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70 40 RICOS SOLEMNES LUNES 27- -8- -2007 ABC Larry Page y Sergey Brin han convertido su empresa en una de las más lucrativas del sector ABC Page Brin ISABEL GUTIÉRREZ arl Victor Page, profesor de Informática e Inteligencia Artificial en la Universidad Estatal de Michigan. Mijail Brin, matemático ruso de origen judío quien, antes de abandonar la URSS en 1979, trabajaba como economista para la agencia de planificación estatal Gosplan; una vez instalado en EE. UU. consiguió un empleo en la Universidad de Maryland. En 1995, un doctorado en Ciencias Informáticas en la Universidad de Stanford (California) por cuyas aulas han pasado casi una treintena de premios Nobel de diversas disciplinas, unió los talentos de sus hijos: Lawrence Edward Larry Page (East Lansing, Michigan, 1973) y de Sergey Brin (Moscú, 1973) Juntos comenzaron a trabajar en un proyecto de complicadísimo nombre, The Anatomy of a Large- scale Hypertextual Web Search Engine algo así como una enorme biblioteca digital para el centro universitario. Page, con el título de Ingeniería Electrónica en la mano, tenía experiencia en el diseño Los creadores de Google de webs; Brin, licenciado en Informática y Matemáticas, se manejaba con especial eficacia en el tratamiento de datos. Un buen día, tras rascar los bolsillos de sus padres, los suyos propios y el de un tal Andy Bechtolsheim (un inversor de la firma Sun Microsystems) a quien sacaron un cheque por valor de 100.000 dólares, ambos cimentaron un buscador de Internet capaz de hallar, con extraordinaria rapidez, cualquier dato en el revoltijo de los millones de páginas web hasta entonces sumidas en un caos colosal. El objetivo era organizar la información mundial, y hacerla útil y accesible para todos. Llamaron a su criatura Google, nombre que juega con el vocablo googol acuñado por vez primera en 1938 por el matemático Edward Kasner y que se refiere a un enorme número: el uno seguido de cien ceros. Oficialmente, Google nació en 1998. En cinco años, su dominio en la red ya era total. Parece ser que la querencia de Larry Page por la informática era inevitable. En 1979, en plena era de las perforadoras, él ya se manejaba con soltura con los ordenadores. Nadie me empujó a ello, tan sólo me gustaban muchísimo. Probablemente fui el primer estudiante de mi escuela en entregarme a tareas de procesar datos ha explicado. De hecho, y más allá de evidentes influencias paternas, al joven Page le fascinaban los inventores, en especial aquellos que, habiendo facilitado la vida al común de la Humanidad gracias a sus ingenios, no pasaban de la categoría de don nadie con buenas intenciones. La biografía de Nikola Tesla, físico e inventor de origen serbio, le dejó profundamente impresionado. La infancia de Brin, por su parte, posee múltiples paralelismos con la de su colega y amigo. Cuando la revista Time le calificó como titán de la industria su padre se limitó a asegurar que no tenía ni la menor idea de en qué se convertiría su hijo. Creía que, tal vez, llegaría a ser profesor dijo Mijail Brin. Y añadió: Ahora, ya no puede escaparse. Es responsable de lo que ha creado y tiene que seguir hacia adelante. No puede desaparecer Lo que Page y Brin habían creado era una empresa lucrativa, cuyo cuartel general se levantó en Mountain View (California) y a la que aplicaron una filosofía simple y sana: trabajar y pasarlo en grande. Debéis hacer tareas que realmente sean importantes, pero también, divertíos; de otro modo, no tendréis éxito insistió Page en un foro universitario. De hecho, trabajar en Google era, entre otras cosas, sumergirse en unas oficinas fuera de lo común. Un edificio de singu- C Lo que Page y Brin habían creado era una empresa lucrativa, cuyo cuartel general se levantó en Mountain View (California) y a la que aplicaron una filosofía simple y sana: trabajar y pasarlo en grande lar arquitectura albergaba, además de salas y despachos, espacios para practicar yoga y disfrutar de masajes, comedores donde degustar alimentos orgánicos, zonas de recreo para jugar al ping- pong y al hockey, piscina para hacerse unos largos, máquinas de helados gratis... Un buen rollo mayúsculo para cuidar, mimar y estimular las muchas aptitudes de sus trabajadores. Como bien dijo Eric consejero delegado de la compañía, la gente no ha venido a Google a hacer dinero, sino a cambiar el mundo Precisamente hacer dinero, montones de dinero, es una de las consecuencias de la puesta en marcha de la perspicacia y el buen juicio de Page y Brin. Comparten puesto en la lista Forbes (el número 26) con idéntico número de millardos (16,6) en la cuenta corriente. Además, han hecho de su firma, que en 2004 empezó a cotizar en bolsa (en aquel tiempo, la Prensa se hacía eco de los accionistas con categoría de celebridad que se frotaban las manos ante sus futuras ganancias) una de las compañías más poderosas y rentables del sector. Un ascenso espectacular sobre cuyas rentas Page y Brin han prometido no cometer maldad alguna Ambos invierten mucho en obras de caridad y poco o nada en caprichos de billonarios. La reciente boda de Brin, por ejemplo, es significativa: se casó con su novia de toda la vida, Anne Wojcicki, sobre un banco de arena y ante 60 personas. Al menos, era arena de las Bahamas. Más información en: http: www. forbes. com