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38 MADRID LUNES 27 s 8 s 2007 ABC Un hospital para Perú en el equipaje Llegaron a Perú en los primeros días tras el terremoto, cuando todo era caos, preparados, desde el principio, para echar una mano. Y es que el equipo del Samur se llevó un hospital en las maletas POR: MARÍA PÉREZ FOTO: JAIME GARCIA MADRID. Cargan con su enfermedad y su miedo durante kilómetros. El terremoto les ha hecho náufragos en su tierra y el terror impide dormir en sus frágiles casas de barro a quienes aún las conservan. Pasan las noches en precarias tiendas de campaña, al raso y al frío que les hace enfermar. A pie, a caballo o en coche, se dirigen a Humai en busca de la sanación. Una cura que, en este pueblo peruano, llega de manos madrileñas. Y de un hospital que aterrizó metido en el equipaje de la unidad del Samur que acudió a la zona para proporcionar asistencia médica urgente tras el terremoto. El equipo montó el hospital de campaña cerca de un muy precario centro de salud cuyo único médico no trabaja allí toda la jornada. El equipo del Samur duerme en un campamento improvisado al lado del hospital, y todo, desde el agua embotellada que beben hasta el equipo médico, lo trajeron en sus peculiares maletas. No hacemos turismo de emergencia asegura Juan José Giménez, el miembro del Samur con más experiencia en la logística de misiones. Vamos para ofrecer nuestro servicio, no para generar un problema al país afirma. Cuenta que si llegan sin lo necesario para dormir, abastecerse y empezar a trabajar, serán una molestia, tal vez más que una solución. Cada día, pasan por el hospital de campaña de Humai unas 140 personas, tanto de esa localidad como de pueblos de alrededor. En total, tres médicos, cuatro enfermeras, dos psicólogos, un técnico de comunicaciones y dos de logística atienden al noventa por ciento de quienes enferman en una población de ocho mil habitantes. El primer día estábamos casi colapsados, pero cada vez trabajamos con más agilidad afirma Carlos Barra, jefe de la misión cuya labor ahora es vital. Te llama la atención cómo En el almacén del Samur en Madrid, está a punto todo el material necesario para acudir a una catástrofe cosas que son tan sencillas para nosotros pueden afectarles. Un hombre con bronquitis, si se trata bien, se cura. Si el tratamiento es malo, el hombre se puede morir en una semana. Y es un tratamiento que no requiere ningún esfuerzo Entre las historias que han vivido, se les quedó muy marcada la de una joven de 24 años que llegó a punto de dar a luz. El parto era complicado y decidieron trasladarla. Montamos una ambulancia con un coche de policía, y un médico y una enfermera la acompañaron cuenta Barra. Los que ven, son rostros terriblemente agradecidos, en medio del desastre. Caras, como la de una mujer que les llevó chocolates o la del alcalde de Humai, que todos los días les deja una bolsa de pan recién hecho. Cada paciente ya sano lo está gracias a la logística. Todo el equipo necesario para prestar asistencia en cualquier catástrofe está a punto en todo momento en un almacén que el Samur mantiene en su sede de Madrid. Un precinto garantiza que las mochilas con los enseres personales y sanitarios que los agentes necesitan están listas. Allí llevan el saco de dormir, la colchoneta, la mosquitera, el plato, la taza, tijeras para cortar ropa y hasta neceseres con todo lo necesario para chico y para chica. Todo a punto para que los miembros de la misión lleguen, las cojan y se marchen. Cuando salieron para El Salvador, todo fue tan rápido que las familias de los voluntarios que estaban ya en el aeropuerto aún no sabían que se marchaban. Los pasaportes de los agentes incluidos en la lista de voluntarios para salir en futuras misiones permanecen guardados en un cajón de la sede del Samur. Es necesario que todo sea llamar y salir corriendo. Es que si no, no vale. No seríamos un servicio de emergencia El resto del equipo se guarda en arcones precintados, pesados y medidos. Tener la información sobre su contenido y sus medidas es fundamental para planificar las cargas en los aviones. Y el que sean ligeros y tengan ruedas, necesario para que, una vez descargados en el país de destino, los miembros de la misión puedan transportarlos. Allí van las tiendas, los instrumentos médicos, los trajes de protección, los calentadores, la iluminación, los equipos de comunicaciones y las medicinas. Las jornadas de la misión en Humai empiezan y terminan con el sol, aunque el cansancio está haciendo mella. Antes, la gente se levantaba muy temprano y se acostaba muy tarde. Ahora, se nota que se apura más el tiempo en los sacos La media de la duración de las misiones es de entre siete y once días. Más de quince días, no, sobre todo, por la cabeza. Hay mucha tensión y hay un momento en el que te apetece volver a casa cuenta Juan José. En Humai, están cansados y quieren volver. Pero, a la vez, temen el regreso. Lo más duro es estar separado de la familia asegura Barra. Cada día, los agentes hablan con sus familiares y el martes podrán, además, verles a través de una videoconferencia. Pero eso no basta. La situación es, a veces, complicada, como la de un miembro del equipo que ha dejado en tierra a su mujer embarazada. Pero Barra cuenta que regresar va a ser muy duro Asegura que están muy integrados con la población, y cuando se marchen, los habitantes de Humai estarán sólos con sus problemas. La cuenta atrás después del desastre Una misión del Samur puede salir en unas pocas horas a cualquier punto del mundo donde se produzca una catástrofe. Antes de tener la confirmación de que España enviará apoyo, el Samur reúne toda la información posible sobre el desastre y la zona donde se ha producido y consulta la disponibilidad del personal en la lista de voluntarios para las misiones. Se revisa el material ya preparado y se añade el que pudiera resultar necesario específicamente para la zona del desastre. Al mismo tiempo, se comunica a la Agencia Española de Cooperación Internacional la disponibilidad del Samur. Una vez confirmada la participación, se eligen los componentes del grupo, se les cita y se realizan las gestiones necesarias para el desplazamiento, como la tramitación de los visados o la confirmación de vuelos. Tras una reunión de trabajo en la que se les da información e instrucciones y se les entrega el material, el equipo sale para el aeropuerto. Temen el regreso Turismo de emergencia Todo, desde el agua embotellada que beben hasta el equipo médico, lo trajeron en sus peculiares maletas Al día, pasan por el hospital unas 140 personas, el noventa por ciento de las que enferman en la zona