en la oscuridad de su concepto, como la misma claridad del mar está en su oscuridad, no de día, no, sino de noche, cuando brama solitario... desharé una noche febril en los abismos de mi boca pagana como si fueras alguien. Te desharé despacio lentamente suave para que no te quejes ni ante ti de mi abrazo Oh, madre tierra virgen fugaz como un anillo de luz densa como una piedra de afilados recortes sobre tu mar umbría resuenan los abismos del tenaz oleaje cuando te pienso cerca. Cercana y en paz contigo misma. Oh dulce lamento tierra serena mía que contienes un alma Igual Te tú. Pretendidamente audaz, absolutamente cercano, mi amado nuevo, reencontrado, mi viejo amante maravilloso... en la cercanía de tu boca a la mía, de tu recuerdo al mío, contra la brisa de este mar Mediterráneo que, en dos orillas, hoy, nos contempla. Para que la herida no sangre. Al menos este agosto. Traídos y llevados por las olas blancas de la marea... te miro, caminas sobre la arena, limpia, espejo que te retrata lento, te tiendo la mano, la ves en la lejanía, y despacio, muy despacio, me sonríes, me saludas, y, al final, ave que corre, tu alma, vuela hasta mí, hasta posarse en mi brazo, hermoso halcón de cetrería... sin distancias ya, amor, amor mío, mi pequeño amor, sin distancias tangibles, hoy. Amándonos. Como ayer.