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ABC LUNES 27- -8- -2007 VISIONES 40 73 BELLEZA A CONTRAPLANO CHIPS DE VERANO José Manuel Nieves DE NÚMEROS Y PRIMOS Caso: Cube Acusado: Vincenzo Natali. Cómplices: Maurice Dean Wint, Nicole de Boer, Nicky Guadagni, David Hewlett y Andrew Miller. Canadá, 1997. El depilar se va a acabar Teresa de la Cierva Marta Barroso Si tiene la piel clara y el pelo del cuerpo oscuro, ya puede ir deshaciéndose de cuchillas, cremas depilatorias y ceras desechables que ronden por su casa. También puede ir pensando en qué se va a gastar el dinero que se va a ahorrar gracias a nosotras (según las estadísticas, las mujeres nos gastamos entre 2.000 y 6.000 euros en depilación cada 10 años) Bueno, al sistema de depilación por láser casero del que les vamos a hablar. Porque el odioso, y carísimo, proceso de hacer desaparecer el pelo del cuerpo de forma definitiva se puede hacer ya en casa con Tria (www. triabeauty. es) el primer aparato de diodo doméstico, creado por los mismos científicos e ingenieros que desarrollaron el láser médico LightSheer. Es muy fácil de usar, portátil y no tiene ningún peligro. Y su eficacia se ha probado científicamente y testado dermatológicamente durante 3 años. Lo avala también un estudio realizado en la Universidad de Arizona, dirigido por el Dr. Ronald Wheeland, antiguo presidente de la Sociedad Americana de Cirugía Dermatológica para Medicina y Cirugía Láser. ¿El único pero? Que los resultados se hacen esperar más que con el sistema profesional. Con estos datos, a nosotras nos han convencido. Federico Marín Bellón David venció a Goliat, y dejó a Steve Jobs con un palmo de narices No es por gusto, de verdad, pero la actualidad manda y toca, otra vez, hablar del iPhone. Resulta, como se ha sabido estos días, que un diecisieteañero con mucho tiempo libre (500 horas, según él mismo ha dicho) ha conseguido desbloquear el que es, hoy por hoy, el teléfono móvil más deseado del mundo, de forma que pueda usarse con cualquier operadora, y no sólo con AT T, que tiene la exclusiva por contrato. La noticia, claro, ha corrido como la pólvora, pero no sólo (aunque también) porque George Hotz, que así se llama la criatura, haya conseguido él solito saltarse las trampas tendidas por los ingenieros mejor pagados del mundo. Sino porque su gracia puede arruinar la estrategia global de comercialización de algo que todo el mundo quiere tener en el bolsillo. No era el joven Hotz el único que iba tras el ansiado botín. Hackers de todo el mundo rivalizaban para ser el primero en liberar al iPhone. Mala noticia para Steve Jobs, justo ahora que intenta repetir la jugada con las operadoras de telefonía del viejo continente... Por cierto, otro grupo de hackers vende también un software que, dicen, desbloquea el móvil sin necesidad de desmontar piezas. Más información en www. iphonesimfree. com n una década, Cube se ha convertido en una película de culto, con alguna indeseable secuela. Siete personas que no se conocían con anterioridad aparecen en el interior de una especie de cubo de Rubik gigante. Pueden moverse de una celdas a otras en busca de una hipotética salida, si bien muchas de ellas esconden trampas mortales (y además, muy desagradables) En tan claustrofóbico escenario, que evoca a la balsa que construyó Hitchcock a sus Náufragos el canadiense Vincenzo Natali consigue con diálogos inteligentes y un guión escrito en papel milimetrado que el espectador no se fije en la modestia del presupuesto (medio millón de dólares) que da incluso para algún efecto especial bastante aparente. Natali hace gala de dos grandes virtudes: conoce la naturaleza humana y, quizá por ello, sabe cómo sorprender en cada escena. Tiene el acierto añadido de contar lo indispensable de cada personaje (en un chiste difícil de pillar, todos ellos llevan el nombre de alguna cárcel famosa) un policía, una médico, un experto en fugas carcelarias, una estudiante de matemáticas, un oscuro funcionario que participó en el diseño del cubo, un autista y otro po- E Julian Richings se dirige a una habitación no muy acogedora si los números 372 y 645 son primos? Un estudiante de primaria sabría al instante que no, como cualquier guarismo (qué palabra tan cursi) que acabe en 2 o en 5, excepto el 2 y el 5, claro. Luego, el guión recurre al autista (un genio insospechado de los números, este sí) para resolver lo que De Boer califica como cálculos astronómicos. Dicen los que saben sumar sin los dedos que la operación era mucho más simple. Tampoco tiene sentido el pesimista final. Una vez sabido que el policía es malo y se ha vuelto majara, los supervivientes logran dejarlo atrás y alcanzar el único cubículo que conduce a la salida (las salas se mueven como si algún gigante jugara con el cubo mágico) Sin embargo, el agente Maurice Dean Wint sortea lo que antes eran trampas infranqueables y encuentra un atajo imposible para llegar a la meta al mismo tiempo, con trágico resultado. Natali, huele a tongo. Sobresaliente en lengua para Natali, que suspende matemáticas bre al que no le da ni tiempo de explicar a qué se dedicaba. También como Hitchcock, Natali va al grano y no malgasta ni un plano. Cuenta lo esencial sin desvelar siquiera qué hacen allí sus personajes ni quién es el responsable de todo. Dicho todo esto, la película, que pulsa con maestría los resortes del lenguaje cinematográfico, suspende en matemáticas de forma clamorosa. La estudiante Nicole de Boer descubre que los números que figuran en la puerta de cada celda indican si hay trampa encerrada. Original recurso, pero ¿cómo es posible que la chica, con su cerebro privilegiado necesite pensar varios segundos