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56 MADRID Mudanza municipal a Correos s Un palacio con historia DOMINGO 26 s 8 s 2007 ABC Operarios en la sala de batalla del Palacio de Correos, en 1922. En breve, se reproducirán allí las batallas, esta vez dialécticas: albergará el nuevo salón de plenos JOSÉ ZEGRI De la batalla postal a la oral Antiguamente, era la sala de batalla aquella a la que llegaban los contingentes de cartas y donde se realizaba la primera selección. Esas mismas paredes albergarán el nuevo salón de plenos S. M. MADRID. Unas mesas gigantes recogían la correspondencia que, desde toda España, llegaba a la capital. Allí, cientos de operarios se afanaban en realizar la primera distribución. Era la sala de batalla del Palacio de Correos. Ahora, levantada en obras, apunta ya lo que será el futuro salón de plenos municipal. Donde, con toda seguridad, habrá batallas también, pero esta vez dialécticas. El lugar es algo mayor en superficie al que existe en la Asamblea de Madrid, y cuenta también con una espectacular altura, equivalente a ocho pisos. Un espacio que quedará diáfano- -aunque con un techo de cristal- -para disfrute de quienes ocupen los bancos de los ediles y de la tribuna pública. Esta será una de las novedades que ofrezca el Palacio de Correos, también llamado en su día Nuestra Señora de las Comunicaciones por su aspecto catedralicio y su porte. Y lo cierto es que el edificio proyectado por Antonio Palacios y Joaquín Otamendi podría ser, sin ningún empacho, sede de la presidencia del Gobierno, o de cualquier otro organismo oficial del máximo nivel. Se construyó, precisamente, a petición gubernativa, en una ley sancionada por Alfonso XIII que establecía a la vez la construcción de una nueva cárcel de mujeres y depósitos para los efectos del Teatro Real y para el Museo de Ingenieros Militares. Corría entonces el año 1904. Para costear el nuevo edifi- cio, se vendieron un solar en la calle Atocha, y otros en las de Carretas y Pontejos, según cuentan las crónicas de la época. El ministro de la Gobernación, Sánchez Guerra, convocó un concurso para desarrollar esta iniciativa. El presupuesto para la construcción, 4,5 millones de pesetas, que pronto se vio que no iban a llegar. Los proyectos en liza, tres: Saldaña y Carrasco plantearon un edificio de estilo francés con torretas en las esquinas; Montesinos y López Blanco uno con fachada neoclásica. El tercero era el de Palacios y Otamendi, completamente rupturista para la época. Ganaron estos últimos, en 1905, pero hasta dos años después, en 1907, no comenzó la construcción en sí. Tardó doce años en cubrir aguas. Por muchos factores, a los que no fueron ajenos problemas económicos- -el consabido desfase presupuestario- la inestabilidad de los gobiernos de entonces, y curiosamente, también un juego de intereses sobre el trasvase de solares que permitió su construcción. Algo similar, aunque en la distancia, a la carambola urbanística que permitió al Ayuntamiento, en pleno siglo XXI, hacerse con el inmueble. Tres concursantes Aspecto catedralicio El hueco del futuro salón de plenos comienza a tomar forma. Será diáfano en altura SIGEFREDO