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ABC DOMINGO 26 s 8 s 2007 INTERNACIONAL 37 China estudia penar el aborto de niñas para evitar diferencias de género La política del hijo único y el vacío legal disparan los abortos selectivos PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. En la ciudad china de Lianyungang, situada en la provincia oriental de Jiangsu, hay 163,5 varones por cada centenar de niñas menores de cuatro años. No es un caso único. Según un informe de la Asociación China de Planificación Familiar difundido ayer por la agencia de noticias estatal Xinhua, en provincias como Hainan, Henan o Guangdong, hay 136 niños por cada 100 féminas. La media nacional es, además, de 117 varones por 100 niñas, una situación comparable a la que se registra en India, Pakistán, Corea del Sur y Taiwán, pero anómala en el mundo, donde como media hay 1.050 niñas por cada 1.000 varones. Las cifras chinas reflejan a la perfección la alarmante diferencia de género que sufre el gigante asiático, donde existe, sobre todo en las depauperadas áreas rurales, una preferencia generalizada de las familias por los varones. Ello se debe a que, según la cultura de este país, el hijo se encargará de cuidar de los padres cuando éstos sean mayores, mientras que la hija se marchará a vivir a casa de su esposo. Debido a la política del hijo único impuesta por el régimen comunista a principios de los años 80 para controlar la natalidad, muchos padres recurren a las pruebas de ultrasonido y ecografías para conocer el sexo del feto y, en caso de tratarse de una niña, practicar un aborto. Aunque dichas operaciones están prohibidas si se tratan de abortos selectivos, lo cierto es que las leyes vigentes no especifican penas para castigar tales delitos. Por ese motivo, el Gobierno chino ya está planeando acabar con esa impunidad de facto y endurecer la legislación. No en vano, se calcula que en los próximos años habrá 30 millones de solteros que no podrán encontrar una esposa. Basta una ecografía Los padres y el hermano de Rhys Jones se emocionaron durante el homenaje en el estadio del Everton AP La Policía británica detiene a cinco jóvenes más por la muerte de Rhys MARCELO JUSTO SERVICIO ESPECIAL LONDRES. La Policía británica efectuó cinco nuevos arrestos en relación con el asesinato de Rhys Jones el pasado miércoles en Liverpool. Tres varones de 15,16 y 19 años, y dos mujeres de 15 y 18, fueron detenidos en Croxteth y Norris Green, cerca del aparcamiento donde el niño de 11 años fue asesinado de un balazo. Según fuentes policiales citadas por la BBC, el joven de 19 años intentó huir por una ventana y tuvo un accidente, por lo que fue ingresado en un hospital, aunque su vida no corre peligro. Otro adolescente de 15 años, detenido el viernes, continúa bajo custodia policial. La Policía está intentando localizar a una mujer de pelo negro que pasó por el lugar en el que un muchacho de unos 15 años disparó a Jones mientras jugaba a fútbol a unos 30 metros de distancia. Le pedimos que se comunique con nosotros. Su testimonio puede ser fundamental dijo el subcomisario Dave Kelly. La Policía reconoció que estaban teniendo dificultades para encontrar testigos. Entendemos que la gente tenga miedo de hablar. Es natural. Tenemos maneras de protegerlos. Lo que les decimos es que tienen que enfrentarse aesta cultura de violencia señaló el subcomisario Kelly. Este mismo mensaje escucharon unos 40.000 espectadores del partido entre Everton y Blackburn. En señal de respeto por la muerte de Jones, que era un fanático del Everton, los jugadores de ambos equipos salieron al campo con brazaletes negros. Antes del partido, el estadio entero aplaudió durante un minuto a los padres de Rhys y a su hermano, que rompieron a llorar ante el homenaje. El asiento reservado al joven permaneció trágicamente vacío. El debate nacional sobre la violencia de las pandillas juveniles está al rojo vivo. Ante la evidencia de un muro de silencio, la ministra del Interior, Jacqui Smith, insinuó que el Gobierno podría presentar un proyecto de ley por el que se obligaría a la gente a prestar declaración. Posible testigo Un padre chino sostiene en sus brazos a un bebé en Pekín AFP