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96 40 RICOS SOLEMNES DOMINGO 26- -8- -2007 ABC Vladimir Potanin DIEGO MERRY DEL VAL ladimir Olegovich Potanin, oligarca de la época clásica, es uno de los supervivientes del clan de los siete magníficos que crearon sus formidables fortunas durante la era Yeltsin y que no han perdido fuelle tras la llegada al Kremlin de su sucesor. Entre 2006 y 2007, la fortuna de Potanin creció desde 6.400 millones de dólares hasta cerca de 15.000 millones, lo cual le sitúa, según la revista Forbes, en el puesto número cuatro de los millonarios rusos, sólo detrás de Vladimir Lisin, Oleg Deri- Un clásico de la era Yeltsin paska y Roman Abramovich. Potanin, nacido el 3 de enero de 1961 en Moscú, se formó como economista especializado en el área del comercio internacional y ahí fue donde llevó a cabo su primera actividad profesional, primero en el Ministerio de Comercio Exterior de la URSS y, desde 1990, en el Banco Internacional de Cooperación Económica (MBES) Los nuevos y revueltos tiempos del final de la Unión Soviética darían la posibilidad a Potanin de ejercer su talento de empresario y ampliar su esfera de actividades a otros sectores, especialmente el bancario. A finales de 1991 fue nombrado presidente del banco Interros, que con el tiempo se convertiría en el núcleo de uno de los holdings más importantes de Rusia. En los años siguientes, su acumulación de capital le permitió crear su primer banco, la llamada Compañía Financiera Internacional (MFK) La Prensa rusa atribuye a Potanin la idea de las llamadas subastas fiscales uno de los mecanismos con los que los grandes oligarcas consiguieron hacer crecer sus fortunas de manera espectacular y prácticamente de la noche a la mañana. En 1995, tras tres años de caóticas reformas económicas, opacas privatizaciones y bandazos de toda clase, el Estado ruso se encontraba al borde de la suspensión de pagos. Entonces, el 31 de marzo, Potanin ofreció al Gobierno un crédito de nueve trillones de rublos garantizados por participaciones en algunas de las más importantes empresas del Estado que aún no habían sido privatizadas. De resultas, el holding de Potanin se extendió hacia los sectores que verdaderamente controlan la riqueza de Rusia, los de las materias primas, y así fue como de reino pasó a convertirse en imperio en toda regla. En poco tiempo, los bancos de Potanin se hicieron con los paquetes de control de la petrolera Sidanko, de Norilsk Nikel (la mayor productora de níquel del país) y de otras empresas de los sectores metalúrgico y naviero. Los bancos, que en realidad configuran un sector muy poco desarrollado en la economía rusa, habían sido el vehículo para penetrar en el mundo de V De reino a imperio La Prensa rusa atribuye a Potanin la idea de las llamadas subastas fiscales para enriquecerse Vivió su momento político clave, al participar en la alianza para conseguir la reelección de Boris Yeltsin El presidente de Interros, Vladimir Potanin, durante una conferencia ABC las empresas de materias primas, la espina dorsal de la economía rusa. En marzo de 1996, Vladimir Potanin vivió su momento político clave, al participar en la alianza entre los principales oligarcas y banqueros para conseguir la reelección de un presidente, Boris Yeltsin, que había perdido hacía tiempo el favor del público. La que siguió fue la época de la verdadera simbiosis entre el poder político y oligárquico de Rusia, en la que resultaba imposible diferenciar entre los intereses del Estado y el grupo de millonarios a los que el pueblo identificaba como sus dueños de facto Aparte de continuar ensanchando su imperio económico, Potanin ocupaba ahora puestos de gran relevancia en la Administración, incluido el de vicepresidente primero del Gobierno (1997) El advenimiento de los nuevos tiempos, con la llegada de Vladimir Putin al poder, amenazaban con cortar las alas a hombres como Potanin. El nuevo presidente había amenazado con acabar con los oligarcas y Potanin escribió una carta al entonces fiscal general, Vladimir Ustinov, para pedir la liberación de Vladimir Gusinski, el magnate encarcelado que era dueño del grupo de Prensa más crítico con el Kremlin, Media Most. Potanin, sin embargo, no corrió la suerte de Gusinski o de Boris Berezovski, que en los años siguientes verían desmantelados sus imperios y tendrían que salir del país bajo el acoso de las fuerzas de seguridad. Potanin logró encontrar su lugar al sol bajo el nuevo régimen y continuó ampliando sus negocios. Con la compra de la empresa automovilística Silovie Mashini y la de todo el grupo del oligarca Alexander Smolenski, Interros se convertía en uno de los holdings más importantes del país. Potanin además no dejó de ocupar puestos en la Administración bajo el nuevo régimen, tales como miembro de la Cámara de Sociedades y presidente de la Comisión de Obras de Caridad y Voluntariado. Vladimir Potanin, uno de los más destacados tiburones de la Rusia en transición, ha financiado numerosas instituciones de beneficencia, lo cual no parece que haya ayudado a cambiar su imagen entre el pueblo de hombre que se enriqueció gracias al saqueo del Estado protagonizado por unos cuantos hombres tras la caída del comunismo. Más información en: http: www. forbes. com