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64 40 CULTURA Y ESPECTÁCULOS LUNES 27- -8- -2007 ABC Una cita en Arlés RAQUEL RINCÓN Un asturiano llamado Jacques Chirac servadores británicos. De esta hipótesis parte la novela de María Luisa Prada Una cita en Arlés una historia de reencuentro en la que la búsqueda de la identidad colectiva e individual constituye el pilar de su argumento. En 1978, María Luisa leyó en ABC esta noticia: Jacques Chirac, alcalde de París, es asturiano en ella, un ATS llamado Manuel aseguraba ser el hermano de Chirac, que en realidad se llamaría Santiago Cordero Martín y habría sido adoptado por una familia francesa. A pesar de lo insólito de la noticia, no fue ABC el único medio que se hizo eco de esta información; también lo hicieron Radio París Gaceta Ilustrada La Región y Alianza Francesa En La Región siempre decían fíjate si somos importantes que Chirac es asturiano recuerda María Luisa, que terminó de imprimir su ya cuarta novela el 11 de marzo de 2007, el día en que Chirac anunció que no optaría a un tercer mandato. Aunque desde aquel lejano 1978 la arena del tiempo ocultó este misterio, los ecos de las montañas asturianas todavía murmuran. En Avilés varias personas me lo han contado y un año llamaron desde Londres para confirmarlo asegura María Luisa. Sin embargo, en ocasiones la historia es caprichosa y de aquel Santiago no queda rastro alguno, pues su partida de nacimiento se quemó durante la guerra. De los ensombrecidos recuerdos surge ahora esta novela en la que ficción y realidad, pasado y presente, se confunden para recomponer no sólo las piezas de un increíble puzzle familiar, sino la historia rota de nuestro país. Una cita en Arlés se sitúa en la Francia actual, en mitad de las revueltas de inmigrantes que enturibaron el orden público. En este marco, la propia Presidencia francesa ordenó buscar a humildes personas que tuvieron que exiliarse de España. Sin embargo, esta búsqueda oculta intereses increíbles... A partir de aquí, una maraña de personajes unidos con maestría recordarán cómo empezaron su vida huyendo para poder alcanzar un futuro mejor. He pretendido crear una historia donde se aborde el drama repetido de los niños de todas las guerras, crear una crítica a las personas que intentan determinar nuestro derecho a vivir. Y casi sin darme cuenta, he hecho una reflexión histórica sobre la inmigración, la política de asilo, pero también, la tragedia y la comedia de cada vida Y es que esta novela, donde la historia se recupera gracias a los sentimientos y no a los legajos empolvados de las bibliotecas, recupera biografías que un día fueron reales para hacer un homenaje a las víctimas del exilio, de los campos de refugiados o a grandes genios que, como Antonio Machado, encontraron la muerte lejos de su patria. Muchas de las historias son reales. Y, en especial, quiero destacar la figura de Elisabeth Eidenbenz, la fundadora de la Maternidad Suiza de Elne, que dio cobijo a mujeres embarazadas que huían de la guerra y acogió a más de 600 niños. Hoy tiene 92 años y creo que Manuel Huerga, el director de Salvador pretende hacer una película sobre ella Sin embargo, aunque la novela habla del olvido, pues según María Luisa, sentirse desarraigado es lo más triste que le puede pasar a uno se reivindica una lucha contra la tristeza a través de unos personajes capaces de amar la vida a pesar de las contrariedades: Inés, uno de los personajes de la novela, se ve obligada a pedir matrimonio en un periódico para poder quedarse en Francia, pues después huir a Rusia de pequeña, se quedó sin nacionalidad. Pues bien, Inés existe y ahora ha formado una feliz familia. Historias como la suya fueron muy habituales asegura María Luisa. En la aventura de la búsqueda del pasado siempre han existido leyendas del origen español de personajes como Walt Disney o Rita Hayworth (cuyo verdadero nombre fue Margarita Carmen) Pero quizá, las imprevisibles consecuencias de que Jacques Chirac fuera español son lo de menos. Porque quizá, la cita en Arlés- la ciudad de los encuentros -es en realidad un cita con la memoria y el humanismo del caminante que hace camino al andar ¿Q ué ocurriría si un relevante político fuera hijo de inmigrantes? ¿Qué ocurriría si, por ejemplo, Jacques Chirac, el ex presidente de la República francesa, fuera español, uno de los niños exiliados tras la Guerra Civil? Desde luego, a Michael Portillo eso no le favorecía cuando pudo suceder a John Major al frente de los con- Homenaje al pasado El ex presidente de la República francesa, Jacques Chirac, durante una visita a Bruselas REUTERS En 1978, un asturiano dijo a ABC ser hermano de Chirac, y que éste se llamaría Santiago Cordero Martín