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4 OPINIÓN LUNES 27 s 8 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro EL LÍBANO, ANIVERSARIO DE UN FRACASO LA GLOBALIZACIÓN DE LAS PANDEMIAS L informe anual de la Organización Mundial de la Salud, publicado hace unos días, ofrece algunos datos que merecen una seria reflexión, en especial su llamada de alerta sobre el peligro de una pandemia a escala universal. Se trata, sin duda, de una de las consecuencias más temibles de la globalización, proceso definido por la extensión de las redes de comunicación, pero también por la continua movilidad de personas, animales vivos o productos alimenticios, fenómeno que genera riesgos hasta ahora desconocidos. Mientras los estados se ponen en guardia- -con buenos motivos- -contra la expansión del terrorismo a través de límites y controles a la libre circulación de personas, queda mucho por hacer respecto de protocolos de actuación en casos de naturaleza sanitaria. El problema de la gripe aviar, que para la OMS dista mucho de estar solucionado, representa una buena prueba del alcance trasnacional de unos problemas que sólo pueden ser encauzados mediante valientes acuerdos entre los estados y en los cuales Naciones Unidas- -a cuyo ámbito pertenece la propia Organización Mundial de la Salud- -debe jugar un papel determinante. Hoy mismo, ABC informa del surgimiento de nuevos brotes de la gripe aviar en Alemania, donde han tenido que ser sacrificadas 160.000 aves, y no es descartable que esta epidemia, que en los últimos cuatro años se ha cobrado la vida de casi doscientas personas en todo el mundo, se reproduzca en otros países europeos. Es llamativo que enfermedades como el cólera y otras que se creían erradicadas estén reapareciendo con fuerza en algunas regiones del mundo. Las migraciones sin control o los contagios por falta de higiene adecuada son factores que pueden contribuir a agravar un problema ante el cual la opinión pública parece todavía poco sensible. Como aseguraban los responsables de la OMS en su informe anual, que se produzca una E pandemia mundial sólo es cuestión de tiempo. Vivimos en la llamada sociedad del riesgo Es evidente que no todas las circunstancias de peligro potencial pueden ser controladas, pero si no se toman medidas preventivas sobre las causas será inútil después lamentarse de las consecuencias. Por su posición geográfica y su singular contexto social, marcado por las constantes oleadas migratorias que recibe desde finales del siglo pasado, España es un país particularmente vulnerable a esta amenaza. He aquí una función apropiada para los responsables del Ministerio de Sanidad y Consumo, departamento que, una vez transferidas las competencias ejecutivas a las comunidades autónomas, no consigue encontrar el puesto que le corresponde. También la Unión Europea debe atender de forma prioritaria al peligro que representan estas pandemias a escala global. La importación de ciertos productos agrícolas o de origen animal debe someterse a un control riguroso, mientras que el acceso de personas pertenecientes a grupos de riesgo tiene que ser objeto de un serio análisis, sin que ello suponga menoscabo alguno para los Derechos Humanos. Sobre todo, es imprescindible tener muy claro qué hay que hacer cuando se plantea la contingencia, evitando la improvisación de medidas inútiles o la transmisión de una falsa sensación de tranquilidad a la opinión pública. Los ciudadanos prefieren ser informados con rigor antes que ser tratados como menores de edad. Por eso es importante difundir el informe de la OMS, sin crear falsas alarmas, pero explicando los peligros para la salud que entraña el mundo contemporáneo y las medidas razonables para su control, un control que, como el riesgo a combatir, ha de abordarse a escala planetaria. La globalización de las amenazas exige medidas de choque que implican la superación de unas fronteras que resultan inútiles para detenerlas. ETA EN PORTUGAL A confirmación de que los etarras que atentaron contra el cuartel de la Guardia Civil en Durango huyeron en un coche alquilado en Portugal en el mes de mayo demuestra que los terroristas aprovecharon la tregua y los meses precedentes para crear en el país vecino la plataforma necesaria para preparar sus atentados en España. Las sospechas de que ETA se había desplazado a Portugal se hicieron más sólidas cuando, a finales de junio pasado, uno de sus comandos abandonó en la localidad onubense de Ayamonte un coche con explosivos. Ahora, el Gobierno español está obligado a extender al portugués la misma política de cooperación que en las últimas décadas se ha establecido con Francia. Resulta evidente que las autoridades policiales lusas no tienen el mismo conocimiento que las francesas sobre los modos de operar de los etarras, y esta falta de experiencia en la lucha contra la banda terrorista- -junto a