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ABC DOMINGO 26 s 8 s 2007 INTERNACIONAL 33 Fallece el ex primer ministro francés Raymond Barre a los 83 años de edad Pudo aspirar, como Balladur, Rocard o Delors, a la jefatura del Estado, pero la franqueza de su lenguaje le robó la popularidad que ganaban los demagogos JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Raymond Barre, fallecido a los 83 años, víctima de problemas cardíacos e insuficiencia renal, desde hace meses, fue uno de los grandes hombres de Estado franceses, de izquierda y derecha, víctimas del canibalismo de un microcosmos político parisino que él denunció con ironía cruel en incontables ocasiones, pero que terminó por arruinar todas sus ambiciones. Como Edouard Balladur, a la derecha reformista, o Michel Rocard y Jacques Delors, a la izquierda moderada, Raymond Barre pudo aspirar a la jefatura del Estado, a la que parecía llamado por su rigor, su ambición, su responsabilidad, la calidad de su trabajo intelectual, universitario y estrictamente político, francés y europeo. Pero la franqueza brutal de su lenguaje le robó la popularidad que saben ganar los demagogos. Y sus rivales inmediatos (Jacques Chirac) usaron contra él las armas políticas más endemoniadas. Barre nació en una familia acomodada pero con dramáticos problemas, en la isla francesa de la Reunión. Su padre fue víctima de un trágico error judicial y abandonó a su esposa y familia cuando el niño Raymond apenas tenía cuatro años. Hizo estudios brillantísimos en la Reunión y en París, granjeándose muy pronto una justa fama de gran maestro de la economía política, autor de un legendario manual que ha servido de libro de cabecera a generaciones de estudiantes. Desde la universidad, Barre hablaba con irónica distancia de la política nacional. Hasta que el general de Gaulle le propuso la vicepresidencia de la Comisión europea, responsable de asuntos económicos. En ese cargo, entre 1967 y 1972, Raymond Barre fue uno de los grandes pioneros de la convergencia económica y monetaria de la antigua Comunidad Económica Europea (CEE) Fue Valery Giscard d Estaing quien lo hizo entrar por la puerta grande de la alta política, en 1976, nombrándolo primer ministro, para sustituir a Jacques Chirac. Los enfrentamientos de ese trío hipotecaron el centrismo y el conservadurismo francés durante una larga década. Como primer ministro, entre 1976 y 1981, con la llegada al poder de François Mitterrand, Barre afrontó los desafíos temibles de la crisis siderúrgica, dos choques petrolíferos y el lanzamiento del programa electro nuclear francés. Arranca la campaña marroquí con los islamistas como favoritos LUIS DE VEGA CORRESPONSAL RABAT. Marruecos calienta las urnas de las legislativas en el comienzo de la campaña electoral, que arrancó ayer con los primeros mítines de algunos de los 33 partidos. La principal incógnita que se despejará el próximo 7 de septiembre es el papel que jugarán los islamistas del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) que parte como favorito en todas las encuestas. El actual Parlamento, resultante de los comicios de septiembre de 2002, está en manos de una coalición dominada por la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) con 50 escaños, y los nacionalistas del Partido Istiqlal (PI) con 48. El PJD es la principal fuerza opositora, con 42 asientos, a pesar de que hace cinco años sólo se presentó en menos de la mitad de las circunscripciones. Eso hace que no sólo las encuestas, sino los propios miembros del partido estimen que pueden doblar su número de representantes en la Cámara. Pero aunque los marroquíes voten el 7 de septiembre- -el Gobierno ya ha dicho que se conforma con superar el 52 por ciento de participación, cifra obtenida en 2002- es al Rey Mohamed VI a quien corresponde la formación del Gobierno. Sin necesidad ninguna de tener en cuenta los resultados, el Monarca nombrará a un primer ministro así como las carteras de Interior, Asuntos Exteriores y Asuntos Religiosos. Será el jefe de Gobierno el que, de acuerdo con el entorno del soberano, nombre al resto de ministros. Desde el exterior del país se ve con preocupación el ascenso imparable del PJD, a pesar de que es ampliamente considerado como una fuerza moderada que no pone en tela de juicio en poder absoluto del Rey Mohamed VI. Hay quinielas para todos los gustos, desde una posible alianza de los islamistas con el Istiqlal, dejando a los socialistas en la oposición, hasta un Gobierno a tres bandas, lo que dejaría prácticamente vacío el espacio para los opositores. No se descarta tampoco una vuelta a la actual tortilla con un gobierno dominado por el PJD que tenga en frente a nacionalistas y socialistas. En ese caso, como estiman algunos analistas, un primer ministro tecnócrata o de algunas de las listas independientes haría de contrapeso. El mejor economista Era demasiado liberal y centrista para los conservadores nacional populistas como Jacques Chirac Giscard consideraba a Barre como el mejor economista de Francia. Y, con motivo de su muerte, ha vuelto a rendirle el más firme homenaje debido a los hombres de Estado. Sus convicciones de fondo, su rechazo de toda demagogia ideológica, lo convirtieron al mismo tiempo en el blanco ideal de la derecha populista de Chirac y de la izquierda que defendía la ruptura con el capitalismo liderada por Mitterrand. En la oposición política, desde 1981, Barre se destacó por criticar con la misma severidad la demagogia socialista de Mitterrand y la demagogia conservadora de Chirac. Ese comportamiento intelectualmente honesto terminaría por hundir su carrera, en 1988, cuando su candidatura a la Presidencia de la República apenas contó con el 16 de los votos. Raymond Barre se replegaría políticamente en la alcaldía de Lyon, utilizando su escaño parlamentario, como diputado, hasta el 2002, para lanzar flechas envenenadas a diestra y siniestra. Demasiado liberal y centrista para los conservadores nacional populistas (Chirac) demasiado independiente para los centristas históricos (Giscard) en las antípodas de la demagogia socialista (Mitterrand) convencido sin concesiones de lo bien fundado de su realismo reformista, Barre decía lo que pensaba. Raymond Barre en una imagen captada en Roma en 1998 AFP Preocupación en el exterior