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94 DEPORTES Campeonato del Mundo de Fórmula 1 s Gran Premio de Turquía LUNES 27 s 8 s 2007 ABC El McLaren de Hamilton rodó con el neumático derecho reventado tras una salida de pista y pese a ello pudo seguir en carrera REUTERS Hamilton tiene una flor El líder reventó una rueda y sólo perdió dos puestos y dos puntos frente a Fernando Alonso, tercero en Estambul JOSÉ CARLOS CARABIAS ENVIADO ESPECIAL ESTAMBUL. La muchacha se desplomó como un pino abatido por el viento. Se desmayó en una parábola perfecta, como un fardo que cae a plomo desde la cubierta de un barco. Achicharrada por los 52 grados que expedía la pista de Estambul Park, la maciza que portaba la bandera española- -gafas de diseño, ceñido vestido rojo, 175 centímetros monumentales- -cedió a la insolación allí mismo, en el punto que suele concitar la máxima atención en una salida de la Fórmula 1: el coche de Fernando Alonso. Puede que el piloto no advirtiese el suceso y que por ahí, por la exposición al calor sahariano de Turquía, empezase el sortilegio que convirtió la duodécima carrera del Mundial en un inesperado sobresalto. Hubo dos respingos en una hora y media: la mala salida de Alonso y el reventón de la rueda derecha de Hamilton. En un panorama de máxima igualdad, ni uno ni otro decantaron el Mundial. El inglés sólo perdió dos puestos y dos puntos respecto al español. Por arte de magia, Ecclestone conseguirá otra vez que el campeonato se decida en la última carrera. Mal fario o buen fario, esa fue la cuestión ayer en Estambul. Estudios universitarios realizados recientemente en Estados Unidos deducen que las personas que se entregan a las supersticiones son los peores estudiantes, los que tienen complicado el salto del instituto a la Universidad. Por muchos gatos negros, trajes amarillos o espejos rotos que se nos crucen por el camino, nada cambia, viene a decir la lógica. Sin embargo, existe la ley de Murphy, según la cual si algo tiene que salir mal, saldrá, o la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla. La gente toca madera, se cambia de fila en los atascos para seguir atascado y el Atlético siempre pierde en el Bernabéu. El vahído de la chica fue como un gato negro pasando por debajo de una escalera para Alonso. Supersticioso empedernido, colecciona todos los cachivaches que le regalan los aficionados. Aquel Arigato de Japón, pulseras y cualquier otro presente que contribuya a su buena suerte. Antes alimentaba la costumbre de cantar junto a su representante los días de carrera. Aficionado a la música, al pop español- -claro- -y a los Red Hot Chili Peppers, entendía que eso ahuyenta los malos espíritus. La muchacha se desmayó y Alonso salió de pena en Estambul. El sistema electrónico de arrancada- -cualquier botón de la interminable ristra que llevan en el volante- -volvió a renquear como en Hungría, cuando le rebasaron Kubica y Webber. Ayer volaron por encima de su McLaren los dos BMW, Heidfeld y Kubica. Una escudería, por cierto, que da la impresión de poder ganar carreras ya con un crack al mando. Ferrari puso pies en polvorosa a través de Felipe Massa, LO MEJOR El reventón de Hamilton sacó a la carrera del bostezo Es lo mejor que tiene la Fórmula 1: siempre puede pasar algo. Estaba el día medio sentenciado, aletargado casi, cuando estalló la rueda del McLaren LO PEOR El equipo Spyker vive en otro planeta Los dos coches de Sutil y Yamamoto fueron los dos últimos otra vez. Y van Honda ha tirado la toalla y no levanta cabeza. Como es norma, pocos adelantamientos en pista El mal fario finalmente ganador, y Kimi Raikkonen. La Scudería ha regresado de su letargo y en Estambul se paseó un escalón por encima de los demás, siempre inabordable la pareja. Hubo una carrera por delante, con los Ferrari a escape libre sin problemas de convivencia, sin malentendidos radiofónicos ni líos de garaje, y otra por detrás, con Hamilton en plácido viaje tercero en tierra de nadie y Alonso desaforado intentando adelantar al de siempre, al rocoso Heidfeld. No fue en la pista, sino con la manguera de la gasolina, donde Alonso rebasó a los dos BMW. Parecía sentenciada la carrera, sin más historia, vueltas de bostezo, cuando Hamilton reventó la rueda delantera derecha. Conmoción en el paddock Rugido asturiano en las gradas medio vacías. Mal fario, ley de Murphy, la suerte y la vida... El inglés deshizo su rueda en la curva 9, pasados los ocho segundos a fondo y los 25 kilos sobre su cuello del giro 8. Es decir, estaba al lado del garaje y encima tenía que entrar a repostar y cambiar gomas en ese momento. Si hay que tener mala suerte, que sea como Hamilton, se escuchaba al final de la carrera. El líder ha caído de pie en la Fórmula 1, no hay duda. Tiene talento, manos y ese don indescifrable del carisma. El líder salvó un descalabro que podía haberle costado el Mundial. Sólo Alonso y el pertinaz Heidfeld le rebasaron por el accidente. Hamilton minimizó los daños. Cambió la rueda, no había estropicio alguno en su McLaren, y aguantó como un superviviente el acoso final de Kovalainen. Sigue líder. Cinco puntos sobre Fernando Alonso. Tiene flor.