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16 ESPAÑA La crisis del nacionalismo catalán LUNES 27 s 8 s 2007 ABC Edurne Uriarte INVEROSÍMIL RUBALCABA l problema de Rubalcaba es que cada vez que sale a los medios a contarnos lo malísima y peligrosa que es ETA, los destinatarios de sus avisos nos acordamos de los tres años en los que ha tratado de convencernos de que ya no era ni tan mala ni tan peligrosa. Sus argumentos se dejaron la verosimilitud en la mesa de negociación, en la verificación, en sus arreglos con De Juana Chaos, en su apuesta por la mesa de partidos. Ni el hábil Rubalcaba puede interpretar dos personajes tan antagónicos. Que el ministro del partido que se reunió con el brazo político de ETA para cumplir una exigencia de la banda, que provocó la indignación y las lágrimas más amargas de la madre de Joseba Pagazaurtundua y de todas las víctimas de ETA, nos diga ahora que nunca permitirá que la sociedad vea a Batasuna como algo distinto a un apéndice de ETA parece una broma cruel, una burla a los ciudadanos. Este mismo ministro que promete aislar a Batasuna apoyó la mesa de partidos con ella cuando sabía igual que ahora su condición de apéndice de ETA. Y este ministro que asegura que Batasuna no puede ni pedir café sin el permiso de ETA contribuyó tanto como el mismo Zapatero a intentar vendernos la historia de que una mesa de partidos con Batasuna para acordar cambios políticos en el País Vasco nada tenía que ver con negociar con ETA. Como si los cafés de aquella mesa se sirvieran sin el permiso y sin las condiciones de ETA. Y respecto a ANV que el mi, nistro que cuenta con innumerables informes policiales sobre la dependencia etarra de ANV asegure no tener aún la certeza de esa vinculación es una deliberada manipulación de sus propios datos. Los de la investigación policial y los de los ciudadanos vascos acosados ahora por ANV Batasuna. Por usar sus propias palabras, Rubalcaba nunca debería permitir quela sociedad vea a ANV como algo distinto a un apéndice de Batasuna. Rubalcaba tiene las pruebas para instar a la ilegalización de ANV Si no lo hace, quizá sea porque teme la puesta en evidencia del engaño gubernamental de hace pocos meses. O peor, porque su Gobierno aún no ha cerrado la última puerta de su política de negociación. E Duran, líder de Unió (derecha) es visto por sectores de CDC, partido de Mas, como un ultra con déficits de patriotismo catalán ABC Unidos (aún) por conveniencia En CiU hay dirigentes de CDC y de UDC que apuestan por la ruptura, pero ninguno por la fusión. Pero la situación se ha complicado al emerger una plataforma en CDC que aboga por desprenderse de Unió. Ya se han sumado quince dirigentes POR ÁNGEL MARÍN BARCELONA. Convergència Democrática de Catalunya (CDC) y Unió Democràtica de Catalunya (UDC) mantienen una relación de amor- odio en la que cíclicamente se habla de ruptura desde que sellaron el acuerdo electoral para concurrir en coalición en los comicios generales de 1979. Sin embargo, nacionalistas y socialcristianos permanecen unidos pese a innumerables desavenencias, enfrentamientos y crisis vividas en tres décadas. Las diferencias ideológicas, junto a las disputas por el liderazgo de CiU entre el convergente Artur Mas y el socialcristiano Josep Duran Lleida, están detrás de las batallas internas de una coalición que hace trece años pasó a federación, precisamente, para evitar discrepancias entre las dos formaciones. No ha cambiado nada. Tanto la ejecutiva de Convergència como la de Unió reconocen hoy sin tapujos que dentro de sus partidos hay dirigentes y militantes que apuestan abiertamente por la ruptura, aunque matizan que a la mayoría le interesa seguir unida por convenencia. No obstante, algunos partidarios de la desunión ya se ha puesto a trabajar. La plataforma Desferemonos que ya cuenta con el apoyo de 15 consejeros nacionales de CDC pese a que está en plena fase de expansión tras constituirse el pasado 21 de agosto, pretende presentar la propuesta de ruptura con Unió en el próximo congreso nacional de Convergència. Si la propuesta obtienen el apoyo de dos tercios de los consejeros convergentes, la ruptura será oficial. En la web de esta plataforma de CDC (www. desfederem- nos. info) hay un especie de test para la militancia con diez claves para la ruptura. ¿Piensan igual CDC y UDC sobre el divorcio, el aborto, la independencia de Cataluña y los pactos con los partidos estatales y españolistas? ¿Perdería Convergència electores de manera significativa en caso de presentarse en solitario? ¿En caso de ruptura de la federación, crees que sería muy difícil llegar a pactos puntuales a nivel municipal o nacional (Cataluña) entre CDC y UDC? Estas son algunas de las preguntas de la plataforma convergente, que considera a Unió un partido ultraconservador y sin sentido de país Tras la aparición de Desfederemonos Duran Lleida subrayó que en Unió nadie quiere la fusión con CDC pero sí hay dirigentes que quieren la ruptura con Convergència y reconoció que en el seno de la federación hay discrepancias de mayor calado político que se suman a las desavenencias ideológicas. El líder de Unió no comparte el proyecto de la casa grande del catalanismo que impulsa personalmente Mas, para crear un partido transversal. A regañadientes, Duran acepta la estrategia de Mas porque es la de nuestro socio pero afirma que su proyecto político se basa en el humanismo, donde no caben todas las tendencias políticas. Francec Homs, secretario ejecutivo de autogobierno de CDC y coordinador del proyecto de la casa grande del catalanismo sin embargo, apuesta por superar el eje izquierdaderecha para refundar el catalanismo. Dentro de esta estrategia, Homs reveló en Prada de Conflent que este verano se había entrevistado con Pasqual Maragall (PSC) para hablar del futuro del catalanismo y del Partido Demócrata Europeo, que impulsa ex el presidente de la Generalitat. Estos encuentros extraños no le quitan el sueño a Duran, que ahora está más preocupado por la dificultad de que haya un ministro nacionalista en el próximo Gobierno después de las elecciones generales de marzo. El líder de Unió afirmó ayer que le cuesta mucho ver ministros de CiU en el Ejecutivo porque ni populares ni socialistas podrán aceptar las demandas de la federación. Precisamente, la pretensión de Duran de negociar unilateralmente la entrada de CiU en el Gobierno, un hecho al que es reticente CDC, abrió la penúltima crisis dentro de CiU. Ministros nacionalistas Diez claves para la ruptura Quince dirigentes de CDC apoyan una plataforma que apuesta por romper con UDC Duran no comparte el proyecto de Mas de la casa grande del catalanismo para crear un partido transversal