otros factores no menores, como la larga frontera que une a ambos países- -representa una baza que los etarras intentarán rentabilizar todo lo posible. Hay que confiar en que el Gobierno y la opinión pública portugueses compartan con España el mismo compromiso de erradicación del terrorismo, como corresponde a un país de la Unión Europea, donde la conciencia antiterrorista ha alcanzado niveles muy altos de eficacia policial y judicial, así como un claro rechazo a calificar los crímenes terroristas como simples deli- L tos políticos. Por esto, es imprescindible que se constituyan lo antes posible los equipos conjuntos policiales y que, igualmente, se establezcan con fluidez y confianza canales de colaboración entre los tribunales judiciales de ambos países, instrumentos del Estado de Derecho que han sido claves en el proceso de derrota que sufrió ETA, al menos hasta 2004 y que ahora ha de reactivarse contrarreloj. A través de la Unión Europea, sus estados miembros se han ido dotando de mecanismos legales, especialmente indicados para hacer frente al terrorismo, como la orden europea de detención y entrega y un convenio de extradición que expresamente excluye al terrorismo del capítulo de delitos políticos, epígrafe en el que, hasta hace no muchos años, algunos países escondían una ignominiosa impunidad para los etarras. España cuenta con el precedente de los acuerdos de Perpiñán, firmados en 2001 con Francia, que recogían la denuncia oficial- -por la que nuestro país puede juzgar con preferencia a etarras detenidos en Francia cuando los delitos cometidos en suelo español sean de mayor gravedad- -o el acceso inmediato de la Policía española a la documentación incautada a los etarras en el país vecino. Estas iniciativas han acreditado su eficacia y es preciso que el Gobierno español las promueva ante el Ejecutivo luso, porque la derrota de ETA es un imperativo moral y político que incumbe a todas las democracias europeas. N año después del naufragio de la ofensiva israelí en el sur del Líbano, lo único seguro es que la situación ha empeorado considerablemente en la zona: Hizbolá es ahora una fuerza político- militar bien asentada en el sur del país, y si hay que hacer caso a las últimas bravatas de su máximo dirigente, Hassan Nasrallah, podemos dar por hecho que en estos doce meses ha incrementado su potencia de fuego hasta niveles preocupantes, incluso para el poderoso Ejército israelí. En este sentido, el fracaso de la misión de las Naciones Unidas en el sur de Líbano, la más antigua de las operaciones de paz de la organización internacional, resulta más que evidente. A Hizbolá le ha bastado la aparición de una sublevación en el campo de refugiados palestinos de Nahr al- Bared- -dirigida, como no podía ser de otro modo, por un grupo de extremistas islámicos que se hace llamar Fatah al- Islam- -para tener al Ejército gubernamental libanés ocupado y alejado de su zona de influencia, mientras que las tropas de la ONU se han encargado solamente de proteger a sus propias dotaciones de ataques como el que costó la vida a seis soldados españoles. Su misión expresa de desarmar a Hizbolá no se ha cumplido en ningún momento y la guerrilla chií ha podido manejarse a sus anchas para conseguir armamentos, con los que se permite el lujo de advertir que si vuelve a haber una confrontación con Israel, puede hacer cambiar el panorama militar de la región. Es más: algunos gobiernos como el español han tenido conversaciones con Hizbolá para pedir la protección de aquéllos a los que se supone que estaban obligados a desarmar. En estas circunstancias, la pregunta ya no es si se reactivará o no el conflicto en el Líbano, sino cuándo sucederá. Si Hizbolá se está rearmando como lo ha hecho- -en contra de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU- -es porque tiene planes de volver a la guerra a corto plazo. Y no se ve claro que para entonces el Ejército gubernamental libanés pueda hacer gran cosa frente a una milicia con fuerte implantación territorial y que se jacta de haber hecho fracasar una ofensiva israelí. Las fuerzas multinacionales de paz, como ha sucedido invariablemente hasta ahora, se difuminarán en el paisaje e Israel se encontrará en una situación muy delicada después de la desastrosa experiencia de hace un año. Aquella acción fue un error, por mas que se tratase de la respuesta a una evidente provocación de Hizbolá, pero la vieja receta del apaciguamiento con un grupo calificado como terrorista- -al que el Gobierno español apoyó con entusiasmo junto a algunos aliados europeos- -tampoco ha ayudado nada. Si a eso se suma la incapacidad de poner fin a la constante ingerencia del régimen sirio en la política libanesa, ahora a través de caminos esquizofrénicos como el del general cristiano Michel Aoun, las perspectivas no pueden ser buenas para un país históricamente castigado por la guerra. U